Abich Guillermo Hermann

Geólogo y naturalista alemán. Nac. en B0rlin, 1806, y se dedicó especialmente al estudio de la Geología. En 1833 partió para Italia, donde permaneció dos años. Hizo una exploración científica por la Armenia, el N. de la Persia y el Cáucaso, y a su regreso, en 1841, fue nombrado profesor de Mineralogía en Dorpat. Después se trasladó a Rusia, donde se dedicó a varias exploraciones científicas, cuyos resultados publicó en sus obras. En 1853 fue nombrado miembro de la Academia de Ciencias de San Petersburgo. Independientemente de las notas y artículos que publicó en las Memorias y en los, Boletines de la citada Academia. Su última obra, publicada en 1870, trata de la solfatara o azufral que él mismo descubrió en 1861 en las altas mesetas de Armenia.

Abd-ul-aziz

Sultán del 1mperio otomano, 32.º soberano de la dinastía de Otman, hijo segundo del sultán Mahmud y hermano de su predecesor Abd-ul-Medyid.- Nac. 9 feb. 1830 y subió al trono en 25 jun. 1861. Dotado de una ilustración bastante sólida, marcó su ascensión al solio, conservando en sus puestos a los ministros de su antecesor, excepto el de Hacienda, Riza bajá, a quien castigó por dilapidador: redujo su lista civil de 70 millones de piastras a 12 millones, despidió a las odaliscas del harem, declarando que deseaba tener una sola mujer; modificó la etiqueta de palacio admitiendo a sus sobrinos en su corte, prescribió el orden y la economía en la Hacienda, reconoció el reino de Italia, concluyó tratados de comercio con Francia e Inglaterra y venció a los insurrectos montenegrinos (22 set. 1862). Despues de investir a Ismail con el cargo de virrey de Egipto, decidió a petición de éste que la sucesión al trono egipcio se verificase de padre a hijo en línea recta (mayo 1866). -Entre las reformas que introdujo en su imperio, se cuentan: el derecho concedido a los extranjeros de poseer inmuebles en territorio otomano, la creación de un consejo de Estado (mayo 1868), la fundación de un liceo imperial en Gálata y un Observatorio astronómico en Constantinopla, la publicación de una parte del Código civil, basado en las ideas modernas, el establecimiento de ferrocarriles y telégrafos y la admisión de los cristianos a las más elevadas funciones del Estado. Hubo de arrostrar, empero, graves complicaciones, con motivo de las tentativas que para emanciparse hicieron los cretenses, secundados por los griegos. Estalló la insurrección en agosto de 1866 y duró con alternativas varias, hasta fines de 1868, habiendo rehusado el gobierno turco la intervención que le ofrecieron las potencias. Sus prodigalidades con el ejército dieron lugar a las más odiosas interpretaciones, de las que se aprovechó el viejo partido turco para urdir una conspiración (1868). No cejó por esto Abd-ul-Aziz, y después de modificar, como queda dicho, la ley de sucesión al trono de Egipto, renunció o poco menos los derechos de soberanía de soberanía de la Puerta sobre aquel país.

Abbot Carlos Baron De Colchester

Estadista inglés. (N. 14 oct. 1757 en Abingdón, donde su padre era predicador. M. en Londres 8 may. 1829.) Recibió su primera educación en Westminster, pasó en 177 5 a Oxford, donde obtuvo el premio de poesía latina por un poema en honor de Pedro el Grande, lo que le valió de Catalina II una medalla de oro. Estudio luego en Ginebra y allí trabó amistad con el célebre historiador Juan Miiller. Elegido para la Cámara de los Comunes en 1795, utilizó sus conocimientos jurídicos en introducir orden y regularidad en la impresión de las leyes y los estatutos del Parlamento. Prohijó calorosamente el famoso bill de Pitt contra las reuniones tumultuosas, y casi siempre estuvo afiliado al partido ministerial. En 1799 apoyó la proposición de la contribución directa (income tax) o impuesto sobre las rentas. Fue primer secretario del lord lugarteniente de Irlanda (1801) y lord comisario del Tesoro. Electo en 1802, presidente de la Cámam de los Comunes (Speaker). En 1805, resultando empatada una votación importante sobre si había o no de procesarse a lord: Melville (Dundas) el voto presidencial decidió que el ministro fuese acusado ante la Cámara de los pares. La cortedad de vista le obligó en 1817 a dimitir el cargo presidencial. Abbot fue nombrado entonces par con el título de barón de Colchester.

Abbot (Ezra)

Biog. Escritor religioso norteamericano. (N. en Jackson en 28de abril de 1819.) En 1872, habiendo seguido con grande aprovechamiento los estudios clásicos, llegó a ser profesor de interpretación y crítica del Nuevo Testamento en la escuela de Teología de la Universidad de Haward, posición que conservaba todavía en 1883. En 1852 fue elegido individuo de la Sociedad oriental americana, y en 1861 de la Academia americana de artes y ciencias. En 1864 publicó un libro titulado Literatura de la doctrina de la vida futura, en el cual cita los títulos de más de 5 300 obras diferentes sobre esta materia. Puso notas a varias traducciones de los Evangelios; coopero a la redacción del Diccionario de la Biblia, publicado de 1867 a 1870; contribuyó también a otras muchas tareas bíblicas en los Estados Unidos, y ha sido colaborador de multitud de periódicos y sociedades de literatura y exégesis bíblicas.

Abbot (Jorge)

Biog. Arzobispo de Cantorbery de 1611 a 1633. (N. en Guildford en 1562, de una familia pobre. M. 4 ag. 1633.) Su padre era tejedor. Por su aplicación al estudio fue elegido en 1597 maestro del colegio universitario de Oxford y después vicecarciller de la Universidad. En 1604 fue uno de los encargados de hacer una nueva traducción de la Biblia, y tradujo todo el Nuevo Testamento a excepción de las Epístolas. En 1609 fue nombrado Deán de Gloucester y en1611 Arzobispo de Cantorbery. Debió su posición a sus esfuerzos por mantener la autoridad y prerrogativas de la corona en materias eclesiásticas. En este cargo trabajó con gran celo para extender sus facultades y se mostró opresor y arbitrario en el tribunal eclesiástico contra los acusados. Antes de llegar a la Sede arzobispal había profesado las doctrinas del derecho divino de los reyes y de la obediencia pasiva; pero después, cuando las circunstancias le pusieron en oposición a la creciente influencia de su antiguo adversario Laud, se hizo más tolerante, así en religión como en política. Mostró suma entereza de carácter, resistiéndose a complacer al rey, que deseaba el divorcio de la condesa de Essex para que ésta pudiera casarse con el favorito Robert Carr, marqués de Somerset. El 24 de julio de1622, en una caza de ciervos, una flecha de su arco, mal disparada, hirió a un guarda de la posesión en que cazaba, y de la herida el guarda murió. De este acontecimiento se valieron los enemigos de Abbot para hacer que se nombrase una comisión que investigara el caso, la cual acordó que el Arzobispo necesitaba el perdón del Rey para continuar en el ejercicio de sus funciones. El Rey le perdono, pero Abbot se condeno a un ayuno de un mes, señaló una pensión vitalicia de 20 libras esterlinas a la viuda del guarda, y se retiró de los negocios públicos durante un año. Al siguiente, habiendo oído que el Rey pensaba dar un decreto de tolerancia a favor de los católicos, le escribió disuadiéndole de esta medida, y después se opuso abiertamente en el Parlamento al proyectado enlace del príncipe de Gales con una infanta de España. Auxilió a Jacobo I en su lecho de muerte, y se halló presente a la coronación de Carlos I en 1627. Fundó un hospital en G1uldford. Era hombre de conciencia, pero sin tacto, y dícese que de muy cortos alcances. Dejó varias producciones literarias y religiosas, entre ellas una exposición del Profeta Jonás y una Breve descripción del Mundo, que se publicó en 1636.

Abbot (Mauricio)

Biog. (N. en Guildford. M. en Londres 10 en. 1638). Hermano del anterior. Director de la compañía de las Indias orientales. En 1618 tomó parte muy activa en la conclusión del tratado con los holandeses concerniente al comercio de las islas Molucas. Representante de Londres en 1625. Lord corregidor en 1638.

Abbot (Jacobo)

Biog. Autor de muchas obras religiosas y de educación. (N. en Hallowell (América del Norte) en 14 de nov. de 1803. M. en Farmington el 31 oct. 1879.) En 1824 fue profesor de matemáticas en el colegio de Amherst, y en 1826 obtuvo las licencias para predicar. En 1828 abrió en Boston la escuela de niñas de Mount-Vernon, que dio excelentes resultados, y cuatro años después comenzó la serie de sus escritos publicando con el título de El Joven cristiano las conferencias dadas en la escuela. En 1834 organizó una iglesia congregacional en Roxbury (Massachusetts), a la cual renunció en 1838 en favor de su hermano Juan, para establecerse en Nueva-York. En 1845 estableció otra escuela para niños, y por último en 1855 dejó la enseñanza para dedicarse exclusivamente a escribir, hasta su muerte. Fue autor único de 180 tomos de obras de educación y colaborador de otros 31. Su ultima producción fue La ciencia explicada a los jóvenes, en 4 tomos impresos en Nueva York de 1871 a 1873. Su estilo es claro y sencillo, adaptado a la inteligencia de los niños y sobre todo moral y cristiano. Merecen mención su Historia de la Franconia, en 1O vol.; una serie de 40 libros de biografías de los hombres ilustres de todos los siglos y naciones, en que colaboró su hermano, y los libros de historia de Harper (nombre del editor), en 36 volúmenes.

Abbot (Juan)

Biog. Hermano del anterior, historiador y escritor religioso. (N. en Brunswick (Estados Unidos de la América del Norte) en 18 de set. de 1805.:M:. en 17 junio 1877.) A la edad conveniente se dedicó a la carrera eclesiástica. Su primera obra, publicada en 1833, fue La madre en casa, a la cual siguió pronto El niño en casa, que fueron admirablemente recibidas, y luego traducidas a la mayor parte de las lenguas europeas, así como por los misioneros de Asia y Africa. Escribió después las biografías de varios reyes y reinas; la Historia de Napoleón Bonaparte, al cual elogia extraordinariamente; a esta obra se da poco valor, como inspirada por el espíritu de partido; la vida de Napoleón en Santa Elena; la Correspondencia de Napoleón y Josefina; y la Historia de Napoleón III, tachadas del mismo espíritu; La Historia de la revolución francesa de 1789, la de la Guerra civil de América de 1863 a 1866; las Vidas de los presidentes de los Estados Unidos; las Historias de Austria, Rusia, España e Italia, y por último la de Federico II el Grande, publicada en 1871.

Abbot (Lyman)

Biog. Abogado y escritor religioso norte-americano, hijo tercero de Jacobo Abbot. (N. en Roxbury (Massachusetts) en 18 de diciembre de 1835). Se graduó en la Universidad de Nueva York en 1853, donde estudio derecho y publicó varias obras de jurisprudencia, unido con sus tres hermanos mayores, Benjamín, Vaughan y Austín, también abogados. Se separó luego de éstos; estudio teología; fue pastor de una iglesia durante un año: en 1870 publicó el Semanario Cristiano frustrado, y en 1871 se hizo editor y director del periódico La Unión Cristiana de Nueva York. En colaboración con dos hermanos suyos escribió dos novelas, que aparecieron bajo el pseudónimo de Benauly, nombre que contiene las iniciales de los tres autores. En 1872 entró como redactor literario en la famosa revista mensual titulada Harper\’s Magazine, de Harper, nombre de su distinguido editor.

Abbot (Roberto)

Biog. Teólogo inglés, hermano mayor de Jorge, arzobispo de Cantorbery. (N. en1560. M.1617.) Desempeñó elevados cargos eclesiásticos y escribió entre otras obras un tratado sobre la Supremacía de los reyes, contra las doctrinas de Bellarmino y Suarez, la cual le valió el obispado de Salisbury. Escribió de Antichristo; Espejo de las sutilezas papales; La exaltación del reino y sacerdocio del Oristo; de Gratia et perseverantia Sanctorum, etc.

Abbot (Abiel)

Biog. Eclesiástico americano. (N. en 17 ag. 1770 en Andover (Massachusetts). M. 7 jun. 1828.) Son muy interesantes sus cartas sobre Cuba.∞∞ABBOT (CARLOS, LORD TENTERDEN) ∞∞∞ Biog. Jurisconsulto inglés. (N. 1762. M. 1832.) Hizo grandes progresos en la magistratura, desempeñó altos cargos en los tribunales de justicia, gracias a la protección que le dispensó su amigo lord Ellenborough, y en 1827 entró en la Cámara de los Lords. Escribió una obra o tratado sobre las leyes relativas a la marina mercante (Londres, 1802).

Abbot (Carlos)

Biog. Botánico inglés; publicó en Belford en 1798 una obra notable.

Abbott (Samuel)

Biog. Filántropo y fundador del seminario teológico de Andover (Massachusetts). (N. en Andover 1732. M. en el mismo pueblo en 1812.) Para el sostenimiento de dicho seminario dejó 100 000 pesos. Ajustaba su conducta a máximas muy sabias, y especialmente a la siguiente: No elogies a ningún presente, ni denigres a ningún ausente.

Abadejo

(del escocés bodach): s. m. Pez correspondiente al orden de los malacopterigios, familia de los gádidos.

Abadejo

Zool. Distínguense los individuos de esta familia por tener tres aletas dorsales y dos abdominales; la caudal está bien separada de las segundas aletas dorsal y anal, y por un barbillón en el extremo de la mandíbula inferior. El abadejo o bacalao común es un pez de un metro o metro y medio de longitud y de un peso que llega hasta cuarenta kilogramos; su color es gris salpicado de pequeñas manchas amarillentas, con una raya blanca en cada costado; el vientre es claro y sin manchas. El número de los radios es en la primera aleta dorsal de diez a quince; en la segunda de dieciséis a veintidós; en la tercera de dieciocho a veintiuno; en cada pectoral veinte; seis en la abdominal; en la primera anal de veinte a veintitrés; en la segunda de dieciséis a diecinueve, y veintiséis en la caudal.
El bacalao habita todas las partes del Atlántico desde los 40° latitud norte hasta los 70° en el mar Glacial. Deben considerarse como morada propia del bacalao las mayores profundidades de los mares arriba citados, pues sus inmigraciones en las bahías de menor fondo o su reunión en los bajíos como son los bancos de Terranova y de Rockall, no obedecen a otra causa sino a su reproducción, y aun entonces se aleja de los sitios de poco fondo y prefiere profundidades de veinticinco a cuarenta o cincuenta brazas para deshacerse de su freza. Difícilmente le gana pez alguno en fecundidad: Loewenhoek dice haber encontrado en una hembra cerca de nueve millones de huevos, y Bradley evalua su mínimo en cuatro millones. El tiempo del desove cae, en la parte oriental del Atlántico y del mar Glacial, en el mes de febrero, y desde principios de enero se acercan allí los bacalaos a las costas; en la parte occidental desovan más tarde, en mayo y junio, probablemente por la razón de no llevar allí la corriente del golfo (Gulfstream) el calor vivificador de sus aguas. A los seis meses han alcanzado los pequeñuelos una longitud de 0 m. 20, y al tercer año se hallan en estado de reproducirse.
En la época del desove se presentan estos peces en masas incalculables, formando rnontañas, como dicen los noruegos. Nadan tan compactos, unos encima de otros, que las bandadas se presentan en la costa o en los bancos ocupando una anchura de una legua varios metros. Ahi vagan algunos días, otros los reemplazan y poco a poco vuelven a desaparecer. Dos animales motivan en la costa norte-americana la aparición de estas bandadas: el primero es una especie de salmón que habita el mar Glacial en número increíble, llamado en el norte capelán y que acude a dichas costas con idéntico objeto, es decir, para desovar, y el otro es un caracol llamado de tinta. El capelán viene a servir de alimento exclusivo a los bacalaos, y el caracol acude cuando el otro se retira, corno si tuviese la misión de reemplazar a aquel para dejarse comer por los mismos peces.
En la época de la freza es cuando se pesca el abadejo, operación en extremo productiva a causa de la insaciable voracidad de este animal, que traga o por lo menos muerde todo lo que le parece poder coger, hasta cosas completamente indigeribles con tal que exciten su atención, como por ejemplo objetos brillantes o de colores vivos. En el Báltico se presenta la variedad Dorsch en todos los puntos donde hay arenques, pero a falta de éstos llena su estómago hasta reventar de gasterosteos, conchas, moluscos desnudos, cangrejos, fucos y otras algas, y como es natural tampoco respeta su propia prole.
Pesca. – Para ella se usan redes en las costas noruegas, pero en todos los demás puntos sedales de mano y de fondo que se emplean también en las Loffoden junto con aquellas. Los sedales de fondo van atados a veces hasta en número de mil doscientos a una recia cuerda que se echa al fondo, donde se la sujeta con anclas a propósito. Cada seis horas se seca, se quitan los peces cogidos, se ceban los anzuelos de nuevo, y se vuelve a echar al fondo. En los intervalos se ocupan los pescadores en echar sedales de mano, uno en cada mano, los sacan rápidamente cuando sienten la sacudida., y los vuelven a arrojar de nuevo sin perder un momento. Atendido el número incalculable de peces, no es raro que cada uno de los tripulantes de un bote coja diariamente de tres a cuatrocientos. Mientras que adelanta esta pesca se hace Jo propio en otros puntos respecto del capelán y del caracol de tinta, que se emplean a manera de cebo corno en otras partes el arenque, y a falta de unos y otros se emplean los intestinos de los mismos abadejos cogidos.
Luego de pescados, empieza la preparación de los abadejos. Primero se separan las cabezas que se arrojan en tinas o barriles especiales, luego se destripan y se abren de una sola cuchillada en dos mitades longitudinales, a veces también en cuatro pencas. Los hígados se reúnen por separado en un barril y las huevas en otro; el resto de los intestinos se corta en pedazos para emplearlos oportunamente como cebo. Durante la gran pesca de invierno se preparan sólo pezpalos, por Jo menos en las Loffoden. A este fin lleva cada buque un gran número de horquillas y perchas para suplir con ellas los andamios perennes, siempre insuficientes, establecidos en tierra. Allí se cuelgan los abadejos partidos hasta la cola y lavados previamente con agua de mar para hacerlos secar, al aire libre en las islas, y en algunas otras partes debajo de tinglados. Esta operación requiere tiempo, tanto que cuando la temperatura no es muy favorable se ven las perchas cargadas hasta el mes de julio. Sólo cuando el pescado está completamente seco, se forman haces y se le almacena en pilas tan altas corno casas. Cuando la pesca es sumamente productiva, y se pueblan rápidamente todos los andamios, se preparan los ultimas abadejos de un modo semejante al que conocemos nosotros, es decir, sacados y secos. A este fin se los abre a lo largo del espinazo, se los sala durante algunos días en tinas grandes y se extienden sobre las rocas para ponerlos a secar, dándoles otra capa de sal si es menester. Si hay abundancia de barriles, se pone una partida en salmuera, colocando los peces partidos en capas alternadas con otras de sal, y cuando las vasijas están llenas, se cierran. Muchos comerciantes rusos de Arkángel no dejan de visitar las pesquerías noruegas y finlandesas para comprar estos y otros peces, contentándose con colocarlos sin más preparativo en la bodega misma, alternando las capas de ellos con sal y apisonándolas con sus pesadas botas de agua.
En Noruega los hígados se reúnen, concluida ya la pesca, en grandes cubas o tinas, que con gran sentimiento de las personas venidas de países más meridionales, cuyos nervios olfatorios son siempre más delicados, se colocan con frecuencia tranquilamente en las calles y plazas de las Poblaciones, donde despiden un hedor insoportable luego que entran en putrefacción. Ahí los tienen aguardando que suelten y suba a la superficie el aceite grasiento que contienen y que separan a medida que se reúne, para colarlo y guardarlo en barriles distintos, según su calidad.
Se comprende que la mejor clase es aquella que se recoge a los pocos días de haberse declarado la descomposición, y la peor la que se saca al final por la cocción. .
Pasado el tiempo de la pesca principal se sigue pescando en las Loffoden en menor escala, y entonces se preparan los abadejos, ya de un modo, ya de otro, según el estado de la atmósfera. Excusado es añadir detalles relativos a la pesca en el banco de Terranova, ya que tanto ésta como la preparación de los peces se hace allí siguiendo a poca diferencia los mismos métodos que acabamos de describir.
En el año 1861 estuvieron ocupados en las Loffoden más de veinte mil hombres que tripulaban unas cinco mil embarcaciones y cogieron y prepararon más de nueve millones de pez palo (bacalao secado al sol) e igual número entre bacalao salado, seco y en salmuera, consumiendo durante la temporada para su propio alimento un millón de abadejos frescos. En el año 1877 ascendió el total de la cosecha a veinticinco millones. Según Cornak producía la pesca en Terranova a principios de este siglo mas de trescientos millones de peces, sin contar cien millones que se cogían en el golfo de San Lorenzo. Comparada con estos resultados, aparece la pesca en las aguas alemanas del todo insignificante, pues en la costa de Frisia en el mar del Norte apenas excede de seis mil el número de abadejos cogidos anualmente, y en el Báltico no se ha empezado hasta ahora a dar importancia a la variedad Dorsch que se presenta allí en cantidad bastante notable, pero su pesca es aun insignificante.
Difícil es emitir juicio sobre el porvenir de esta pesca, pero puede admitirse que con el tiempo se salarán menos abadejos, pues, como ya se ha dicho antes, deben su principal importancia a los ayunos que prescribe la Iglesia católica. Verdad es que hay también aficionados a este pez, pero son raras aun en los países más católicos. En el tiempo en que florecía la inquisición en España no se atrevía nadie a comer en los días de ayuno carne de mamíferos o de aves, pero cuando se permitió en 1825 a los españoles comer carne en viernes, disminuyó la importación del abadejo, de ochocientos mil quintales a trescientos mil. Por otro lado se aumentará y generalizará la pesca de este pez y de sus congéneres, pues entre otras cosas sucederá que se introducirá también en las costas alemanas la pesca con embarcaciones como las usan hace años los ingleses y holandeses, que permiten conservar los abadejos vivos en la parte media del buque llena de agua y en comunicación con la del mar por muchos agujeros. Así llegan al puerto y pueden expedirse al interior vivos o por lo menos frescos, dando a los habitantes un nuevo alimento tan barato como sabroso, pues tan mala como es la carne del abadejo cuando seca y salada, tan sabrosa es cuando fresca, lo que la hace muy buscada en todas las pescaderías de las Poblaciones marítimas.
Yarrel cuenta que en diferentes puntos de Escocia se han conservado largo tiempo, dando muy buenos resultados, abadejos vivos en estanques de agua salada. A medida que se pescaban se echaban los que estaban menos heridos o estropeados en los depósitos destinados a ellos, donde se los alimentaba con conchas y otros mariscos. Pronto se acostumbraron al espacio reducido, gozaban al parecer de muy buena salud y aprendieron a conocer la hora en que se les daba la ración, de manera que cuando llegaba la persona encargada de ello, la recibían sacando los hambrientos hocicos fuera del agua. Dícese que uno de ellos vivió así doce años. A juzgar por las pruebas hechas con abadejos del Báltico cautivos, no hay dificultad en creer exactos los datos que preceden. No hay pez que más fácilmente se acostumbre a la cautividad en sitio re-elucido, que tome el alimento con más afición, ni que coma y medre más que el bacalao. Procurando tener el agua del depósito suficientemente fresca y dándole abundante ración, no sólo medra visiblemente, sino que aguanta muchos años, aunque el espacio de que dispone sea manifiestamente estrecho para él. El aceite que se extrae del hígado del animal, se usa en medicina como reconstituyente y antiescrofuloso. (V. Bacalao.) COMO UN ABADEJO: seco, acartonado.

Abadejo (Diminutivo De Abad)

Zool. s. m. Ave de Europa, llamada también régulo, reyezuelo, de tres a cuatro pulgadas de largo, y muy agradable por la variedad de sus colores. Llamóse así porque en lo vistoso de sus plumas semejaba al traje de los abades primitivos.
Su color en el dorso es de un verde aceitunado muy vivo, en los lados del cuello amarillo anaranjado y pardusco con matiz de orín en el borde de la frente; una lista estrecha trasversal en la parte anterior de la cabeza y otra longitudinal encima de la línea blanca del ojo son negras; el espacio entre las dos, ocupado por la coronilla y el occipucio, es naranja oscuro; la línea al través del ojo como también el círculo estrecho que lo rodea son gris negruzcos; otra línea estrecha limitada por la lista más oscura de la barba debajo del ojo es blanca; la región de la oreja es gris aceitunada; la parte inferior del cuerpo blanca cenicienta, y entre pardusca con viso de orín y leonado en la barba y garganta. Las pennas, todas de color pardo aceitunado, tienen por fuera una orla estrecha verde amarilla aceitunada, y las rémiges además una orla blanca más ancha en la cara interior; las secundarias tienen una faja trasversal ancha y negra inmediata a la raíz que es de color claro; las cobijas del antebrazo así como las mayores superiores tienen un filete final blanco, lo que produce dos líneas trasversales claras, pero mal limitadas, sobre el ala. El ojo es pardo oscuro; el pico negro y la pata pardusca. La hembra difiere del macho por su coronilla amarilla anaranjada.
Además de Alemania se ha encontrado esta ave en Francia, Italia, Grecia y España; en este último país particularmente como huésped de invierno.
En Alemania habita el reyezuelo de invierno todo el año en la misma localidad, o es un ave errante; a menudo está los doce meses en un pequeño distrito de menos de media legua cuadrada; sin embargo, en octubre se ven muchos que llegan del norte para fijarse en los jardines, los bosques de coníferas y de follaje y las comarcas abundantes en matorrales. Unos pasan el invierno en la Europa central; los otros continúan su camino hacia el sur y vuelven a los mismos sitios en marzo y abril.
El abadejo común no pasa nunca el invierno en Alemania, pues necesita un clima más cálido: se presenta en este país a fines de marzo o en los primeros días de abril, y se va a últimos de setiembre o a principios de octubre. Apenas llega, fíjase en los setos y en los matorrales; pero bien pronto los abandona para dirigirse a los bosques de abetos, donde se establece de hecho y en parejas aisladas. Muchos prosiguen su marcha hacia el norte, mientras gran número se queda en el país. Viajan de noche y dedican el día a buscar su alimento.
Durante el verano están casi siempre en altos árboles, y rara vez se posan en las espesuras y los tallares bajos: en el mes de septiembre andan errantes.
Este reyezuelo prefiere los bosques de coníferas a cualesquiera otros; situase en los árboles y en las breñas, no siendo raro tampoco verle en el suelo. La predilección que manifiestan estas aves por las coníferas, dice Naumann, es muy notable: cuando en otoño o invierno llega una familia de reyezuelos a un jardín donde no hay más que un pino o un abeto, se puede tener la seguridad de que lo ocuparán en seguida, permaneciendo allí más tiempo que en otro punto donde no haya ninguno de estos árboles; pero en sus viajes recorren también los bosques de follaje.La residencia de los abadejos en el invierno, y la extensión de sus viajes, varían según la temperatura; si la estación es buena, seca, y no demasiado fría, viven con preferencia en las grandes coníferas; pero, por el contrario, si el tiempo se presenta lluvioso, ventoso o muy frío, bajan a los matorrales, y hasta se quedan en tierra. En el invierno habitan siempre la parte de los bosques más expuesta a los rayos del sol.
Sorprendente es la inquietud extraordinaria de los régulos: nunca están tranquilos. El régulo o abadejo de invierno salta continuamente de rama en rama, sin detenerse más que un instante para coger algún insecto a la manera de los filopneustes; está con el cuerpo horizontal, las patas encogidas y ahuecadas las plumas. A veces se cuelga de la cara inferior de una rama, aunque no con tanta frecuencia como los paros: su vuelo es ligero y silencioso. Domínale un instinto de sociabilidad extraordinariamente desarrollado: fuera de la estación del celo es por demás raro encontrar a un régulo solo; por lo regular está en compañía de sus semejantes o de otras aves, principalmente con paros moñudos o pequeños paros carboneros, y más rara vez con siteles, trepadores, paros azules, o grandes paros carboneros.
El grito de llamada de este régulo es si, si, o txit; los individuos de ambos sexos le producen cuando están posados. Su canto no es desagradable: comienza por si, si; ofrece variaciones en dos notas y tonos diferentes, terminándose con un final armonioso. Los individuos viejos cantan en primavera y en verano; los jóvenes en agosto, septiembre y octubre, aunque se hallen en pleno período de muda. En los hermosos días de invierno produce grata impresión el canto del régulo o abadejo de invierno: en el otoño, desde principios de septiembre a fin de noviembre, suele tomar esta ave una costumbre particular, y es que comienza por emitir el sonido si, si y se revuelve agitando las alas. Al oír este grito llegan otros individuos, ejecutan los mismos movimientos, y se ve a todos entonces perseguirse por vía de diversión, erizando las plumas del moño. Lo mismo sucede al verificarse el apareamiento, cuando el macho excita a su hembra; a menudo pelean dos furiosamente cuando se trata de adquirir una compañera.
El abadejo común es aún más ágil y vivaz que sus congéneres, y también menos sociable que ellos, pues siempre se le ve solo o con su hembra, mientras que el otro forma bandadas más o menos numerosas. En otoño principalmente, no suelen encontrarse sino parejas; si se da muerte a un individuo, los otros lanzan gritos lastimeros, y pasa mucho tiempo sin que se determinen a dejar el sitio donde estaba. En su grito de llamada las sílabas si, si, si, son emitidas con más fuerza y en tono muy diferente, de tal manera que por el grito sólo podría reconocer al ave una persona de oído ejercitado.
En la primavera y en medio del verano canta muchas veces el abadejo común, pero muy pocas en otoño.
Durante el período del celo es sumamente graciosa esta ave; el macho eriza el moño, que forma como una brillante corona de los más vivos colores; grita sin cesar; con las alas un poco separadas del cuerpo, salta al rededor de su hembra, tomando las más singulares posturas, prodigándole mil halagos hasta que al fin se rinde a sus deseos.
Este reyezuelo se alimenta de insectos y de pequeños granos: en verano come principalmente insectos y orugas de escasa talla, en invierno huevos y larvas. Los recoge en las ramas, entre las hojas o en las agujas de los pinos a menudo se le ve revolotear acechando una presa, y a veces atrapa un insecto al vuelo.
La hembra pone dos veces al año, una en el mes de mayo y la otra en el de julio: los nidos son difíciles de hallar; están situados en la extremidad de una larga rama de pino o de abeto, ocultos entre las ramas y el follaje, y sólidamente sujetos a las briznas que construyen la arma. La hembra construye sola su nido necesitando para ello de 12 a 20 días; acompáñala el macho, pero sin ayudarla; a veces entrelaza volando las ramas, con mucha destreza, y rellena los huecos que van quedando entre ellas. La primera capa se compone de musgos y de líquenes, sujetos con telas de araña o de oruga, que el ave enlaza sólidamente con las ramillas que sostienen la construcción. Algunas veces se ven sobresalir a la superficie algunos pelos de corzo; el interior está cubierto de plumas, sobre todo de paloma, que en lo alto del nido se dirigen todas de fuera adentro y obstruyen una parte de la abertura. La primera puesta suele constar de ocho a diez huevos y la segunda solamente de seis a nueve: son muy pequeños, de un gris amarillento o color de carne pálido, cubiertos de puntos grises, agrupados principalmente hacia la punta gruesa. Algunos presentan vetas o manchas; son en extremo frágiles, y se deben coger con muchas precauciones para que no se rompan entre los dedos. Los padres alimentan a su progenie a costa de muchos trabajos, pues sólo le dan insectos muy pequeños o sus huevos. Los hijuelos están en el nido muy oprimidos unos con otros, y a medida que van creciendo, es preciso que los padres ensanchen su albergue para que puedan caber todos. La familia no se conserva reunida largo tiempo; macho y hembra abandonan pronto la primera cría para empollar de nuevo o marcharse con sus semejantes.
Raro es ver régulos cautivos, pues son muy delicados, tanto que mueren muchas veces al cogerlos, y ofrece gran dificultad acostumbrarlos a un nuevo régimen. Una vez acostumbrados, soportan años enteros su existencia en la jaula, dispensándoles por supuesto los cuidados necesarios, y entonces son unos compañeros muy agradables. Si se les deja volar libremente por el cuarto se hacen tan útiles destruyendo las moscas, como fuera en el bosque con la persecución de insectos dañinos.

Abadejo

Zool. Insecto coleóptero heterómero, de la familia de las cantáridas, de olor nauseabundo. Por su cuerpo cilíndrico, de un verde muy brillante, y su cabeza en forma de corazón, que recordaba una mitra, recibió el nombre de abadejo. V. Cantárida.

Abadejo

Geog. Dos casas de mineros en el ayunt. de Linares, p. j. de Baeza, prov. de Jaen.