Abenojar

Villa y aynnt. de la prov. y dióc. de Ciudad-Real, a 37 km de la capital, p. j. de .Almodóvar del Campo, situada en una hondonada al fin de la sierra de Caracuel. Esta villa ha sido considerada en la guerra civil de 1833 a 1840 se fortificó débilmente, por lo cual sufrió incalculables pérdidas que le causaron las facciones el día 9 de nov. de 1836, a la aproximación de las tropas carlistas de Cabrera. – 2 650 hab. Iglesia con buenos cuadros de autor desconocido. 2 ese. Prod.: trigo, cebada y centeno. lnd.: minas de galena argentífera y destilación de aguardientes.

Abd-el-kader Sidi-el-aladyi-uled-mahdinn

Emir y bey de Mascara, célebre por su prolongada resistencia a la invasión francesa en Argel. (N. en 1807, cerca de Mascara, hijo de un morabito llamado Mahddín, que había adquirido gran influencia y fama de santidad. l\\1. el 26 de m ay. 1883.) En su niñez Abo-el-Kadera compartó a su padre en su peregrinación a la Meéa; en su adolescencia estudio las letras sagradas y profanas de su raza, y al llegar a la edad viril era tenido por hombre muy instruido en la historia y literatura de Arabia, cuyos estudios corono con una nueva peregrinación a la Meca que le valió el título honorífico de el Hadyi (el peregrino). También, sin olvidar el cultivo de su inteligencia, se distinguió en el manejo del caballo, a los franceses, después de la toma de Argel, empezaron a pensar sériamente en llevar sus armas al interior, Abd-el-Kader viyía en el retiro con su esposa y dos hijos, distinguiéndose por la austeridad de sus costumbres y la estricta observancia del Corán. Las medidas de severidad adoptadas por el general francés duque de Rovigo produjeron un levantamiento general en las tribus indígenas, y entonces Abd-el-Kader tomó las armas y se unió a sus compañeros, los cuales le eligieron por jefe, en vista de que su padre, por lo avanzado de su edad, no podía ponerse al frente de ellos. Predicó, pues, la guerra santa, y en 1832 se hallaba a la cabeza de diez mil guerreros que llevó contra Orán. Tres asaltos dio a esta ciudad que fueron rechazados con gran pérdida de los árabes; pero allí Abd-el-Kader adquirió gran reputación por su talento militar y su valor; y, aunque vencido, obtuvo la ventaja de acostumbrar a sus árabes a hacer frente a la artillería. Habiéndose retirado de Orán, se dedicó a poner bajo su dominio a las tribus que hasta entonces le habían reconocido; y tal era el deseo del gobernador francos de Orán de evitar nuevos ataques, que en 26 de febrero de 1834 firmó con Abd-el-Kader un tratado, en el cual el emir reconoció la supremacía de Francia, y en cambio fue reconocido por los franceses como Emir de Mascara y de la provincia de Orán, a excepción de los puertos de la costa ocupados por las fuerzas de Francia. Además le fue cedido el monopolio del comercio con el interior; y, aunque este tratado fue desaprobado en París, sirvio de mucho a Abd-el-Kacler para aumentar su consideración a los ojos de las tribus arabes. Habiendo reorganizado sus tropas, formado un cuerpo de infantería regular, y un pequeño servicio de artilleria, volvió a entrar en campaña y presentó batalla a los franceses en las orillas del Sig. Sus fuerzas eran más numerosas que las del general enemigo; pero la disciplina superior de los franceses compensó su inferioridad numérica, y Abd-el-Kader, después de una resistencia que excitó la admiración de sus contra1ios, se vio obligado a retirarse del campo de batalla. El general francés se retiró también: Abcl-el-Kader, le siguió, y le atacó en un desfiladero en junio de 1835, del cual no pudieron salir los franceses, sino después de grandes esfuerzos y con pérdida de 500 hombres. Esta derrota de los franceses produjo grande excitación en París, y el gobierno envio al general Clausel, el cual marchó con fuerzas considerables sobre Mascara. El Emir hizo que todos los habitantes salieran de la población, y cuando Clausel entró en ella en diciembre de 1835, la encontró desierta; por lo cual, no pudiendo conservarla, la incendio. Abd-el-Kader se retiró primero a Tremecén cerca de la frontera de Marruecos; y Clausel, después de haber derrotado nn cuerpo auxiliar de caballería marroquí, se volvió a Argel, jactándose en sus Boletines de haber destruido el poder del terrible Emir. Pero Abd-el-Kader siguió a distancia los movimientos de los franceses, y en 24 y 25 de abril atacó y derrotó con grandes pérdidas un convoy que aquellos mandaban a Tremecén. El gobierno francés envio entonces a Argel al general Bugeancl con instrucciones para obtener la sumisión del Emir por la fuerza o por medio de un tratado. Bugeaud le hizo algunas proposiciones de paz; pero, habiendo sido rechazadas, emprendio las operaciones con energía, penetrando en el interior del país. Abd-el-Kader le presentó batalla el 6 de julio de 1836; y, aunque al principio logró introducir la confusión en las tropas francesas, éstas se rehicieron prontamente y obligaron a Abd-cl-Kader a retirarse con pérdida de 1 200 hombres entre muertos y heridos. Después de esta batalla, habiéndose sublevado también contra los franceses el Bey de Constantina, Bugeaud, para evitar que se unieran con los sublevados las tropas del Emir, hizo a éste proposiciones de arreglo. Abd-el-Kader aceptó y tuvo una entrevista con el general francés a orillas del Tafna, en la cual se redactó un tratado que se selló y firmó con toda formalidad cl30 de mayo de 1837. En este tratado Abd-el-Kader reconoció la soberanía de Francia y se sometió a pagar un tributo en granos y ganado, y en cambio le fue confirmado el título de Emir y su soberanía recibió un considerable aumento, extendiéndose sobre todos los territorios de Orán, de Titeri y de una parte de Argel, a excepción de las ciudades de la costa. Poco tiempo después Abd-el-Kader envio un agente a Pans con preciosos regalos para Luís Felipe y la reina, a fin de negociar dedico a organizar la administración de sus provincias. Pero la paz no duró sino dos años. Los franceses miraban con recelo la creciente preponderancia de Abd-el-Kader; y, para contrarrestarla, el duque de Orleans, a la cabeza de un poderoso ejército, penetró en el interior, hasta el desfiladero llamado las Puertas de Hierro, Entonces Abd-el-Kader renovó las hostilidades, que duraron todavía un año.
Por fin en 1840 el gobierno francés envio da nuevo al general Bugeaud, el cual hizo a losárabes insurrectos una guerra cruel. Abd-el, Kader no se atrevio ya a desafiar a los franceses en campo abierto, porque habían reunido en el país un ejército de 100 000 hombres, sin contar los auxiliares. En mayo de 1843, el duque de Aumale, a la cabeza de un cuerpo de caballería, sorprendio el campamento del Emir durante la ausencia de su guardia; Abd-el-Kader pudo escaparse, pero perdio su tienda y cuanto en ella tenía. Pronto se vio rodeado de sus tropas, y dio durante aquel verano terribles golpes a los franceses que perdieron gran número de oficiales; pero al fin, en 1844, habiéndoselo cerrado la frontera de Marruecos después de la batalla de Isly, viendo jnutil toda resistencia, envio mensajeros al general Lamoriciere, ofreciendo rendirse con la condición de ser trasladado a Alejandría o a San Juan de Acre. El general francés aceptó esta condición, y el 23 de diciembre de 1847 se rindio Abd-el-Kader.
Sin embargo, el gobierno francés mandó que fuese trasladado a Tolón y fue encerrado en un fuerte de esta ciudad. Después de la revolución de 1848, reclamó que se cumplieran las condiciones bajo las cuales se había rendido; pero no consiguió sino que se aliviase un poco su prisión, siendo trasladado primero a Pan y después a Amboise. Por último, en oct. de 1852, Napalean III le dio libertad con la condición de no volverá Argel. Embarcóse para el Asia Menor y vivio en Brusa hasta 1855, época en que, a consecuencia del temblor de tierra que destruyó aquella ciudad, pasó con permiso del gobierno francés a Constantinopla. En 1855 visito la exposición de París, y al cabo de,Poco tiempo se estableció en Damasco. Allí vivio algunos años; y, cuando la sublevación de los maronitas contra los cristianos, dio a estos últimos una protección eficaz, salvando a muchos. Murió a los 76 años de edad, el 26 mayo 1883, muy venerado de los suyos.

Abd-ul-medyid

Trigésimo primer soberano de la dinastía de Osmán, primogénito de su antecesor Mahmud II. Nac. 23 abr. 1823. Subió al trono en 1.º jul. 1839, ocho días después de la batalla de Nezib (24 jun.) ganada. por Ibrahim bajá, hijo de Mehemet Alí, virrey de Egipto, y cuando el vencedor marchaba sobre Constantinopla. Gracias a la oportuna intervención de las potencias, se libró de este peligro, firmándose los tratados de 15 jul. 1840 y 13 jul. 1841, que resolvieron las cuestiones de Egipto con la Puerta. El nuevo sultán siguió las huellas de su padre en punto a reformas: reorganizó el ejército (1843-44); creó dos nuevos ministerios; promulgó un Código penal; abolió la capitación que pagaban los súbditos no musulmanes; reformó la instrucción pública; fundó la Academia de ciencias y bellas letras de Constantinopla. Las indicadas reformas se realizaron en medio de las mayores complicaciones, pues a la cuestión egipcia, sucedio la de Serbia (1842-43), la insurrección de la Albania (1845), la guerra del Kurdistán (1848), los desórdenes de Siria, la Bosnia y el Montenegro (1847-52), la revolución válaca (1848-49), la cuestión de los refugiados húngaros, en la cual, por haberse negado a la extradición de los caudillos magiares y polacos refugiados en su país, se expuso a una guerra. con Austria y Rusia; y por fin la cuestión de los Santos Lugares, de la cual había de surgir la guerra de Oriente, que terminó felizmente para Turquía con el tratado de París (30 marzo1856). Abd-ul-Medyid visitó varios países europeos e hizo que el suyo concurriera a la exposición de Londres.

Abarca

(la Academia deriva esta voz del bajo latín abarca; otros la derivan del vascongado abárquia, que significa lo mismo que en español): s. f. Calzado rustico, que se hace de pellejo de jabalí, cuero de buey, caballo, etc., sin adobar: cubre la planta, los dedos y algunas veces mayor parte del pié, y e ata con unas cuerdas o correas sobre el empeine y el tobillo. A veces se cubre de bayeta el pié y la pierna para que las correas no lastimen. Este calzado es muy cómodo en tiempo seco, pero no cuando llueve ó nieva, por lo mucho que el cuero se reblandece.

Abarca

Término usado por sinécdoque para designar la gente rustica.

Abarca

prov. de Galicia. El hueco o vacío que entre las costillas y el anca tienen los bueyes a cada lado.

Abarca

Geog. Villa y ayunt. en la prov. y a 27 km de Palencia, p. j. y a 9 km de Frechilla: 17 5 hab. El río Valdeginete baña su término, que prod. granos y vino.

Abarca

Hist. Ilustre familia de Aragón, que desciende de Vidal Abarca, caballero montañés, que, ante la Asamblea reunida en Jaca para elegir rey que sucediera a D. Fortunio, retirado en un monasterio, presentó al hermano de éste, hijo legítimo de García Iñiguen II y de D. Urraca, llamado Sancho Garcés.

Abarca (Iñigo) (Marqués De Castorres)

Biog. Literato aragonés del siglo xvii. Escribió la Palestra Austriaca, impresa en Huesca en 1650.

Abarca (Joaquín)

Biog. Obispo de León. (N. en Huesca en 1781. M. en 1844.) Estudio filosofía y se graduó de abogado en Madrid. Desempeñó el cargo de canonigo doctoral de Tarazona, y tuvo que emigrar a Francia por sus opiniones apostólicas. A su regreso, Fernando VII le encomendó el obispado de León y le confirió la dignidad de consejero de Estado. Figuró mucho en la guerra civil de 1833 a 1840 en la corte del Pretendiente. Arrestado cerca de Burdeos en1836J?Or el gobierno francés, logró evadirse y se unió a don Carlos en las Provincias Vascongadas con recursos considerables en metálico allegados entre el partido tory inglés, y fue uno de sus ministros más fieles y resueltos. Murió pobremente en Lanzo (Piamonte).

Abarca (Mariaófrancisca)

Biog. Pintora y escritora aragonesa que floreció a mediados del siglo XVII. Sobresalió en el parecido de los retratos.

Abarca (Pedro)

Biog. Jesuíta español. (N. en Jaca en 1619. M. en Valencia el l.º de octubre de 1693.) Fue profesor de teología en Salamanca y maestro del gremio de aquella Universidad. Dejó varias obras de teología y una historia de Aragun titulada Los reyes de Aragón,)) y Anales históricos distribuidos.)

Abarca (Lorenzo)

Biog. Señor de Serué, n. en Huesca, que en 1592 era alférez de la compañía de Juan de Mompahón y se halló con él en la derrota de muchos franceses luteranos que habían invadido las montañas de Jaca.

Abarca (Silvestre)

Biog. Militar e ing niero. (N. en Medinaceli en 31 dic. 1707. M. en el mismo pueblo en 3 enero 1784.) En 1765 se encargó de reconstruir \’el Morro de la Habana y procedio a la creación de los Fuertes Cabaña y Atares. En 1775 echó los cimientos del castillo del Príncipe. En el mismo año regresó a España con el grado de mariscal de campo; en 1775 formó parte de la expedición de Argel; en 1779estuvo en el sitio de Gibraltar, l en 1783 fue promovido a teniente general e inspector de ingenieros.

Abarca De Bolea Y Portugal (Jerónimo)

Biog. Historiador aragonés del siglo xvi. Escribió en latín una Historia de los melitos reyes de Aragón, y una Genealogía de las casas ilustres del reino de Aragón, de las cuales Zurita tomó muchos datos para la suya.

Abarca De Bolea Y Castro (Martín)

Biog. Literato del siglo XVI que fue vice-canciller de Carlos V y de Felipe II.

Abarca De Bolea (Pedro Pablo)

Biog. Conde de Aranda, descendiente de una antigua familia de Aragón. (N. en 1719 en Sietamo, cerca de Huesca. M. en Epila en 1798.) Abrazó la profesión militar, y en 17 43 fue gravemente herido en la batalla de Campo-Santo contra los austriacos cerca de Bolonia. Cayó en desgracia de Fernando VI; pero, cuando subió al trono Carlos III en 1759, fue nombrado embajador cerca de Federico Augusto, elector de Sajonia y rey de Polonia, que era suegro del rey de España. En Polonia permaneció algunos años, y a su vuelta a Espalia fue enviado a Portugal para ponerse al frente del ejército español que invadía aquel territorio, donde en 17 62 se apoderó de Almeida y de otras plazas. Hecha la paz poco después, fue nombrado en1765 capitán general de Valencia, y al año siguiente, con motivo de la agitación contra Esquilache, fue llamado a Madrid y nombrado presidente del Consejo de Castilla. Entonces, no solamente consiguió restablecer la tranquilidad de la capital, sino que, haciendo en ella una nueva división de distritos, estableciendo una guarnición permanente, y adoptando otras medidas de prudencia, evitó que se repitieran los desórdenes. Con valor y perseverancia indomables emprendio la reforma de los abusos en todos los ramos de la Administración. Disminuyó el derecho de asilo, limitándolo a dos iglesias en la capital de cada provincia; reformó la Administración municipal estableciendo los procuradores del comun; fundó nuevas casas de educación; llamó colonos alemanes, suízos y franceses, que estableció en las fragosidades de Sierra Morena; reformó el tribunal de la nunciatura, componiéndolo de seis eclesiásticos españoles propuestos por el Rey y confirmados por el Papa, en vez de los jurisconsultos romanos nombrados por el Papa solamente que lo componían antes; dio la ley prohibiendo publicar bulas del Papa sin recibir primero el pase del Consejo de Castilla; prohibió los rosarios y procesiones a horas desusadas; y estableció una censura política para disminuir los rigores de la eclesiástica. Al conde de Aranda se debieron también las medidas adoptadas por Carlos III para la expulsión de los jesuitas. Su política interior y la publicación imprudente de varias comunicaciones confidenciales que había tenido con Voltaire, D\’Alembert y otros literatos franceses, levantaron tal animosidad contra él, que hubo de retirarse de la administración y fue nombrado en 1773 embajador en Francia. Durante la guerra sepamtista de las colonias inglesas de América, se manifestó opuesto a Inglaterra, diciendo al embajador inglés: El Rey mi señor, por motivos personales y políticos está resuelto a que por su parte no se haga la paz mientras España no recobre a Gibraltar por medio de un tratado o de la fuerza de las armas)). Esta exigencia no fue enteramente rechazada por el gobierno inglés; pero, desyués de muchas negociaciones, el ministro francés de Negocios extranjeros llamó a una conferencia al conde de Aranda, y le dijo que acababa de recibir el ultimatum de Inglaterra, en el cual se le ofrecía o el recobro de Gibraltar o el de las Dos Floridas. Aranda estuvo media hora en profunda meditación y al fin dijo: Hay momentos en que un hombre debe sacrificarse por su país; acepto las Dos Floridas en lugar de Gibraltar, aunque es contrario a mis convicciones, y firmaré la paz. Por lo demás, inmediatamente después escribió una Memoria secreta para el Rey, en la cual le decía que sería imposible para España conservar por largo tiempo sus dominios de América, y le proponía el establecimiento de tres monarquías independientes en Méjico, en el Peru y en Tierra Firme, con reyes elegidos entre la familia real española. El conde de Aranda volvió de París en noviembre de 1787; pero continuó en desgracia, no teniendo más que el título honorario de consejero de Estado. En 1792, después del advenimiento de Carlos IV, sucedió al conde de Floridablanca en el cargo de primer ministro; pero fue despedido muy en breve y sustituido por Godoy.
El conde marchó a la Alhambra de Granada en calidad de confinado el14 c\\e marzo de 1794; indultado en 1795 se retiró a Epila, donde pasó los últimos días de su vida, indiferente a los sucesos políticos y ocupado sólo en administrar sus tierras y velar por las escuelas y establecimientos de beneficencia que había fundado. Murió el7 de enero de 1798, a los 78 años de edad. Fue el primer Gran Maestre de la Francmasonería española, y fundó, en 1780, el Grande Oriente nacional de España.

Abarca De Bolea (Bernardo)

Biog. Noble aragonés que fue visitador del Estado de Milán, y acompañó al príncipe D. Felipe en su jornada a Flandes, en el año 1548. Obtuvo después el cargo de regente del Supremo Consejo de Aragón, y sucesivamente los de virrey de Nápoles, presidente del Supremo Consejo de Italia, Vicecanciller de los reinos de la corona de Aragón y gobernador de Portugal.

Abarca De Bolea (Fernando)

Biog. Mayordomo mayor del príncipe D. Carlos de Viana, muy erudito en poesía e historia. Acompañó al príncipe toda la vida, fue después individuo del Consejo de D. Alonso V de Aragón y embajador en la corte de Castilla en 1447.

Abarca De Bolea (Luís)

Biog. segundo marqués de Torres, conde de las Almunias, que n. en Zaragoza en 1617, y en 1636 pasó a Flandes como capitán de corazas y luego jefe de un tercio. Se distinguió mucho en la guerra y escribió algunas poesías.