Aberdeen

m. Nombre dado a una raza bovina de los alrededores de Aberdeen. Nombre con el cual se designa en algunos condados de Inglaterra a un reptil perteneciente a la especie de las culebras orvetos, porque se la encuentra con preferencia en el condado de Aberdeen.

Aberdeen

Geog. Condado de Escocia, bañado al N. y al E. por el mar del Norte: al S. tiene el Dee inferior y el ramal meridional de los montes Grampians que lo separan de los condados de Kincardine, Forfar y Perth; y al O. otras montañas lo separan del de Banff. Sumayor longitud (del S. O. al N. O.) es de 85 millas, y su anchura media de 20 millas. Superficie: 5 102 km cuad. Pob.: 645 000 hab. El país es muy quebrado en su parte meridional, siendo sus cumbres más elevadas las de Ben Macdui (1343 m.), Cairn Gorm (1 248 m.), Loch-na-gar (1158 m.) y Ben More (1 094). En la parte baja abundan las tierras de labor y las manufacturas. Coséchase cebada, avena, patatas y nabos. La parte montañosa está totalmente destinada a pastos.

Aberdeen

Geog. Una de las ciudades más comerciales de Escocia, capital del condado de su nombre, distante 1u millas de Edimburgo por la canetera y 129 por el ferrocarril. Tiene un buen puerto en la desembocadura del río Dee y un magnífico arsenal. En 1336 esta ciudad fue incendiada por los ingleses y destrnída completamente, y posteriormente se edificó la nueva Aberdeen a poca distancia de la antigua. Hoy cuenta el distrito municipal 90 000 hab., 43 000 Old Machar y 47 000 en Saint Nicholus, es decir, la antigua y la nueva Aberdeen, distantes 2 km escasos; tiene 12 iglesias anglicanas: 17, libres; 5 de los presbiterianos unidos; 5 de los independientes, y 1de los católicos. En cuanto a medios de educación tiene dos Universidades a una milla de distancia de la ciudad, una de ellas el colegio real de la antigua Aberdeen, fundado en 1494 por Jacobo IV. Tiene también dos escuelas de gramática; tres escuelas gratuitas, dos en la antigua y una en la nueva ciudad, y una Caja de Ahorros. Cuenta además con un Hospicio, donde se educan, visten y mantienen por espacio de 5 años 90 jóvenes, hijos de los ciudadanos que han caído en la pobreza. Otra institución semejante sirve para las niñas huérfanas; otra para enseñar las artes y oficios y dos asilos para enfermos y locos. La cárcel, construida por el sistema celular, está a cierta distancia de la ciudad, así como el Hospital se encuentra en el centro. Hay en Aberdeen manufacturas de algodón, lino y lana; fundiciones de hierro, y astilleros para la construcción de buques.

Aberdeen

Geog. Ciudad situada al N. del Estado del Mississippí (Estados Unidos), en la orilla derecha del Tombigbee. Es capital del condado de Monroe, y dista 140 millas de Jackson y 225 de Mobila con la cual está unida por ferrocarril. fue fundada en 1836. Pob. 8 000 hab. Exporta algodón.

Aberdeen

Geog. Ciudad de 6 000 hab., llamada también Litle Hong Kong, situada en la isla de este nombre. Tiene muchos astilleros y diques para construcción y reparación de buques.∞∞ABERDEEN (JORGE HAMILTON GORDON, CONDE DE)∞∞∞ Biog. Hombre de Estado inglés. (N. en Edimburgo en 28 de en. de 1784. M. en Londres en 14 dic. 1860.) Después de completar su educación, viajó por Grecia e Italia y publicó al poco tiempo un Examen de los principios de la Belleza en la Arquitectura Tomó parte, como embajador extraordinario cerca del emperador Francisco I, en las negociaciones que precedieron y siguieron a la vuelta de Napoleón de la isla de Elba, y como individuo del partido tory, entró en la administración formada por el duque de Wellington en 1828 con la cartera de ministro de Negocios extranjeros. Se le atribuyen las palabras desdichado acontecimiento con que en el discurso de la corona se calificó la destrucción de la escuadra turca en Navarino; es lo cierto que Aberdeen, en nombre del gobierno, manifestó su resolución de sostener la independencia de Turquía. Sin embargo, hubo de ayudar al fin a la independencia de Grecia y reconocer la monarquía constitucional de Francia, resultado de la revolución de 1830. En la breve administración de Sir Roberto Peel, de 1834 a 1835, desempeñó el ministerio de las Colonias; y después bajo la presidencia del mismo Peel, de 1841 a 1846, volvio a ser ministro de Negocios extranjeros.
Su política exterior fue pacífica y prudente. En 1852, encargado de organizar un nuevo ministerio, le formó con los amigos de Peel y algunos whigs; este ministerio de coalición duró más de dos años, en cuyo tiempo continuó la política de paz y sobre todo la alianza con Austria. En 9 de en. de 1885, habiéndose propuesto en las cámaras un voto de desconfianza al ministerio, fue aprobado por gran mayoría y el conde de Aberdeen tuvo que dejar el poder. Desde entonces vivió retirado hasta su muerte. No era eminente como orador, y su influencia en la Cámara de los Lores se debió a su carácter personal, a su habilidad administrativa y a su posición social.

Abeja Continuacion 3

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La cera sirve también para emparedar a los enemigos que entran en la colmena, y evitar los efectos infecciosos de la corrupción. Cuéntase el caso notabilísimo de haberse encontrado dentro de una colmena un ratón muerto, empastado completamente por todos lados en un bloque de cera.

Enemigos De Las Abejas

La abeja melífica tiene muchas clases de enemigos: unos grandes, y otros más pequeños de cuerpo que ella.
Los principales enemigos son el tábano, la avispa y dos o tres especies de polillas. En algunos casos las avispas se apoderan a viva fuerza de una colmena y la destruyen; o bien obligan a las abejas a abandonar la colmena, consumen toda la miel en ella almacenada, y a veces construyen sus propios nidos en la colmena misma. La Acherontia atropas, la polilla halcón, de cabeza de muerto, que alguna vez es casi tan grande como el murciélago común, se abre paso con frecuencia en las colmenas y consume gran parte de las provisiones de las abejas. Este insecto sabe producir un sonido peculiar algo parecido al de la abeja-reina, y se supone que este sonido causa el mismo efecto que el emitido por la reina (el de dejar inmóviles a las trabajadoras).
Otras dos polillas causan grandes estragos en las colmenas: estas polillas son pequeñas: Gallería alvearia y Gallería melonella; la polilla de miel y la polilla de panal de miel, las cuales, a pesar del furor con que las abejas melíficas defienden la entrada de sus colmenas, suelen introducirse en ellas y depositar sus huevos en los alvéolos de los panales. Las larvas proceden tes de estos huevos atraviesan el panal por medio de conductos practicados en todas direcciones; y en su marcha hilan un tubo sedoso, a lo que parece, tan tupido y resistente que no permite a las abejas traspasarlos ni por consiguiente clavar el aguijón en las larvas intrusas. Estas larvas generalmente obligan a las abejas a abandonar la colmena al poco tiempo de su intrusión.
Contra los enemigos de gran tamaño desplegan las abejas recursos propios de una inteligencia superior: cuando temen un ataque levantan barricadas. A veces la entrada de la colmena se hace casi impracticable con cera y propóleos: otras veces se alza un muro de la misma sustancia tras la entrada, especie de reducto, taladrado de agujero tan pequeño que sólo puede dar paso a las abejas. Las fortificaciones son a veces de mayor ingenio y complicación.
Uno de los enemigos más terribles de las abejas es, según hemos dicho, la Acherontia atropas, pero como no aparece más que en otoño, las fortificaciones no existen en verano, época en que serían gran estorbo, por estar la colmena entonces sumamente poblada. Cuenta Huber que los reductos formados en 1804 fueron desmantelados en 1805. La esfinge Acherontia atropas no apareció aquel año; pero, al ver las abejas que volvía en gran número en el otoño de 1807, levantaron con tal presteza sus barricadas que lograron impedir las devastaciones que las amenazaban, y antes de la emigración de los enjambres en 1808 demolieron las fortificaciones, cuyo estrecho paso impedía el libre tránsito a la multitud.

Area De Dispersión

La abeja común vivía desde tiempos antiquísimos en el viejo mundo, Europa, África y Asia, pero no en América ni Australia.
Los españoles la llevaron a Méjico algún tiempo después de la conquista; mas hasta 1763 no entraron las primeras abejas en Pansacola, ni hasta 1764 en Cuba. En 1780 fue importado un enjambre en Kentucky; dos en 1793 en Nueva
Todas las abejas desempeñan un papel muy importante en la fecundación de las flores. Transportan el polen de una flor a otra y lo depositan inconscientemente sobre el estambre de una flor que, sin esta circunstancia acaso, habría quedado sin ser fecundada. Darwin ha hecho muy curiosas observaciones sobre este interesante asunto. Respecto a la cría de las abejas, como industria para obtener la miel y la cera, como a las demás particularidades respecto a las colmenas, V. Apicultura.

Abeja

Leg. Las abejas son animales salvajes. No las hace suyas el dueño del árbol en que hacen enjambre hasta que las encierra en colmena; como no hace suyos los panales en tanto no se apodere de ellos. Las abejas y los panales son del primero que los ocupa, pero el dueño del árbol puede prohibir que entren en su heredad a llevárselos. Si un enjambre volare de las colmenas y el dueño de éstas lo perdiere de vista, pierde la propiedad de las abejas y la adquiere el primer ocupante. (Ley 22, tít. 28, part. 3.ª) El Fuero Juzgo y Fuero Real contienen leyes sobre las abejas. Dispone la ley 2.ª, tít. 6.º, lib. 8 del Fuero Juzgo, que si alguno hiciere colmenar en poblado y perjudicare con él a sus vecinos, debe quitarlo inmediatamente y ponerlo donde no haga daño a hombres ni a animales. La ley 17, tít. 4.\’ del Fuero Real establece que las abejas fugadas de las colmenas por cualquier accidente, son del dueño de éstas en tanto vaya en seguimiento del enjambre, aunque se posare en árbol que no sea de su propiedad.
Por más que el art. 7.º del R. D. de 3 de mayo de 1834 dictara que la caza que cayere del aire en una finca o entrare en ella después de herida pertenece al dueño o arrendatario de la tierra y no al cazador, la ley protege de tal suerte al dueño de las abejas que no pierde el dominio sobre ellas, aunque huyan del colmenar, en tanto vaya en su perseguimiento y no las pierda de vista.
Derecho foral. -Navarra. -En donde hubiese colmena antigua no se puede hacer nuevo abejar a distancia de trescientas varas de medir paño. Nadie puede echar ni poner ningún vaso de ventura a la redonda de ningún abejar antiguo en espacio de doscientas varas, bajo la pena de perder dichos vasos. Si hubiere algún abejar antiguo que estuviera vacante por veinte años, pueden construirse en el mismo sitio o en las inmediaciones nuevos abejares.

Abeja(Picadura De)

Pat. y Terap. La picadura de estos insectos sólo produce, por regla general, una tumefacción local de la piel, acompañada de dolores urentes más o menos intensos. En los niños y en las personas de impresionabilidad muy viva, la picadura de una sola abeja puede producir algunas veces desmayos, escalofríos y una ligera reacción febril. La lesión puede hacerse peligrosa por su asiento, como sucede en las picaduras de la lengua o de la faringe, en que la tumefacción intensa puede producir la asfixia, y también en las de los ojos y la cara, porque, a consecuencia de propagarse la inflamación al cerebro y sus membranas y también en virtud de procesos embólicos, pueden presentarse fenómenos cerebrales graves y hasta sobrevenir la muerte en poco tiempo. Estos casos se observan sobre todo en los niños, en cuya autopsia se encuentra hiperhemia de las meninges y de los senos o derrames sera-sanguinolentos de los ventrículos. El peligro es proporcional al tamaño del aguijón.
Se ha observado repetidas veces la muerte a consecuencia de picaduras numerosas; pero falta por averiguar si la muerte es debida a la acción directa del veneno, o al shock ocasionado por la intensidad del dolor.
Algunos experimentos se han practicado con el veneno del Apis mellifica y del Xilocopa violacea, resultando de ellos una gran insensibilidad en los animales de sangre fría; pues aparte de cierto grado de adinamia y lentitud y dificultad respiratoria, nada importante se ha observado, permaneciendo sin trastornos las funciones del corazón, de la médula, de los nervios y de los músculos.
La tumefacción dolorosa producida por la picadura de las abejas, desaparece ordinariamente en poco tiempo sin necesidad de tratamiento alguno. Se ha recomendado como antídoto el ferrato de sosa, pero puede asegurarse que las aplicaciones húmedas, por ejemplo, el cubrir la parte con tierra mojada obra con más eficacia. El amoniaco líquido diluido, en toques sobre la parte, es un excelente remedio; forma con el veneno de las abejas un precipitado que se disuelve en seguida. Si el aguijón ha quedado en la herida debe extraerse con cuidado, a fin de no comprimir la vesícula para no derramar en la herida todo el contenido. Los gargarismos amoniacales son útiles en las picaduras de la boca y de la garganta que a veces suelen exigir escarificaciones y hasta la traqueotomía. Los accidentes cerebrales reclaman un tratamiento antiflogístico (sanguijuelas, aplicación de hielo, etc.).

Abeken Bernardo Rodulfo

Literato alemán (N. en Osnabruck en 1780. M. en la misma ciudad en 1866). fue sucesivamente preceptor de los hijos de Schiller, profesor del colegio de Rudolstadt, y después director del de su ciudad natal. Las más notables de sus obras son: Cicerón y sus cartas, Un episodio de la vida de Goethe y Goethe durante los años 1771-1775.

Abeken (Enrique)

Biog. Sobrino del anterior. N. en Osnabruck en 1809. De 1827 a 1831, estudió teología en Berlín; en 1834 pasó a Roma y en 1841 a Londres, donde estuvo empleado en las negociaciones para la creación del obispado protestante de Jerusalén; hizo una expedición en 1842 a Egipto y Etiopía y a su vuelta en 1848 fue empleado en el Ministerio prusiano de Negocios extranjeros, llegando a ser Consejero de Legación. En la guerra contra Francia, de 1870 a 1871, acompaño al cuartel general del rey y a su vuelta, m. en Berlín en 1872. Dejó escrita una obra titulada: Babilonia y Jerusalén.

Abeken (Guillermo Luis)

Biog. Arqueólogo hijo de Bernardo. N. en30 de abril de 1814. Cursó teología en Berlín; se dedicó después a la arqueología, estudiando en Roma las relaciones de los antiguos pueblos de la Etruria, del Samnio y de la Umbría, tareas que dieron por resultado su obra importante titulada: La Italia central en tiempos anteriores a la dominación romana, según sus momentos, impresa en Stuttgart en 1843. M. en Munich en 29 de enero de 1843.

Abel

Nombre que en caldeo significa aliento, lo transitorio, lo vano, y que da la Escritura al hijo segundo de Adam y Eva, que fue asesinado por su hermano Caín. La muerte de Abel ha sido poetizada por escritores rabinos, árabes y cristianos, y hoy se señala el sitio donde se dice que fue muerto y sepultado, a 88 km de Damasco.

Abel

Biog. Rey de Dinamarca, hijo póstumo de Waldemaro el Victorioso, el cual al morir dividió el reino entre sus cuatro hijos, dando lugar a largas y empeñadas discordias, que terminaron momentáneamente con un arreglo. Erico, el primogénito, al regresar victorioso de la Estonia y el Holstein, se hospedó en el palacio de su hermano Abel, y éste le entregó traidoramente a uno de sus enemigos llamado Gudmundson, el cual, después de embarcarle, cargado de grillos, le decapitó, arrojando su cadáver en el Slie, en el año 1250. Abel, después de jurar con toda solemnidad que era inocente, fue proclamado rey de Dinamarca y ungido en Roskild por el arzobispo de Lund. Para captarse la benevolencia del pueblo, restableció las corporaciones municipales; pero al penetrar en tierra de los Fusones, que se negaban a pagar un impuesto, fue asesinado por un campesino. La leyenda que ha poetizado la desgraciada muerte de Erico, representa al fratricida Abel, caballero en un corcel negro vagando por la atmósfera, seguido por una jauría de perros.

Abel (Carlos)

Biog, Escritor y arqueólogo francés, contemporáneo. N. en Thionville 1824, se recibió de abogado en Metz, fue presidente de la Academia de aquella ciudad, y después de su anexión a Alemania, fue elegido diputado AB\’EL (1870). Ha publicado muchas obras sobre historia y arqueología.

Abel (Carlos)

Biog. Filólogo alemán, contemporáneo. N. en Berlín en 1839 y estudió en aquella Universidad y en la de Tubinga. A partir de 1854 ha escrito varias obras sobre la lengua copta y otros idiomas antiguos y modernos.

Abel (Carlos De)

Biog. Hombre de Estado bávaro. (N. en Wetzlar en 17 de set. de 17 88. M. en Munich a 3 de set. de 1859.) En 1827 estuvo empleado en el Consejo del Ministerio del Interior y en 1832 fue enviado a Grecia como individuo suplente del Consejo de Gobiemo. Allí prestó en la administración im portantes servicios; pero a consecuencia de las disensiones que se suscitaron en el seno del Consejo, volvió en 1834 a Baviera y entró de nuevo en el Consejo del Interior, cuyo ministerio dirigió primero interinamente, y luego en propiedad en 1837. En 1840, se encargó del ministerio de Hacienda y entonces abandonó sus primeras tendencias liberales y se inclinó decididamente al partido ultramontano. Sus palabras poco comedidas en la segunda Cámara respecto de su antecesor el príncipe de Oettingen-Wallenstein le atrajeron un desafío con este príncipe, duelo que no tuvo consecuencias personales para ninguno de los dos, pero que dañó a su reputación. El 17 de feb. de 1847, no habiendo querido firmar el decreto de naturalización de la bailarina Lola Montes, dejó el Ministerio con sus colegas y fue nombrado Ministro de Baviera en Turín, donde permaneció hasta 1848. Después se retiró completamente de la vida pública. – ABEL (CÁRLOSFEDERICO):Biog. Músico alemán. (N. en Coethen en 1725. M. en Lóndres en 1787.) fue una celebridad en la viola, en cuyo instrumento nadie llegó a igualarle. Al morir era director de la capilla real de Inglaterra.

Abel (Clarke)

Biog. Cirujano y naturalista inglés. (N. en 1780. M. en Calcuta en 1826.) Acompañó a lord Amherst, embajador de Inglaterra en China, y al reseñar su viaje, dio a conocer la flora y la fauna de aquel país, lo propio que las de Batavia, Santa Elena, Ascensión, Java y Borneo. El botánico Brown ha dado el nombre de Abelia a un género de plantas de la familia de las caprifoliáceas, originario de China.

Abel (Gaspar)

Biog. Predicador alemán. (N. en Hindenburgo 1676. M. en Nestdorf 1763.) Escribió disertaciones teológicas y notables obras sobre antigüedades. También tradujo en verso alemán un poema de Ovidio y las sátiras de Boileau.

Abel (Jacobo Federico De)

Biog. Filósofo y escritor alemán. N. en 1751 en Vaihingen del Ems, Wurtemberg. A la edad de 21 años fue nombrado profesor de Filosofía de la Academia llamada de Cárlos. En 1790 pasó con el mismo cargo de profesor a la Universidad de Tubinga y en 1793 dirigió los gimnasios y escuelas de Wurtemberg como profesor de Pedagogía. Escribió en el sentido del eclecticismo anterior al de Kant las obras tituladas: Exposición detallada de las pruebas de la existencia de Dios, en 1817; Investigaciones filosóficas sobre los últimos fundamentos de la creencia en Dios, en 1820; y Exposición detallada de los fundamentos de nuestra creencia en la inmortalidad, en 1826. Murió el 7 de jul. de 1829.

Abel (Juan José)

Biog. Pintor alemán de historia. (N. en Aschach (Austria) en 1768; murió en Viena en 1818.) En 180:l pasó a Roma, donde estuvo seis años y ejecutó varias obras notables, entre ellas la Antígona. De regreso a Viena pintó muchos cuadros históricos, principalmente de personajes r-omo Sócrates, y héroes de la antigüedad como Orestes, Prometeo, etc. Es famoso su gran cuadro de San Egidio, que tiene quince figuras de tamaño natural.

Abel (Nicolás (Niel) Enrique)

Biog. Célebre matemático noruego. (N. en Findoe 5 de ag. de 1802. M. de consunción el 6 de abr. 1829 en Froland junto a Arendal.) A la edad de 13 años fue enviado a la escuela catedral de Cristiania, donde no dió muestras de gran disposición para los estudios eclesiásticos; pero en 1818 un profesor de matemáticas, que después fue editor de las obras de Abel, descubrió su talento para las ciencias exactas, y le ayudó en sus estudios. En jul. de 1821 pasó a la Universidad de Cristianía; y habiendo muerto su padre dejándole sin medios ABEL para continuar estudiando, se mantuvo primero con los donativos de los profesores y después con una pensión del gobierno. Su primer ensayo en matemáticas fue una tentativa para resolver la antigua cuestión de las ecuaciones de quinto grado, y no habiendo podido llegar a solución ninguna, determinó trabajar hasta encontrarla o hasta ver demostrada la imposibilidad de toda solución. Estos estudios produjeron el célebre escrito de Abel en que se trata de probar la imposibilidad de representar bajo una fórmula las cinco raíces de. una ecuación de quinto grado, escrito que contiene consideraciones bastante oscuras y que no puede decirse que haya sido generalmente admitido ni muy leído. Sin embargo, los matemáticos ingleses han llegado a la misma conclusión que Abel, aunque partiendo de diferente punto. En jul. de 1825 consiguió Abel un aumento de la pensión que le pagaba el gobierno, y marchó a Berlín donde trabó amistad con Crelle, escribiendo como uno de los principales redactores en el Diario de ciencias matemáticas, que comenzó a publicarse en 1826. Después continuó sus viajes por Alemania, Italia y Suiza, y en jul. de 1826 estuvo en Paris, donde trabó conocimiento con los más célebres matemáticos de la época. Volvió a su patria en enero de 1827 y continuó sus estudios (que no había interrumpido durante su viaje) con una actividad tal, que le llevó muy joven al sepulcro. El gobierno sueco publicó las obras de Abel en 1839 en dos tomos en cuarto y en lengua francesa. El primer tomo todo lo publicado en el periódico de Crelle y en otras publicaciones alemanas, traducido al francés. El segundo comprende lo que dejó manuscrito, concluido o por concluir, todo lo cual lleva impreso el sello de su grande originalidad. El objetivo que llamó la atención de Abel fue la teoría de las funciones elípticas. Legendre, que había dedicado una gran parte de su vida a estudiar el desarrollo de estas funciones y a formar tablas para su uso, al acabar su tarea leyó la obra de Abel y se encontró que le había adelantado mucho el joven noruego, de quien hasta entonces no había oído hablar. Legendre reconoció con franqueza laudable esta circunstancia y añadió a su libro los nuevos descubrimientos de Abel.

Abel De Pujol (Alejandro Dionisto)

Biog. Pintor francés. (N. en 1785. M . en 1861.) fue discípulo de David, y ganó el primer premio Abel de Pujol en el concurso de 18u. Entre sus muchos cuadros, el más estimado es: San Esteban predicando el Evangelio.

Abel (La Grande)

Geog. ant. Roca del país de los Betoamitas, en donde fue colocada el arca de la alianza.

Abd-el-kader Sidi-el-aladyi-uled-mahdinn

Emir y bey de Mascara, célebre por su prolongada resistencia a la invasión francesa en Argel. (N. en 1807, cerca de Mascara, hijo de un morabito llamado Mahddín, que había adquirido gran influencia y fama de santidad. l\\1. el 26 de m ay. 1883.) En su niñez Abo-el-Kadera compartó a su padre en su peregrinación a la Meéa; en su adolescencia estudio las letras sagradas y profanas de su raza, y al llegar a la edad viril era tenido por hombre muy instruido en la historia y literatura de Arabia, cuyos estudios corono con una nueva peregrinación a la Meca que le valió el título honorífico de el Hadyi (el peregrino). También, sin olvidar el cultivo de su inteligencia, se distinguió en el manejo del caballo, a los franceses, después de la toma de Argel, empezaron a pensar sériamente en llevar sus armas al interior, Abd-el-Kader viyía en el retiro con su esposa y dos hijos, distinguiéndose por la austeridad de sus costumbres y la estricta observancia del Corán. Las medidas de severidad adoptadas por el general francés duque de Rovigo produjeron un levantamiento general en las tribus indígenas, y entonces Abd-el-Kader tomó las armas y se unió a sus compañeros, los cuales le eligieron por jefe, en vista de que su padre, por lo avanzado de su edad, no podía ponerse al frente de ellos. Predicó, pues, la guerra santa, y en 1832 se hallaba a la cabeza de diez mil guerreros que llevó contra Orán. Tres asaltos dio a esta ciudad que fueron rechazados con gran pérdida de los árabes; pero allí Abd-el-Kader adquirió gran reputación por su talento militar y su valor; y, aunque vencido, obtuvo la ventaja de acostumbrar a sus árabes a hacer frente a la artillería. Habiéndose retirado de Orán, se dedicó a poner bajo su dominio a las tribus que hasta entonces le habían reconocido; y tal era el deseo del gobernador francos de Orán de evitar nuevos ataques, que en 26 de febrero de 1834 firmó con Abd-el-Kader un tratado, en el cual el emir reconoció la supremacía de Francia, y en cambio fue reconocido por los franceses como Emir de Mascara y de la provincia de Orán, a excepción de los puertos de la costa ocupados por las fuerzas de Francia. Además le fue cedido el monopolio del comercio con el interior; y, aunque este tratado fue desaprobado en París, sirvio de mucho a Abd-el-Kacler para aumentar su consideración a los ojos de las tribus arabes. Habiendo reorganizado sus tropas, formado un cuerpo de infantería regular, y un pequeño servicio de artilleria, volvió a entrar en campaña y presentó batalla a los franceses en las orillas del Sig. Sus fuerzas eran más numerosas que las del general enemigo; pero la disciplina superior de los franceses compensó su inferioridad numérica, y Abd-el-Kader, después de una resistencia que excitó la admiración de sus contra1ios, se vio obligado a retirarse del campo de batalla. El general francés se retiró también: Abcl-el-Kader, le siguió, y le atacó en un desfiladero en junio de 1835, del cual no pudieron salir los franceses, sino después de grandes esfuerzos y con pérdida de 500 hombres. Esta derrota de los franceses produjo grande excitación en París, y el gobierno envio al general Clausel, el cual marchó con fuerzas considerables sobre Mascara. El Emir hizo que todos los habitantes salieran de la población, y cuando Clausel entró en ella en diciembre de 1835, la encontró desierta; por lo cual, no pudiendo conservarla, la incendio. Abd-el-Kader se retiró primero a Tremecén cerca de la frontera de Marruecos; y Clausel, después de haber derrotado nn cuerpo auxiliar de caballería marroquí, se volvió a Argel, jactándose en sus Boletines de haber destruido el poder del terrible Emir. Pero Abd-el-Kader siguió a distancia los movimientos de los franceses, y en 24 y 25 de abril atacó y derrotó con grandes pérdidas un convoy que aquellos mandaban a Tremecén. El gobierno francés envio entonces a Argel al general Bugeancl con instrucciones para obtener la sumisión del Emir por la fuerza o por medio de un tratado. Bugeaud le hizo algunas proposiciones de paz; pero, habiendo sido rechazadas, emprendio las operaciones con energía, penetrando en el interior del país. Abd-el-Kader le presentó batalla el 6 de julio de 1836; y, aunque al principio logró introducir la confusión en las tropas francesas, éstas se rehicieron prontamente y obligaron a Abd-cl-Kader a retirarse con pérdida de 1 200 hombres entre muertos y heridos. Después de esta batalla, habiéndose sublevado también contra los franceses el Bey de Constantina, Bugeaud, para evitar que se unieran con los sublevados las tropas del Emir, hizo a éste proposiciones de arreglo. Abd-el-Kader aceptó y tuvo una entrevista con el general francés a orillas del Tafna, en la cual se redactó un tratado que se selló y firmó con toda formalidad cl30 de mayo de 1837. En este tratado Abd-el-Kader reconoció la soberanía de Francia y se sometió a pagar un tributo en granos y ganado, y en cambio le fue confirmado el título de Emir y su soberanía recibió un considerable aumento, extendiéndose sobre todos los territorios de Orán, de Titeri y de una parte de Argel, a excepción de las ciudades de la costa. Poco tiempo después Abd-el-Kader envio un agente a Pans con preciosos regalos para Luís Felipe y la reina, a fin de negociar dedico a organizar la administración de sus provincias. Pero la paz no duró sino dos años. Los franceses miraban con recelo la creciente preponderancia de Abd-el-Kader; y, para contrarrestarla, el duque de Orleans, a la cabeza de un poderoso ejército, penetró en el interior, hasta el desfiladero llamado las Puertas de Hierro, Entonces Abd-el-Kader renovó las hostilidades, que duraron todavía un año.
Por fin en 1840 el gobierno francés envio da nuevo al general Bugeaud, el cual hizo a losárabes insurrectos una guerra cruel. Abd-el, Kader no se atrevio ya a desafiar a los franceses en campo abierto, porque habían reunido en el país un ejército de 100 000 hombres, sin contar los auxiliares. En mayo de 1843, el duque de Aumale, a la cabeza de un cuerpo de caballería, sorprendio el campamento del Emir durante la ausencia de su guardia; Abd-el-Kader pudo escaparse, pero perdio su tienda y cuanto en ella tenía. Pronto se vio rodeado de sus tropas, y dio durante aquel verano terribles golpes a los franceses que perdieron gran número de oficiales; pero al fin, en 1844, habiéndoselo cerrado la frontera de Marruecos después de la batalla de Isly, viendo jnutil toda resistencia, envio mensajeros al general Lamoriciere, ofreciendo rendirse con la condición de ser trasladado a Alejandría o a San Juan de Acre. El general francés aceptó esta condición, y el 23 de diciembre de 1847 se rindio Abd-el-Kader.
Sin embargo, el gobierno francés mandó que fuese trasladado a Tolón y fue encerrado en un fuerte de esta ciudad. Después de la revolución de 1848, reclamó que se cumplieran las condiciones bajo las cuales se había rendido; pero no consiguió sino que se aliviase un poco su prisión, siendo trasladado primero a Pan y después a Amboise. Por último, en oct. de 1852, Napalean III le dio libertad con la condición de no volverá Argel. Embarcóse para el Asia Menor y vivio en Brusa hasta 1855, época en que, a consecuencia del temblor de tierra que destruyó aquella ciudad, pasó con permiso del gobierno francés a Constantinopla. En 1855 visito la exposición de París, y al cabo de,Poco tiempo se estableció en Damasco. Allí vivio algunos años; y, cuando la sublevación de los maronitas contra los cristianos, dio a estos últimos una protección eficaz, salvando a muchos. Murió a los 76 años de edad, el 26 mayo 1883, muy venerado de los suyos.

Abd-ul-hamid-bey

Viajero francés, cuyo verdadero nombre es Du Cornét. N ac. en Huninga 1812. En 1834 exploró el Nilo hasta la Abisinia: se hizo musulmán, visitó la Meca, y después de atravesar una gran parte de la Arabia, llegó extenuado y enfermo a la isla de Borbón. De allí pasó a Persia, en donde le encarcelaron, acusándole de conspirador.

Abbot Carlos Baron De Colchester

Estadista inglés. (N. 14 oct. 1757 en Abingdón, donde su padre era predicador. M. en Londres 8 may. 1829.) Recibió su primera educación en Westminster, pasó en 177 5 a Oxford, donde obtuvo el premio de poesía latina por un poema en honor de Pedro el Grande, lo que le valió de Catalina II una medalla de oro. Estudio luego en Ginebra y allí trabó amistad con el célebre historiador Juan Miiller. Elegido para la Cámara de los Comunes en 1795, utilizó sus conocimientos jurídicos en introducir orden y regularidad en la impresión de las leyes y los estatutos del Parlamento. Prohijó calorosamente el famoso bill de Pitt contra las reuniones tumultuosas, y casi siempre estuvo afiliado al partido ministerial. En 1799 apoyó la proposición de la contribución directa (income tax) o impuesto sobre las rentas. Fue primer secretario del lord lugarteniente de Irlanda (1801) y lord comisario del Tesoro. Electo en 1802, presidente de la Cámam de los Comunes (Speaker). En 1805, resultando empatada una votación importante sobre si había o no de procesarse a lord: Melville (Dundas) el voto presidencial decidió que el ministro fuese acusado ante la Cámara de los pares. La cortedad de vista le obligó en 1817 a dimitir el cargo presidencial. Abbot fue nombrado entonces par con el título de barón de Colchester.

Abbot (Ezra)

Biog. Escritor religioso norteamericano. (N. en Jackson en 28de abril de 1819.) En 1872, habiendo seguido con grande aprovechamiento los estudios clásicos, llegó a ser profesor de interpretación y crítica del Nuevo Testamento en la escuela de Teología de la Universidad de Haward, posición que conservaba todavía en 1883. En 1852 fue elegido individuo de la Sociedad oriental americana, y en 1861 de la Academia americana de artes y ciencias. En 1864 publicó un libro titulado Literatura de la doctrina de la vida futura, en el cual cita los títulos de más de 5 300 obras diferentes sobre esta materia. Puso notas a varias traducciones de los Evangelios; coopero a la redacción del Diccionario de la Biblia, publicado de 1867 a 1870; contribuyó también a otras muchas tareas bíblicas en los Estados Unidos, y ha sido colaborador de multitud de periódicos y sociedades de literatura y exégesis bíblicas.

Abbot (Jorge)

Biog. Arzobispo de Cantorbery de 1611 a 1633. (N. en Guildford en 1562, de una familia pobre. M. 4 ag. 1633.) Su padre era tejedor. Por su aplicación al estudio fue elegido en 1597 maestro del colegio universitario de Oxford y después vicecarciller de la Universidad. En 1604 fue uno de los encargados de hacer una nueva traducción de la Biblia, y tradujo todo el Nuevo Testamento a excepción de las Epístolas. En 1609 fue nombrado Deán de Gloucester y en1611 Arzobispo de Cantorbery. Debió su posición a sus esfuerzos por mantener la autoridad y prerrogativas de la corona en materias eclesiásticas. En este cargo trabajó con gran celo para extender sus facultades y se mostró opresor y arbitrario en el tribunal eclesiástico contra los acusados. Antes de llegar a la Sede arzobispal había profesado las doctrinas del derecho divino de los reyes y de la obediencia pasiva; pero después, cuando las circunstancias le pusieron en oposición a la creciente influencia de su antiguo adversario Laud, se hizo más tolerante, así en religión como en política. Mostró suma entereza de carácter, resistiéndose a complacer al rey, que deseaba el divorcio de la condesa de Essex para que ésta pudiera casarse con el favorito Robert Carr, marqués de Somerset. El 24 de julio de1622, en una caza de ciervos, una flecha de su arco, mal disparada, hirió a un guarda de la posesión en que cazaba, y de la herida el guarda murió. De este acontecimiento se valieron los enemigos de Abbot para hacer que se nombrase una comisión que investigara el caso, la cual acordó que el Arzobispo necesitaba el perdón del Rey para continuar en el ejercicio de sus funciones. El Rey le perdono, pero Abbot se condeno a un ayuno de un mes, señaló una pensión vitalicia de 20 libras esterlinas a la viuda del guarda, y se retiró de los negocios públicos durante un año. Al siguiente, habiendo oído que el Rey pensaba dar un decreto de tolerancia a favor de los católicos, le escribió disuadiéndole de esta medida, y después se opuso abiertamente en el Parlamento al proyectado enlace del príncipe de Gales con una infanta de España. Auxilió a Jacobo I en su lecho de muerte, y se halló presente a la coronación de Carlos I en 1627. Fundó un hospital en G1uldford. Era hombre de conciencia, pero sin tacto, y dícese que de muy cortos alcances. Dejó varias producciones literarias y religiosas, entre ellas una exposición del Profeta Jonás y una Breve descripción del Mundo, que se publicó en 1636.

Abbot (Mauricio)

Biog. (N. en Guildford. M. en Londres 10 en. 1638). Hermano del anterior. Director de la compañía de las Indias orientales. En 1618 tomó parte muy activa en la conclusión del tratado con los holandeses concerniente al comercio de las islas Molucas. Representante de Londres en 1625. Lord corregidor en 1638.

Abbot (Jacobo)

Biog. Autor de muchas obras religiosas y de educación. (N. en Hallowell (América del Norte) en 14 de nov. de 1803. M. en Farmington el 31 oct. 1879.) En 1824 fue profesor de matemáticas en el colegio de Amherst, y en 1826 obtuvo las licencias para predicar. En 1828 abrió en Boston la escuela de niñas de Mount-Vernon, que dio excelentes resultados, y cuatro años después comenzó la serie de sus escritos publicando con el título de El Joven cristiano las conferencias dadas en la escuela. En 1834 organizó una iglesia congregacional en Roxbury (Massachusetts), a la cual renunció en 1838 en favor de su hermano Juan, para establecerse en Nueva-York. En 1845 estableció otra escuela para niños, y por último en 1855 dejó la enseñanza para dedicarse exclusivamente a escribir, hasta su muerte. Fue autor único de 180 tomos de obras de educación y colaborador de otros 31. Su ultima producción fue La ciencia explicada a los jóvenes, en 4 tomos impresos en Nueva York de 1871 a 1873. Su estilo es claro y sencillo, adaptado a la inteligencia de los niños y sobre todo moral y cristiano. Merecen mención su Historia de la Franconia, en 1O vol.; una serie de 40 libros de biografías de los hombres ilustres de todos los siglos y naciones, en que colaboró su hermano, y los libros de historia de Harper (nombre del editor), en 36 volúmenes.

Abbot (Juan)

Biog. Hermano del anterior, historiador y escritor religioso. (N. en Brunswick (Estados Unidos de la América del Norte) en 18 de set. de 1805.:M:. en 17 junio 1877.) A la edad conveniente se dedicó a la carrera eclesiástica. Su primera obra, publicada en 1833, fue La madre en casa, a la cual siguió pronto El niño en casa, que fueron admirablemente recibidas, y luego traducidas a la mayor parte de las lenguas europeas, así como por los misioneros de Asia y Africa. Escribió después las biografías de varios reyes y reinas; la Historia de Napoleón Bonaparte, al cual elogia extraordinariamente; a esta obra se da poco valor, como inspirada por el espíritu de partido; la vida de Napoleón en Santa Elena; la Correspondencia de Napoleón y Josefina; y la Historia de Napoleón III, tachadas del mismo espíritu; La Historia de la revolución francesa de 1789, la de la Guerra civil de América de 1863 a 1866; las Vidas de los presidentes de los Estados Unidos; las Historias de Austria, Rusia, España e Italia, y por último la de Federico II el Grande, publicada en 1871.

Abbot (Lyman)

Biog. Abogado y escritor religioso norte-americano, hijo tercero de Jacobo Abbot. (N. en Roxbury (Massachusetts) en 18 de diciembre de 1835). Se graduó en la Universidad de Nueva York en 1853, donde estudio derecho y publicó varias obras de jurisprudencia, unido con sus tres hermanos mayores, Benjamín, Vaughan y Austín, también abogados. Se separó luego de éstos; estudio teología; fue pastor de una iglesia durante un año: en 1870 publicó el Semanario Cristiano frustrado, y en 1871 se hizo editor y director del periódico La Unión Cristiana de Nueva York. En colaboración con dos hermanos suyos escribió dos novelas, que aparecieron bajo el pseudónimo de Benauly, nombre que contiene las iniciales de los tres autores. En 1872 entró como redactor literario en la famosa revista mensual titulada Harper\’s Magazine, de Harper, nombre de su distinguido editor.

Abbot (Roberto)

Biog. Teólogo inglés, hermano mayor de Jorge, arzobispo de Cantorbery. (N. en1560. M.1617.) Desempeñó elevados cargos eclesiásticos y escribió entre otras obras un tratado sobre la Supremacía de los reyes, contra las doctrinas de Bellarmino y Suarez, la cual le valió el obispado de Salisbury. Escribió de Antichristo; Espejo de las sutilezas papales; La exaltación del reino y sacerdocio del Oristo; de Gratia et perseverantia Sanctorum, etc.

Abbot (Abiel)

Biog. Eclesiástico americano. (N. en 17 ag. 1770 en Andover (Massachusetts). M. 7 jun. 1828.) Son muy interesantes sus cartas sobre Cuba.∞∞ABBOT (CARLOS, LORD TENTERDEN) ∞∞∞ Biog. Jurisconsulto inglés. (N. 1762. M. 1832.) Hizo grandes progresos en la magistratura, desempeñó altos cargos en los tribunales de justicia, gracias a la protección que le dispensó su amigo lord Ellenborough, y en 1827 entró en la Cámara de los Lords. Escribió una obra o tratado sobre las leyes relativas a la marina mercante (Londres, 1802).

Abbot (Carlos)

Biog. Botánico inglés; publicó en Belford en 1798 una obra notable.

Abbott (Samuel)

Biog. Filántropo y fundador del seminario teológico de Andover (Massachusetts). (N. en Andover 1732. M. en el mismo pueblo en 1812.) Para el sostenimiento de dicho seminario dejó 100 000 pesos. Ajustaba su conducta a máximas muy sabias, y especialmente a la siguiente: No elogies a ningún presente, ni denigres a ningún ausente.

Abastos

s. m. pl. La provisión de los artículos de primera necesidad.

Abastos

Hist. y Leg. Llamábase ABASTOS, en acepción limitada o restringida, la provisión de los articulas de consumo público propios en general para el sustento, cuyo comercio era en los pueblos objeto de estanco y monopolio, y cuyo acopio y venta arrendaban los ayuntamientos.
Estos abastos comprendían: los comestibles; como el pan, las carnes, el pescado, las aves, los huevos, la leche, las legumbres, las verduras, las frutas y los condimentos; las bebidas; como el vino, el aguardiente, los licores, la cerveza, la sidra; los combustibles; como el aceite, las velas, el carbón… También se comprendía el jabón… Y todos se incluían en la denominación común de articulas de comer, beber y arder. V. Abastecedores y Abacería. Aunque la mayor parte de lo legislado en materia de abastecimientos, abastecedores y abastos sólo tiene hoy carácter meramente histórico, conserva grandísimo interés economico cuanto se relaciona con tan importante materia, porque esa especial legislación contiene el desenvolvimiento de las ideas comerciales en nuestro país. El estudio debe clasificarse en tres grandes grupos: Leyes de la Novísima Recopilación; Disposiciones posteriores; Leyes de Indias.
l. LOS ABASTOS EN LA NOVÍSIMA RECOPILACIÓN. Cada cual compre y venda libremente los mantenimientos que necesitare y nadie ponga estancos ni vedamientos, bajo las penas con que castigan las leyes del reino a los que imponen y llevan nuevas contribuciones. (Ley primera, tít. 21, lib. 6. Pragmática de los Reyes Católicos en 1492: Petición séptima de las Cortes de Segovia, 1532. Don Carlos y doña Juana reproducen la pragmática de 1492 en 1532.) Según esta pragmática era libre en España el tráfico interior, sin intervención ninguna por parte de la administración publica, provincial ni municipal; pero a poco se manifestó en España la tendencia de confiar al Estado toda clase de funciones, hasta las que por su naturaleza corresponden a la actividad individual, y esto origino la ley 6.ª, tít. 5, del lib. IV, de 30 enero 1608 (que después completa un auto del Consejo de 31 oct. 1729), como sigue:Tendrá cuidado el Consejo que no haya falta en estos reinos en la provisión del pan y de otros bastimentas, especialmente en esta corte, y lo mismo se procurará por las otras partes. Indudablemente de hecho, aunque no fuera de derecho, se habían ya estancado en muchos municipios los artículos de comer, beber y arder, cuando apareció la ley 8, tít. 16 del lib. 7, de 13oct. de 1749, que los supone:Debe cuidarse que los abastos públicos se hagan a la mayor comodidad y menor precio que sea posible, sin ligas ni monopolios de dentro o fuera de los ayuntamientos. A este fin nombrarán los pueblos todos los años dos de sus individuos para que, con su procurador, síndico general y teniente asesor, intervengan y asistan, en el lugar público acostumbrado, a hacer los remates de los referidos abastos, después de pregonados por treinta días, etc.(Con esta ley de 1749, se relacionan el auto acordado de 5 de mayo de 1766, ley l.ª, tít. 18 del lib. 7.º, y la instrucción del Consejo, fecha 26 jun. 17 66, ley 2.ª.) El monopolio y estanco de los artículos de comer, beber y así como los abusos de los abastecedores darían lugar a frecuentes motines, y de aquí la ley 13, tít. 17 del lib. 7.
Decláranse nulas e invalidas las bajas que se hicieren en los abastos por los ayuntamientos y magistrados de los pueblos, compelidos por fuerza y violencia; y por ineficaces los indultos o perdones que por ellos se concedieran a los perpetradores, auxiliares o motores de dichas asonadas y violencias.
En 16 de jun. de 1767, bajo el reinado de Carlos III, volvió a intentarse la libertad del tráfico, en virtud de la Cédula de 16 de junio de 1767 (Ley 14, tít. 17, lib. 7.): Cesen en todos los pueblos las licencias y posturas y la exacción de derechos y déjese en total libertad la contratación y comercio; haciéndose saber en todos los lugares por medio de bando público para que a todos conste y no continue el abuso. Como se negaran muchos vendedores a satisfacer toda clase de impuestos, apoyándose en la Cédula transcrita, el Consejo manifestó, en Provisión de 5 de octubre de 1767 (Ley 15, tít. 17, lib. 7):
Que se habían declarado libres los géneros comestibles del pago de licencia y posturas para las ventas; pero no de los arbitrios o impuestos que estuviesen cargados sobre ellos con legítimos títulos a favor de los propios y caudales públicos.Surgieron dudas acerca de la Cédula de junio de 1767, y el Consejo declaró, en Provisión de9 de agosto de 1768 (Ley 16, tít. 17, lib. 7):Que las especies que devengan y adeudan millones, como son: carne, tocino, aceite, vino, vinagre, pescado salado, velas y jabón, deben tener precio fijo vendidas por menor; y en ningún modo por mayor, reduciéndose el cuidado de la policía municipal de todos los pueblos a celar que sean arreglados los pesos y medidas y a fijar la; horas de mercado más cómodas para los trajinantes. Quejáronse algunos pueblos de que habían subido los precios de los géneros libres de posturas y lograron que la Cédula de 16 de junio quedase derogada en 11\’ de mayo de 1772. Se sujetaron de nuevo a posturas todos los géneros que lo estaban antes de publicarse la mencionada ley 14, tít. 17, lib. 7.
(Leyes 18, 19 y 20, tít. 17, lib. 7 de la Novísima Recopilación.) 11. Los ABASTOS EN DISPOSICIONES POSTERIORES. Decreto de las Cortes de 8 de junio de 1813.
ART. 8.º Así en las primeras ventas como en las ulteriores, ningún fruto ni producción de la tierra, ni los ganados ni sus esquilmos, ni los productos de la caza y pesca, ni las obras del trabajo y de la industria estarán sujetas a tasa ni postura, sin embargo de cualesquiera leyes generales o municipales. Todo se podrá vender y revender al precio y en la manera que más acomode a sus dueños, con tal que no perjudiquen a la salud publica; y ninguna persona, corporación o establecimiento tendrá privilegio de preferencia en las compras; pero se continuará observando la prohibición de extraer a países extranjeros aquellas cosas que actualmente no se pueden exportar, y las reglas establecidas en cuanto al modo de exportarse las cosas que pueden serlo.Se ve, pues, que las Cortes de Cádiz restablecieron la libertad de tráfico, instituida más de tres siglos antes, en 1492, por la pragmática de los Reyes Católicos; pero bien poco hubo de durar la franquicia; pues al regreso del rey Fernando VII, se volvió (en 16 abr. 1816) a las exclusivas en el arrendamiento de los ramos de abastos. El _ 80 del cap. 8 del Real Decreto de esta fecha decía: Ningun otro sujeto que el abastecedor ha de vender por menor las especies comprendidas en el abasto, ni las podrá introducir ni comprar por mayor para consumo en el pueblo, etc. Pero los inconvenientes se tocaban ya tanto, y las doctrinas promulgadas por las Cortes gaditanas en 1813 habían penetrado de tal modo en la opinión, que en 26 dic. 1818 quedaron reducidos a cinco solamente los artículos estancables:ART. 3.º Los puestos públicos o abacerías de los pueblos se compondrán solamente de cinco artículos, a saber: vino, vinagre, aguardiente, aceite y carne. ART. 4.º Los pueblos serán árbitros de poner o no puestos públicos, e igualmente de reducir a menor número el estanco por menor de las cinco especies expresadas. Los artículos 8 y 9 son notables:La venta por mayor de las especies de vino vinagre, aguardiente, aceite y carne, cuyo estanco por menor se permite en los puestos públicos o abacerías, se ejecutará con absoluta libertad y sin ninguna restricción. Pero el artículo 12 venía a hacer casi imposible el desestanco, pues ligaba a los fondos generales de la nación los productos de los cinco géneros sujetos a postura: ART. 12. El producto del estanco por menor de las cinco especies referidas….. se aplicará…. al pago de la masa de contribución cargada a cada pueblo, sin que pueda distraerse a otros fines, etc. Las Cortes de 1823 no se atrevieron a llevar a la práctica el decreto de las de Cádiz de 1813, antes bien transigieron con el decreto de 1818.
Artículo 15 de la ley de 3 feb. de 1823: Cuidarán los ayuntamientos…. de que los pueblos estén surtidos abundantemente de comestibles de buena calidad. ART. 99. Las reclamaciones y dudas que ocurran sobre los ramos de abastos se dirigirán a las diputaciones provinciales para que las resuelvan sin ulterior recurso, etc. En 20 de enero de 1834 se dictó un Real decreto que volvía a intentar la libertad del tráfico interior en los dos siguientes artículos: ART. L1.0 Se declaran libres en todos los pueblos del reino el tráfico, comercio y venta de los objetos de comer, beber y arder, pagando los traficantes en ellos los derechos reales y municipales a que respectivamente están sujetos. ART. 2.º En consecuencia, ninguno de dichos artículos de abastos, excepto el pan, estará sujeto a postura, tasa o arancel de ninguna especie, etc.
Pero el artículo 5.º de dicho Real decreto de 20 de enero de 1834 anulaba de hecho a los dos primeros citados, porque en él se ordenaba la continuación de los estancos donde sus productos estaban afectos al pago de contribuciones o a cargas municipales, y ya se ha visto que lo estaban en todas partes por virtud de la Real orden de 1818. Además, el pan estaba sujeto a estanco y a gremios (á postura, tasa o arancel). Sólo hubo de hecho libertad cuando en 30 de agosto de 1836 fue restablecido el decreto de las Cortes de Cádiz de 8 junio 1813. Pero, con escandalosa infracción del decreto, continuaron en muchos pueblos arrendados los puestos públicos, con la consiguiente exclusiva de la venta al por menor, en beneficio y provecho de los abastecedores. Había para ello un pretexto formidablemente especioso; y era que en los pueblos pequeños la nueva libertad de tráfico no provocaba la concurrencia, antes por el contrario, no habiendo monopolio, no existían seductores incentivos de lucros y ganancias para los abastecedores; y por consecuencia desaparecía el surtido, hasta el extremo a veces de rayar en desesperante carestía. .
En 1845 el nuevo sistema tributario estableció contribución sobre el consumo del vino, sidra, chacolí, cerveza, aguardiente, licores, aceite, jabón i carne, y el sistema de recaudación concluyo con el antiguo orden de puestos públicos y de venta exclusiva en ellos al por menor de determinados artículos. Hubo sin embargo todavía muchas reclamaciones en favor de los estancos; y por R. O. de 5 de marzo de 1847 se autorizó el restablecimiento de la exclusiva en los pueblos que no pasaran de 3 000 vecinos y no fueran capitales de provincia ni puertos habilitados.
Las RR. OO. de 24 de feb. de 1853, 19 de abril de 1853 y 19 de abril de 1856 prohibieron en absoluto a los ayuntamientos que establezcan restricciones a la libre fabricación y venta del pan.
Por el R. D. e Instrucción del 5 de dic. de 1856se autorizó a los ayuntamientos para que pudieran establecer puestos públicos para la venta al por menor de vino, aguardiente, aceite y carnes en los pueblos de menos de 500 vecinos, y para la venta de carnes en los pueblos de 1000 vecinos abajo. Por la ley de presupuestos de 25 de junio de 1864 e Instrucción de l. o de julio del mismo año se permitió a los pueblos que, para hacer efectivos sus encabezamientos generales, recurrieran a los medios de administración, encabezamientos parciales o gremiales, arriendo a venta libre de todas o de algunas especies, arriendo con exclusiva y repartimientos.
La revolución de septiembre estableció la más completa libertad en la compra y venta de los artículos de comer, beber y arder.
La ley de 31 de julio de 1876 autorizó el establecimiento de la exclusiva en los pueblos de menos de 5 000 habitantes. Y con arreglo a la ley de 16 de junio de 1885 y al reglamento para la ejecución de la misma, los ayuntamientos de Poblaciones que no tengan más de 1000 habitantes dentro de su término municipal podrán establecer puestos públicos para la venta exclusiva al por menor de vinos, aguardientes, aceites y carnes frescas o saladas. Se entiende por ventas al por menor, para los efectos del reglamento, las que no lleguen a 6 kg o litros. Cierto es que se permite a los cosecheros y fabricantes de la misma población vender al por menor los productos de sus cosechas y fábricas, siempre que cada uno lo verifique en un solo local; pero esto no quita a la anterior disposición administrativa el carácter restrictivo de la libertad de tráfico.
Para establecer la exclusiva en la venta al pormenor de los artículos expresados, es necesario que el ayuntamiento lo acuerde asociado con un número de contribuyentes doble que el de concejales. El acuerdo se elevará a la Administración provincial de Hacienda, acompañado de una solicitud en que se expresen los motivos que hubiese para considerar conveniente la concesión. La administración concederá o negará la exclusiva en el término de un mes, y su decisión causará estado sin ulterior recurso. Si la Administración no resuelve dentro de este término, se entenderá concedida la exclusiva. (Arts. 147 al 153 del reglamento para la ejecución de la ley de Consumos de 16 de junio de 1885.) La ley municipal de 2 de oct. de 1877 declara en su art. 72 de la exclusiva competencia de los ayuntamientos el gobierno y dirección de….. A.RTS. 136 y 137. Los ingresos serán impuestos sobre artículos de comer, beber y arder, etc. 4.0 Se autoriza la creación de arbitrios sobre la venta de bebidas espirituosas o fermentadas, etc.
5.0 Los derechos de mataderos se acumularán a los de consumos (cuando los hubiere) y no podrán en junto exceder de 25 por %, etc. Donde no hubiere sobre carnes derechos de consumo, sólo se impondrá por derechos de matanza una cantidad que jamas excederá del 10 por % del valor de la res.De los alcaldes es la presidencia de las subastas para ventas, arriendos y servicios municipales (num. 10 del art. 114).
A. las autoridades locales corresponde lo relativo a la instalación y limpieza de los mercados, a la vigilancia sobre la calidad y estado de los alimentos, a la verificación de pesos y medidas, al reconocimiento de géneros y todo cuanto constituye la policía urbana. Es un deber de las autoridades municipales velar por la salud publica y cuidar del aseo de las Poblaciones, empezando por los mercados. Pero las medidas de policía urbana que adopten no deben cohibir la libertad de tráfico consignada en las leyes vigentes.
El decreto de Cortes de 8 de junio de 1813, después de establecer la más completa libertad de tráfico, declaró en el art. 8.º que todo se podrá vender y revender al precio y en la manera que más acomode a sus daños a la sanidad publica. En el num. 9 del R. D. de 20 de enero de 1834 se dispuso que en los pueblos cuyo numeroso vecindario y demás circunstancias locales lo permitiesen, se señalarán uno o más parajes para mercado o plaza publica de dichos surtidos, distinguiendo los sitios donde concurren los trajineros o vecinos vendedores por mayor de los que vendan a la menuda; todo sin ocasionar otra exacción o gastos que la ligera contribución que se creyese necesario señalar por reglamento de policía urbana para el aseo y comodidad del puesto en el mercado mismo. Muchas otras disposiciones encomendaron a los ayuntamientos la instalación de mercados y el que adoptasen medidas acerca de la salubridad de los alimentos. La R. O. de 13 de enero de1876 dice: Que es de las facultades privativas de los ayuntamientos la instalación de los mercados y la fijación de arbitrios sobre puestos públicos; que tanto por razón de higiene, como por ser uno de los medios de coadyuvar a levantar las cargas del municipio, puedan dichas corporaciones impedir la venta de ciertos artículos alimenticios fuera de los sitios públicos de contratación, aunque revistan sus acuerdos las apariencias de monopolio; que en nada se opone semejante restricción a las leyes y disposiciones que han proclamado la libertad del tráfico, cuando a tal medida presida el interés general de la salubridad publica; que dada la necesidad de los mercados, los ayuntamientos deben usar con gran parsimonia de las facultades para la nueva construcción y reglamentación de los mismos y para la imposición de arbitrios, y que mientras rijan las leyes orgánicas vigentes hay que respetar las atribuciones de las corporaciones municipales tal como las autorizaron las Cortes. En la R. O. de 16 de junio de 1875 se establece que el Ayuntamiento de Reus obró dentro de sus atribuciones al prohibir la venta de carnes fuera del local de las carnicerías, teniendo en cuenta la ley municipal, las disposiciones de carácter general y las de policía urbana.
El reconocimiento de alimentos debe hacerse por los profesores de medicina y de farmacia y por los veterinarios. La R. O. de 23 de febrero de 1885 determina los casos en que el reconocimiento de sustancias alimenticias corresponde a los veterinarios y los en que debe ser practicado por los médicos y farmacéuticos. Dice así: 1.0 El reconocimiento de los animales de sangre caliente, así como de sus embutidos y conservas, en vivo y en muerto, debe seguirse practicando unica y exclusivamente por los veterinarios. 2.0 El reconocimiento e inspección de todas las demás sustancias alimenticias que se expenden en los mercados, inclusos los animales de sangre fría, pueden atribuirse y confiarse a los profesores de Medicina y a los de Farmacia indistintamente. El Código Penal de 1870 castiga con las penas de arresto mayor en su grado máximo a prisión correccional en su grado mínimo y multa de 125á 1250 pesetas, al que con cualquiera mezcla nociva a la salud altere las bebidas o comestibles destinados al consumo público, o venda géneros corrompidos, o fabrique o venda objetos cuyo uso sea necesariamente pe1judicial a la salud. Los géneros alterados y los objetos nocivos serán siempre inutilizados. En el art. 595 se castiga con la pena de cinco a quince días de arresto y multa de 25 a 75 pesetas a los dueños o encargados de fondas, confiterías, panaderías u otros establecimientos análogos que expendan o sirvan bebidas o comestibles adulterados o alterados, perjudiciales a la salud; o no observen en el uso y conservación de las vasijas, medidas y titiles destinados al servicio, las reglas establecidas o las precauciones de costumbre. Las bebidas y comestibles adulterados, perjudiciales a la salud, deberán caer siempre en comiso.
Del texto de los dos arts. citados no se deduce cuándo la venta o fabricación de los objetos adulterados constituye delito y en qué casos debe reputarse falta, lo cual puede ser ocasión de arbitrariedad y de injusticia. Ya que el Código no distingue terminantemente la falta del delito y castiga con penas distintas hechos del todo idénticos, debe calificarse la venta, fabricación o expendición de bebidas o comestibles adulterados por su extensión o por sus efectos: será falta si de la expendición no ha resultado perjuicio a la salud del comprador; y por el contrario, será delito si por efecto del alimento o bebida adulterado se ha seguido daño a la salud del consumidor.
También señala el Código pena a los vendedores que defrauden al comprador con medidas 0 pesos escasos. El art. 592 castiga con las penas de uno a diez días de arresto o multa de 5 a 50 pesetas, a los traficantes o vendedores que tengan medidas o pesos dispuestos con artificio para defraudar, o de cualquier modo infrinjan las reglas establecidas sobre contraste para el gremio a que pertenezcan; a los que defrauden al público en la venta de sustancias, ya sea en cantidad, ya en calidad, por cualquier medio no penado directamente; y a los vendedores a quienesse les aprehendan sustancias alimenticias que no tengan el peso o medida que corresponda.
El art. 593 castiga con las penas de 5 a 15 días de arresto y multa de 25 a 75 pesetas, a los que infrinjan las reglas de policía dirigidas a asegurar el abastecimiento de las Poblaciones, yá los propaladores de falsos rumores para alterar el precio natural de las cosas.
No se considera adulterado el aceite de olivo con la mezcla del de algodón. Examinados los informes emitidos por el Real Consejo de Sanidad, Real Academia de Medicina y Consejo Superior de Agricultura, Industria y Comercio, sobre si debe prohibirse la venta al público de aceite de oliva mezclado con aceite de algodón, y en vista de que la ciencia y la experiencia enseñan de consuno que el uso del aceite del algodonero no causa daño a la salud, se ha dictado la R. O. de 15 de junio de 1880, en la que se resuelve; que se permita la venta del aceite de oliva mezclado con el de algodón, con tal que el vendedor lo anuncie así públicamente.
Ill. Los ABASTOS EN LAS LEYES DE INDIAS. Prevalece el principio de la libertad de tráfico. Ley 6.ª, tit. 18, lib. IV. Se prohibe a los virreyes y justicias de las Indias que pongan o permitan poner tasa a los mercaderes españoles que vendan por mayor o menor vinos, harinas y otros mantenimientos y mercaderías. Pero se concede a los gobernadores y justicias facultad para poner tasa a los regatones (revendedores). Ley 8.ª, tít. 18, lib. IV. Es nuestra voluntad que los mantenimientos, bastimentes y viandas se puedan comerciar y traginar libremente por todas las provincias de las Indias, y que las justicias, consejos y personas particulares no lo impidan, ni se hagan sobre esto ningunas ordenanzas, pena de la nuestra merced y perdimiento de bienes en que condenamos a los transgresores.Mas, sin duda, el sistema establecido en la metrópoli de estancar los artículos de comer, beber y arder, se extendio a las Indias con todos sus abusos, como se deduce de la ley 10, tít. 8, lib. 4:En ninguna ciudad, villa o lugar se admita ni reciba postura para abasto de las carnicerías a clérigos, conventos ni religiosos, sino a personas legas y llanas que puedan ser apremiadas a su cumplimiento; y sea por un año, o el tiempo que pareciese conveniente al que gobernare la provincia. Ya en la ley 27 se decía:Porque en algunas ciudades de nuestras Indias conocen los alcaldes ordinarios… de todas las causas que pertenecen al abasto y provisión de mantenimientos, y ponen los precios, de que se siguen muchos inconvenientes, porque los regidores y sus deudos son dueños de muchas chacras y heredades de los contornos, y, proveyendo a las ciudades de mantenimientos, los ponen a excesivos precios, y crece este perjuicio por el mucho número de esclavos y regatones puestos por mano de persona poderosa, de que se siguen muchos fraudes y engaños, etc., etc.

Abandono Continuacion

IV. ABANDONO DE OBLIGACIONES.
Abandono militar. Acto de separarse de sus banderas, cuerpo o puestos militares cualquier individuo del ejército o de la armada, sin permiso de sus jefes.
En todo tiempo ha sido considerado como el mayor delito, excepto el de traición, que puede cometer un individuo de la milicia, desde el soldado al general. Ya en tiempo de los egipcios se castigaba con el mayor rigor esta clase de abandono. En la táctica del emperador León se lee: Sea castigado con muerte el que abandonare una ciudad o un fuerte o viéndose obligado por falta de víveres, o el que abandonare su cuerpo o huyere del campo de batalla; y sea diezmada la primera porción de tropa que sin motivo abandonare el campo.Tres clases de abandono castiga el Código Penal Militar de 17 de noviembre de 1884. El que abandonare sus banderas para ir a formar parte del ejército enemigo será castigado con la pena de muerte y degradación militar (Art. 94). El que mandando guardia, patrulla, avanzada o cualquiera fuerza en servicio de armas, al frente del enemigo o rebeldes o sediciosos abandonare su puesto, incurrirá en la pena de muerte. Si el abandono se verificare en campaña o lugar declarado en estado de guerra, y no se hallare comprendido en el caso anterior, será castigado con la pena de reclusión militar temporal. En todos los demás casos se castigará con prisión militar correccional a prisión militar mayor (Art. 129). En las mismas penas, respectivamente señaladas en el art. anterior, incurrirá el centinela que abandonare su puesto (Art. 130). Cualquiera otro militar que abandonare los servicios señalados en el art. 129 será castigado: 1.º con la pena de reclusión militar temporal a muerte, si lo ejecutare al frente del enemigo o de rebeldes o sediciosos. 2.º con la prisión militar mayor cuando el abandono se verificase en campaña o lugar declarado en estado de guerra y no estuviere comprendido en el caso primero. 3.º con la de arresto militar o prisión militar correccional en los demás casos (Art. 131). También comete una especie de delito de abandono militar el desertor, del que se tratar´ en el artículo Deserción.
Con arreglo a las Ordenanzas de la Armada de 1748, hoy vigentes, el que en naufragio, incendio u otro conflicto en que la nave pueda hallarse, faltare al puesto o abandonase el trabajo a que le hayan destinado sus superiores, será sometido a Consejo de Guerra y castigado a proporción de las resultas de su desobediencia; según las circunstancias podrá extenderse hasta la de muerte. El soldado que estando de centinela a bordo abandonare su puesto, será pasado por las baquetas y condenado a cuatro años de destierro al arsenal; pero si el abandono fuere malicioso con el fin de facilitar deserción o desorden, será pasado por las armas.
El sargento, cabo, tambor o soldado que abandonare la compañía o brigada en que se hubiese empeñado, aunque sea para sentar plaza en otra, sin licencia en debida forma del Inspector o superior a quien pertenezca darla, será pasado por las armas. (Arts. 29, 42 y 47 de las Ordenanzas.) La R. O. de 24 de setiembre de 1776 dispone que todo comandante de guardia, sea oficial, sargento o cabo, que en tiempo de guerra abandonare la guardia, sufra la pena de muerte, y en tiempo de paz, privación de empleo, separación del servicio y seis años de presidio; que el soldado que en tiempo de guerra la abandonare, sufra la pena de muerte, en el de paz seis años de presidio, sujetando a esta pena al sargento o cabo que no sean jefes de guardia y cometan este delito.
Las RR. OO. de 14 de agosto de 1817, y 11 de enero de 1868 establecen que todo oficial, de cualquiera graduación que sea, que abandonando sus banderas o destino vaya a la Corte sea privado de su empleo, sin perjuicio de aplicarle la pena a que se haya hecho acreedor según las circunstancias que concurran en el caso. Establecen también que no pueda ser alta definitiva hasta que recaiga real resolución en los procedimientos.
Abandono de destino. Dejación de un empleo sin licencia del jefe o sin previa admisión de renuncia presentada.
El empleado que abandona el destino incurre, por regla general, en responsabilidad exigible ante los tribunales, más o menos grave según las circunstancias.
El Código Penal de 1870 castiga con la pena de suspensión en sus grados medio y máximo al funcionario público que, sin habérselo admitido la renuncia de su destino, lo abandonare con daño de la causa publica. Si el abandono de destino se hiciere para no impedir, no perseguir o no castigar los delitos contra la seguridad exterior del Estado o contra la Constitución. se impondrá al culpable la pena de prisión correccional en su grado mínimo al medio, y la de arresto mayor, si tuviere por motivo el no impedir, no perseguir o no castigar cualquiera otra clase de delito (Art. 387). Los empleados que, sin habérselos admitido la renuncia de su cargo, lo abandonaren cuando haya peligro de rebelión o sedición, incurren en la pena de inhabilitación especial temporal (Art. 261). Jurisprudencia.
Es responsable del delito de abandono de destino con daño de la causa publica, el maestro de instrucción primaria que con pretexto de que no se le paga, se ausenta del pueblo sin permiso ni autorización del Alcalde, dejando cerrado el edificio de la escuela. (S. de 7 de mayo de 1874.\’l.\’. S.) Incurre en el delito de abandono de destino el notario que se ausenta del pueblo donde ejerce su cargo, sin autorización competente, con objeto de evitar las penalidades que se le habían impuesto en causa que se le seguía por falsificación de documentos públicos. (S. de 14 de noviembre de 187.6. \’l.\’. S.) Las leyes españolas castigan con más rigor el abandono de destino en tiempo de epidemia que en circunstancias normales. Durante las epidemias que en el presente siglo han azotado a España, han dictado los gobiernos Reales Ordenes y otras disposiciones encaminadas a evitar que los empleados públicos abandonaran sus puestos.
Se adoptaron medidas severas, en particular contra los profesores titulares de medicina. Por la R. O. de 28 de junio de 1834 se prohibe a los empleados ausentarse de los puntos donde se haya manifestado la epidemia, sin mandato de sus jefes y a éstos expedirlo como no sea para objetos interesantes del servicio; y se declara vacante el empleo de cualquiera individuo que solicitare licencia para separarse del pueblo en que lo desempeña, desde el momento en que se haya presentado en él la enfermedad, hasta que por la autoridad se declare su estado de perfecta salud.
La R. O. de 19 de julio de 1855 dispone: que los profesores titulares U.e medicina no podrán abandonar el pueblo de su residencia en caso de epidemia; que no podrán ausentarse los médicos que cobren sueldo del Estado o U.el presupuesto municipal o provincial; que los que abandonen sus puestos perderán esos sueldos, sin prejuício de sufrir las penas que el Código prescribe.
El 4 de agosto de 1855 se dictó una R. O. previniendo a los empleados, dependientes del Ministerio do Gracia y Justicia, que no abandonen las Poblaciones en que tengan fija su residencia si fueren acometidas por el cólera, y encargando a las autoridades municipales que si el Juez de instancia o Promotor fiscal se ausentasen, lo participen al Regente de la Audiencia y en el mismo día eleven parte al Ministerio.
El art. 73 de la ley de sanidad de 28 de noviembre de 1855 dice: Al facultativo titular que en época de epidemia o contagio abandonase el puesto de su residencia, se le privará del ejercicio de su profesión por tiempo determinado, a juicio del Gobierno, con arreglo a las causas atenuantes o agravantes que concurran, oyendo siempre al Consejo de Sanidad.En la R. O. de de abril do 1856 se ordena a los gobernadores de provincia que, para probarlas faltas que cometan los médicos de los pueblos que los abandonen en caso de epidemia, formen expediente en el cual se hagan constar: 1.º La queja que motiva el procedimiento; 2.º El sumario que, sobre el proceso, deberá practicar el alcalde del pueblo en que haya ocurrido; 3.º El dictámen del ayuntamiento acerca del mismo; 4.º La copia testimoniada del contrato celebrado entre la corporación municipal y el facultativo; y 5.º Una declaración prestada por éste en que dé la explicación que estime de su conducta, y presente sus descargos, a la cual acompañen los documentos justificativos que juzgue oportunos. El expediente se remitirá al Gobierno para que dicte la resolución que corresponda, oyendo previamente al Consejo de Sanidad.
Abandono de beneficios eclesiásticos. Es muy complicada la legislación referente al asunto; pero casi toda tiene por objeto señalar los casos en que se presume el abandono. Presúmese por ausencia, por residencia en lugar distinto del en que ha de servirse el beneficio, por desamparo de la cura de almas, por retención a un tiempo de muchos beneficios incompatibles, por resistencia a vestir traje honesto, por contraer matrimonio ó hacerse soldado o cómico juglar….
Todas estas clases de abandono llevan consigo la pérdida del beneficio (según las leyes 16 y 17,tít. 16, part. 1; ley l."y 2.", tít. 15, lib. I, Nov. Rec.; capítulos 1 y 2, sesión 6.; 4 y 5 sesión7. y 1 y 14, sesión 23 del Concilio de Trento, y ley l.", tít. 11, lib. I, de las leyes de Indias.
Consultese el R. D. de 5 ag. de 1869 sobre el abandono de beneficios de los eclesiásticos unidos al levantamiento carlista, y la sentencia del Tribunal Supremo de 26 jul. 1871, apoyada en las leyes 1, 5, 7, 8, 9 y 10, y las notas 4 y 7 del título 8, la 23 y nota 25 del l. 0, de la Nov. Recop.
Abandono al brazo seglar. Es el acto en virtud del cual el juez eclesiástico, después de haber juzgado a un delincuente de su fuero y dictado sentencia con arreglo a las leyes canonicas, hace entrega del reo a la jurisdicción civil, para que ésta le imponga, según los casos, el castigo que la ley común determine.
Decretada en 6 dic. 1868 la unidad de fueros, no es ya posible este abandono al brazo seglar, pues hoy sólo la jurisdicción ordinaria entiende de los crímenes de los eclesiásticos.
Abandono de religión. V. Apostasía.
Abandono de la gracia: Teol. Los libros sagrados contienen algunos pasajes, de los cuales parece deducirse que Dios abandona a pecadores determinados y aun a naciones enteras.
En la interpretación de estos pasajes disienten los teólogos.