Abella

f. ant. Lo mismo que abeja.

Abella

Bot. Nombre vulgar, en Abisinia, de muchos bananos (Musa).

Abella

Geog. ant. Ciudad de la Campania fundada por una colonia de Calceos y famosa por sus granadas y avellanas y sobre todo por sus manzanas, por lo cual Virgilio le aplica el epíteto de malífera.

Abella

Geog. Aldea en el ayunt. de Esfrés, p. j. de Bcnabane, Huesca; 13 edif. Aldea del ayunt. de Viu de Llebata, p. j. de Tremp, Lérida; 8 edif.

Abella (Fermín)

Biog. Jurisconsulto y periodista aragonés. Nació en Pedrola, Zaragoza, el 7 de julio de 1832. Terminada la carrera de derecho, ejerció la abogacía durante algún tiempo en Zaragoza, y algunos años después se trasladó a Madrid y se consagró con ardor a los estudios administrativos. Al advenimiento de la Restauración fue nombrado secretario general de la Intendencia de la Real Casa y Patrimonio; posteriormente Intendente general, y por último gentilhombre de Cámara. Ha fundado el periódico que lleva por título: El Consultor de los Ayuntamientos y de los Juzgados municipales, y es autor de más de sesenta obras. Las principales son: Manual teórico de lo contencioso administrativo y del procedimiento espee1al en los asuntos de Hacienda, obra premiada por el gobierno; Derecho administrativo provincial y municipal; Manual enciclopédico teórico práctico de los Juzgados municipales, y Manual del Secretario de Ayuntamientos.

Abella (Manuel)

Biog. Escritor aragonés. Nació en Pedrola el día 9 de abril de 1753: se ignora la fecha de su fallecimiento, si bien se presume que debió de ocurrir en el primer año del siglo presente. Estudió primeras letras en su pueblo natal y siguió la carrera de Jurisprudencia en la Universidad de Zaragoza. En ese mismo establecimiento científico y literario explicó durante algunos años cátedra de Derecho. Abandonó aquella ocupación para trasladarse Madrid donde se dedicó con ardor al estudio que hoy constituye lo fundamental de la escuela de diplomática, creada para formar ardientes bibliotecarios: paleografía, numismática, antigüedades, etc. En el año de 1795 y con autorización del gobierno, acometió la tarea verdaderamente gigantesca a prueba de fatigas y de desalientos, de visitar y revolver y estudiar todos los archivos y bibliotecas de España. De la laboriosidad asombrosa y excepcional de este escritor puede sólo saber que en aquel año m1smo publicaba su famosa memoria titulada: Noticia y plan de su viaje literario, para reconocer archivos y formar la colección diplomática dl3 España. A más de esto, escribía D. Manuel Abella Historia de Escritores de la Histo1"ia de Espwl1a y otros muchos trabajos importantes relacionados todos _con asuntos históricos o con cuestiones de archivos y bibliotecas.

A Bella

Geog. Aldea en el ayunt. de San Thyago de Cacem, dist. de Lisboa, Portugal; 1100 hab.

Abella De La Conca

Geog. Villa con ayunt. en la prov. de Lérida, p. j. de Tremp, dióc. de 80 km de la capital. 1057 hab. Productos agrícolas. lnd.: corta de maderas. Tiene 2 ese. y carr. provincial. Iglesia antiquísima: ruinas de un castillo.

Abel

Nombre que en caldeo significa aliento, lo transitorio, lo vano, y que da la Escritura al hijo segundo de Adam y Eva, que fue asesinado por su hermano Caín. La muerte de Abel ha sido poetizada por escritores rabinos, árabes y cristianos, y hoy se señala el sitio donde se dice que fue muerto y sepultado, a 88 km de Damasco.

Abel

Biog. Rey de Dinamarca, hijo póstumo de Waldemaro el Victorioso, el cual al morir dividió el reino entre sus cuatro hijos, dando lugar a largas y empeñadas discordias, que terminaron momentáneamente con un arreglo. Erico, el primogénito, al regresar victorioso de la Estonia y el Holstein, se hospedó en el palacio de su hermano Abel, y éste le entregó traidoramente a uno de sus enemigos llamado Gudmundson, el cual, después de embarcarle, cargado de grillos, le decapitó, arrojando su cadáver en el Slie, en el año 1250. Abel, después de jurar con toda solemnidad que era inocente, fue proclamado rey de Dinamarca y ungido en Roskild por el arzobispo de Lund. Para captarse la benevolencia del pueblo, restableció las corporaciones municipales; pero al penetrar en tierra de los Fusones, que se negaban a pagar un impuesto, fue asesinado por un campesino. La leyenda que ha poetizado la desgraciada muerte de Erico, representa al fratricida Abel, caballero en un corcel negro vagando por la atmósfera, seguido por una jauría de perros.

Abel (Carlos)

Biog, Escritor y arqueólogo francés, contemporáneo. N. en Thionville 1824, se recibió de abogado en Metz, fue presidente de la Academia de aquella ciudad, y después de su anexión a Alemania, fue elegido diputado AB\’EL (1870). Ha publicado muchas obras sobre historia y arqueología.

Abel (Carlos)

Biog. Filólogo alemán, contemporáneo. N. en Berlín en 1839 y estudió en aquella Universidad y en la de Tubinga. A partir de 1854 ha escrito varias obras sobre la lengua copta y otros idiomas antiguos y modernos.

Abel (Carlos De)

Biog. Hombre de Estado bávaro. (N. en Wetzlar en 17 de set. de 17 88. M. en Munich a 3 de set. de 1859.) En 1827 estuvo empleado en el Consejo del Ministerio del Interior y en 1832 fue enviado a Grecia como individuo suplente del Consejo de Gobiemo. Allí prestó en la administración im portantes servicios; pero a consecuencia de las disensiones que se suscitaron en el seno del Consejo, volvió en 1834 a Baviera y entró de nuevo en el Consejo del Interior, cuyo ministerio dirigió primero interinamente, y luego en propiedad en 1837. En 1840, se encargó del ministerio de Hacienda y entonces abandonó sus primeras tendencias liberales y se inclinó decididamente al partido ultramontano. Sus palabras poco comedidas en la segunda Cámara respecto de su antecesor el príncipe de Oettingen-Wallenstein le atrajeron un desafío con este príncipe, duelo que no tuvo consecuencias personales para ninguno de los dos, pero que dañó a su reputación. El 17 de feb. de 1847, no habiendo querido firmar el decreto de naturalización de la bailarina Lola Montes, dejó el Ministerio con sus colegas y fue nombrado Ministro de Baviera en Turín, donde permaneció hasta 1848. Después se retiró completamente de la vida pública. – ABEL (CÁRLOSFEDERICO):Biog. Músico alemán. (N. en Coethen en 1725. M. en Lóndres en 1787.) fue una celebridad en la viola, en cuyo instrumento nadie llegó a igualarle. Al morir era director de la capilla real de Inglaterra.

Abel (Clarke)

Biog. Cirujano y naturalista inglés. (N. en 1780. M. en Calcuta en 1826.) Acompañó a lord Amherst, embajador de Inglaterra en China, y al reseñar su viaje, dio a conocer la flora y la fauna de aquel país, lo propio que las de Batavia, Santa Elena, Ascensión, Java y Borneo. El botánico Brown ha dado el nombre de Abelia a un género de plantas de la familia de las caprifoliáceas, originario de China.

Abel (Gaspar)

Biog. Predicador alemán. (N. en Hindenburgo 1676. M. en Nestdorf 1763.) Escribió disertaciones teológicas y notables obras sobre antigüedades. También tradujo en verso alemán un poema de Ovidio y las sátiras de Boileau.

Abel (Jacobo Federico De)

Biog. Filósofo y escritor alemán. N. en 1751 en Vaihingen del Ems, Wurtemberg. A la edad de 21 años fue nombrado profesor de Filosofía de la Academia llamada de Cárlos. En 1790 pasó con el mismo cargo de profesor a la Universidad de Tubinga y en 1793 dirigió los gimnasios y escuelas de Wurtemberg como profesor de Pedagogía. Escribió en el sentido del eclecticismo anterior al de Kant las obras tituladas: Exposición detallada de las pruebas de la existencia de Dios, en 1817; Investigaciones filosóficas sobre los últimos fundamentos de la creencia en Dios, en 1820; y Exposición detallada de los fundamentos de nuestra creencia en la inmortalidad, en 1826. Murió el 7 de jul. de 1829.

Abel (Juan José)

Biog. Pintor alemán de historia. (N. en Aschach (Austria) en 1768; murió en Viena en 1818.) En 180:l pasó a Roma, donde estuvo seis años y ejecutó varias obras notables, entre ellas la Antígona. De regreso a Viena pintó muchos cuadros históricos, principalmente de personajes r-omo Sócrates, y héroes de la antigüedad como Orestes, Prometeo, etc. Es famoso su gran cuadro de San Egidio, que tiene quince figuras de tamaño natural.

Abel (Nicolás (Niel) Enrique)

Biog. Célebre matemático noruego. (N. en Findoe 5 de ag. de 1802. M. de consunción el 6 de abr. 1829 en Froland junto a Arendal.) A la edad de 13 años fue enviado a la escuela catedral de Cristiania, donde no dió muestras de gran disposición para los estudios eclesiásticos; pero en 1818 un profesor de matemáticas, que después fue editor de las obras de Abel, descubrió su talento para las ciencias exactas, y le ayudó en sus estudios. En jul. de 1821 pasó a la Universidad de Cristianía; y habiendo muerto su padre dejándole sin medios ABEL para continuar estudiando, se mantuvo primero con los donativos de los profesores y después con una pensión del gobierno. Su primer ensayo en matemáticas fue una tentativa para resolver la antigua cuestión de las ecuaciones de quinto grado, y no habiendo podido llegar a solución ninguna, determinó trabajar hasta encontrarla o hasta ver demostrada la imposibilidad de toda solución. Estos estudios produjeron el célebre escrito de Abel en que se trata de probar la imposibilidad de representar bajo una fórmula las cinco raíces de. una ecuación de quinto grado, escrito que contiene consideraciones bastante oscuras y que no puede decirse que haya sido generalmente admitido ni muy leído. Sin embargo, los matemáticos ingleses han llegado a la misma conclusión que Abel, aunque partiendo de diferente punto. En jul. de 1825 consiguió Abel un aumento de la pensión que le pagaba el gobierno, y marchó a Berlín donde trabó amistad con Crelle, escribiendo como uno de los principales redactores en el Diario de ciencias matemáticas, que comenzó a publicarse en 1826. Después continuó sus viajes por Alemania, Italia y Suiza, y en jul. de 1826 estuvo en Paris, donde trabó conocimiento con los más célebres matemáticos de la época. Volvió a su patria en enero de 1827 y continuó sus estudios (que no había interrumpido durante su viaje) con una actividad tal, que le llevó muy joven al sepulcro. El gobierno sueco publicó las obras de Abel en 1839 en dos tomos en cuarto y en lengua francesa. El primer tomo todo lo publicado en el periódico de Crelle y en otras publicaciones alemanas, traducido al francés. El segundo comprende lo que dejó manuscrito, concluido o por concluir, todo lo cual lleva impreso el sello de su grande originalidad. El objetivo que llamó la atención de Abel fue la teoría de las funciones elípticas. Legendre, que había dedicado una gran parte de su vida a estudiar el desarrollo de estas funciones y a formar tablas para su uso, al acabar su tarea leyó la obra de Abel y se encontró que le había adelantado mucho el joven noruego, de quien hasta entonces no había oído hablar. Legendre reconoció con franqueza laudable esta circunstancia y añadió a su libro los nuevos descubrimientos de Abel.

Abel De Pujol (Alejandro Dionisto)

Biog. Pintor francés. (N. en 1785. M . en 1861.) fue discípulo de David, y ganó el primer premio Abel de Pujol en el concurso de 18u. Entre sus muchos cuadros, el más estimado es: San Esteban predicando el Evangelio.

Abel (La Grande)

Geog. ant. Roca del país de los Betoamitas, en donde fue colocada el arca de la alianza.

Abd-el-kader Sidi-el-aladyi-uled-mahdinn

Emir y bey de Mascara, célebre por su prolongada resistencia a la invasión francesa en Argel. (N. en 1807, cerca de Mascara, hijo de un morabito llamado Mahddín, que había adquirido gran influencia y fama de santidad. l\\1. el 26 de m ay. 1883.) En su niñez Abo-el-Kadera compartó a su padre en su peregrinación a la Meéa; en su adolescencia estudio las letras sagradas y profanas de su raza, y al llegar a la edad viril era tenido por hombre muy instruido en la historia y literatura de Arabia, cuyos estudios corono con una nueva peregrinación a la Meca que le valió el título honorífico de el Hadyi (el peregrino). También, sin olvidar el cultivo de su inteligencia, se distinguió en el manejo del caballo, a los franceses, después de la toma de Argel, empezaron a pensar sériamente en llevar sus armas al interior, Abd-el-Kader viyía en el retiro con su esposa y dos hijos, distinguiéndose por la austeridad de sus costumbres y la estricta observancia del Corán. Las medidas de severidad adoptadas por el general francés duque de Rovigo produjeron un levantamiento general en las tribus indígenas, y entonces Abd-el-Kader tomó las armas y se unió a sus compañeros, los cuales le eligieron por jefe, en vista de que su padre, por lo avanzado de su edad, no podía ponerse al frente de ellos. Predicó, pues, la guerra santa, y en 1832 se hallaba a la cabeza de diez mil guerreros que llevó contra Orán. Tres asaltos dio a esta ciudad que fueron rechazados con gran pérdida de los árabes; pero allí Abd-el-Kader adquirió gran reputación por su talento militar y su valor; y, aunque vencido, obtuvo la ventaja de acostumbrar a sus árabes a hacer frente a la artillería. Habiéndose retirado de Orán, se dedicó a poner bajo su dominio a las tribus que hasta entonces le habían reconocido; y tal era el deseo del gobernador francos de Orán de evitar nuevos ataques, que en 26 de febrero de 1834 firmó con Abd-el-Kader un tratado, en el cual el emir reconoció la supremacía de Francia, y en cambio fue reconocido por los franceses como Emir de Mascara y de la provincia de Orán, a excepción de los puertos de la costa ocupados por las fuerzas de Francia. Además le fue cedido el monopolio del comercio con el interior; y, aunque este tratado fue desaprobado en París, sirvio de mucho a Abd-el-Kacler para aumentar su consideración a los ojos de las tribus arabes. Habiendo reorganizado sus tropas, formado un cuerpo de infantería regular, y un pequeño servicio de artilleria, volvió a entrar en campaña y presentó batalla a los franceses en las orillas del Sig. Sus fuerzas eran más numerosas que las del general enemigo; pero la disciplina superior de los franceses compensó su inferioridad numérica, y Abd-el-Kader, después de una resistencia que excitó la admiración de sus contra1ios, se vio obligado a retirarse del campo de batalla. El general francés se retiró también: Abcl-el-Kader, le siguió, y le atacó en un desfiladero en junio de 1835, del cual no pudieron salir los franceses, sino después de grandes esfuerzos y con pérdida de 500 hombres. Esta derrota de los franceses produjo grande excitación en París, y el gobierno envio al general Clausel, el cual marchó con fuerzas considerables sobre Mascara. El Emir hizo que todos los habitantes salieran de la población, y cuando Clausel entró en ella en diciembre de 1835, la encontró desierta; por lo cual, no pudiendo conservarla, la incendio. Abd-el-Kader se retiró primero a Tremecén cerca de la frontera de Marruecos; y Clausel, después de haber derrotado nn cuerpo auxiliar de caballería marroquí, se volvió a Argel, jactándose en sus Boletines de haber destruido el poder del terrible Emir. Pero Abd-el-Kader siguió a distancia los movimientos de los franceses, y en 24 y 25 de abril atacó y derrotó con grandes pérdidas un convoy que aquellos mandaban a Tremecén. El gobierno francés envio entonces a Argel al general Bugeancl con instrucciones para obtener la sumisión del Emir por la fuerza o por medio de un tratado. Bugeaud le hizo algunas proposiciones de paz; pero, habiendo sido rechazadas, emprendio las operaciones con energía, penetrando en el interior del país. Abd-el-Kader le presentó batalla el 6 de julio de 1836; y, aunque al principio logró introducir la confusión en las tropas francesas, éstas se rehicieron prontamente y obligaron a Abd-cl-Kader a retirarse con pérdida de 1 200 hombres entre muertos y heridos. Después de esta batalla, habiéndose sublevado también contra los franceses el Bey de Constantina, Bugeaud, para evitar que se unieran con los sublevados las tropas del Emir, hizo a éste proposiciones de arreglo. Abd-el-Kader aceptó y tuvo una entrevista con el general francés a orillas del Tafna, en la cual se redactó un tratado que se selló y firmó con toda formalidad cl30 de mayo de 1837. En este tratado Abd-el-Kader reconoció la soberanía de Francia y se sometió a pagar un tributo en granos y ganado, y en cambio le fue confirmado el título de Emir y su soberanía recibió un considerable aumento, extendiéndose sobre todos los territorios de Orán, de Titeri y de una parte de Argel, a excepción de las ciudades de la costa. Poco tiempo después Abd-el-Kader envio un agente a Pans con preciosos regalos para Luís Felipe y la reina, a fin de negociar dedico a organizar la administración de sus provincias. Pero la paz no duró sino dos años. Los franceses miraban con recelo la creciente preponderancia de Abd-el-Kader; y, para contrarrestarla, el duque de Orleans, a la cabeza de un poderoso ejército, penetró en el interior, hasta el desfiladero llamado las Puertas de Hierro, Entonces Abd-el-Kader renovó las hostilidades, que duraron todavía un año.
Por fin en 1840 el gobierno francés envio da nuevo al general Bugeaud, el cual hizo a losárabes insurrectos una guerra cruel. Abd-el, Kader no se atrevio ya a desafiar a los franceses en campo abierto, porque habían reunido en el país un ejército de 100 000 hombres, sin contar los auxiliares. En mayo de 1843, el duque de Aumale, a la cabeza de un cuerpo de caballería, sorprendio el campamento del Emir durante la ausencia de su guardia; Abd-el-Kader pudo escaparse, pero perdio su tienda y cuanto en ella tenía. Pronto se vio rodeado de sus tropas, y dio durante aquel verano terribles golpes a los franceses que perdieron gran número de oficiales; pero al fin, en 1844, habiéndoselo cerrado la frontera de Marruecos después de la batalla de Isly, viendo jnutil toda resistencia, envio mensajeros al general Lamoriciere, ofreciendo rendirse con la condición de ser trasladado a Alejandría o a San Juan de Acre. El general francés aceptó esta condición, y el 23 de diciembre de 1847 se rindio Abd-el-Kader.
Sin embargo, el gobierno francés mandó que fuese trasladado a Tolón y fue encerrado en un fuerte de esta ciudad. Después de la revolución de 1848, reclamó que se cumplieran las condiciones bajo las cuales se había rendido; pero no consiguió sino que se aliviase un poco su prisión, siendo trasladado primero a Pan y después a Amboise. Por último, en oct. de 1852, Napalean III le dio libertad con la condición de no volverá Argel. Embarcóse para el Asia Menor y vivio en Brusa hasta 1855, época en que, a consecuencia del temblor de tierra que destruyó aquella ciudad, pasó con permiso del gobierno francés a Constantinopla. En 1855 visito la exposición de París, y al cabo de,Poco tiempo se estableció en Damasco. Allí vivio algunos años; y, cuando la sublevación de los maronitas contra los cristianos, dio a estos últimos una protección eficaz, salvando a muchos. Murió a los 76 años de edad, el 26 mayo 1883, muy venerado de los suyos.

Aal

(vocablo indígena) s. m. Nombre dado por Rumphins a dos árboles de la familia de las terebintáceas (?), originarios de la isla de Amboina; su corteza sirve para aromatizar el vino de sagú. (Aalis latifolia.)

Aal

Bot. Nombre indio de la raíz del Mounda citrifolia. Suministra una materia tintórea de color rojo amarillento. .

Aal

Geog. Población de la prov. de Buskerud (Noruega), a orillas del Ustedal, a 192 km N. N. E. de Bergen.

Aal (Jacobo)

Biog. Escritor noruego. (N. en 1773, M. en 1844.) Estudió en Copenhague primero teología y después ciencias naturales: en 1797 pasó a Alemania y prosiguió sus estudios científicos en las universidades de Kiel, Leipzig y Gotinga. De regreso a Noruega en 1799 fue después, en 1814, uno de los redactores de la constitución actual del país. Publicó a su costa muchas obras importantes de ciencia y literatura. Sus escritos fueron, unos políticos y otros económicos, insertos en revistas, de los cuales formó una colección en tres tomos, publicada desde 1832 a 1836 con el título de Lo Pasado y lo Presente. Pero su obra más importante es la que con el título de Reminiscencias dio a luz de 1800 a 1815, obra histórica acerca de Noruega, y que pasa por una de las mejores que se han escrito en el siglo XIX.