Abbot Carlos Baron De Colchester

Estadista inglés. (N. 14 oct. 1757 en Abingdón, donde su padre era predicador. M. en Londres 8 may. 1829.) Recibió su primera educación en Westminster, pasó en 177 5 a Oxford, donde obtuvo el premio de poesía latina por un poema en honor de Pedro el Grande, lo que le valió de Catalina II una medalla de oro. Estudio luego en Ginebra y allí trabó amistad con el célebre historiador Juan Miiller. Elegido para la Cámara de los Comunes en 1795, utilizó sus conocimientos jurídicos en introducir orden y regularidad en la impresión de las leyes y los estatutos del Parlamento. Prohijó calorosamente el famoso bill de Pitt contra las reuniones tumultuosas, y casi siempre estuvo afiliado al partido ministerial. En 1799 apoyó la proposición de la contribución directa (income tax) o impuesto sobre las rentas. Fue primer secretario del lord lugarteniente de Irlanda (1801) y lord comisario del Tesoro. Electo en 1802, presidente de la Cámam de los Comunes (Speaker). En 1805, resultando empatada una votación importante sobre si había o no de procesarse a lord: Melville (Dundas) el voto presidencial decidió que el ministro fuese acusado ante la Cámara de los pares. La cortedad de vista le obligó en 1817 a dimitir el cargo presidencial. Abbot fue nombrado entonces par con el título de barón de Colchester.

Abbot (Ezra)

Biog. Escritor religioso norteamericano. (N. en Jackson en 28de abril de 1819.) En 1872, habiendo seguido con grande aprovechamiento los estudios clásicos, llegó a ser profesor de interpretación y crítica del Nuevo Testamento en la escuela de Teología de la Universidad de Haward, posición que conservaba todavía en 1883. En 1852 fue elegido individuo de la Sociedad oriental americana, y en 1861 de la Academia americana de artes y ciencias. En 1864 publicó un libro titulado Literatura de la doctrina de la vida futura, en el cual cita los títulos de más de 5 300 obras diferentes sobre esta materia. Puso notas a varias traducciones de los Evangelios; coopero a la redacción del Diccionario de la Biblia, publicado de 1867 a 1870; contribuyó también a otras muchas tareas bíblicas en los Estados Unidos, y ha sido colaborador de multitud de periódicos y sociedades de literatura y exégesis bíblicas.

Abbot (Jorge)

Biog. Arzobispo de Cantorbery de 1611 a 1633. (N. en Guildford en 1562, de una familia pobre. M. 4 ag. 1633.) Su padre era tejedor. Por su aplicación al estudio fue elegido en 1597 maestro del colegio universitario de Oxford y después vicecarciller de la Universidad. En 1604 fue uno de los encargados de hacer una nueva traducción de la Biblia, y tradujo todo el Nuevo Testamento a excepción de las Epístolas. En 1609 fue nombrado Deán de Gloucester y en1611 Arzobispo de Cantorbery. Debió su posición a sus esfuerzos por mantener la autoridad y prerrogativas de la corona en materias eclesiásticas. En este cargo trabajó con gran celo para extender sus facultades y se mostró opresor y arbitrario en el tribunal eclesiástico contra los acusados. Antes de llegar a la Sede arzobispal había profesado las doctrinas del derecho divino de los reyes y de la obediencia pasiva; pero después, cuando las circunstancias le pusieron en oposición a la creciente influencia de su antiguo adversario Laud, se hizo más tolerante, así en religión como en política. Mostró suma entereza de carácter, resistiéndose a complacer al rey, que deseaba el divorcio de la condesa de Essex para que ésta pudiera casarse con el favorito Robert Carr, marqués de Somerset. El 24 de julio de1622, en una caza de ciervos, una flecha de su arco, mal disparada, hirió a un guarda de la posesión en que cazaba, y de la herida el guarda murió. De este acontecimiento se valieron los enemigos de Abbot para hacer que se nombrase una comisión que investigara el caso, la cual acordó que el Arzobispo necesitaba el perdón del Rey para continuar en el ejercicio de sus funciones. El Rey le perdono, pero Abbot se condeno a un ayuno de un mes, señaló una pensión vitalicia de 20 libras esterlinas a la viuda del guarda, y se retiró de los negocios públicos durante un año. Al siguiente, habiendo oído que el Rey pensaba dar un decreto de tolerancia a favor de los católicos, le escribió disuadiéndole de esta medida, y después se opuso abiertamente en el Parlamento al proyectado enlace del príncipe de Gales con una infanta de España. Auxilió a Jacobo I en su lecho de muerte, y se halló presente a la coronación de Carlos I en 1627. Fundó un hospital en G1uldford. Era hombre de conciencia, pero sin tacto, y dícese que de muy cortos alcances. Dejó varias producciones literarias y religiosas, entre ellas una exposición del Profeta Jonás y una Breve descripción del Mundo, que se publicó en 1636.

Abbot (Mauricio)

Biog. (N. en Guildford. M. en Londres 10 en. 1638). Hermano del anterior. Director de la compañía de las Indias orientales. En 1618 tomó parte muy activa en la conclusión del tratado con los holandeses concerniente al comercio de las islas Molucas. Representante de Londres en 1625. Lord corregidor en 1638.

Abbot (Jacobo)

Biog. Autor de muchas obras religiosas y de educación. (N. en Hallowell (América del Norte) en 14 de nov. de 1803. M. en Farmington el 31 oct. 1879.) En 1824 fue profesor de matemáticas en el colegio de Amherst, y en 1826 obtuvo las licencias para predicar. En 1828 abrió en Boston la escuela de niñas de Mount-Vernon, que dio excelentes resultados, y cuatro años después comenzó la serie de sus escritos publicando con el título de El Joven cristiano las conferencias dadas en la escuela. En 1834 organizó una iglesia congregacional en Roxbury (Massachusetts), a la cual renunció en 1838 en favor de su hermano Juan, para establecerse en Nueva-York. En 1845 estableció otra escuela para niños, y por último en 1855 dejó la enseñanza para dedicarse exclusivamente a escribir, hasta su muerte. Fue autor único de 180 tomos de obras de educación y colaborador de otros 31. Su ultima producción fue La ciencia explicada a los jóvenes, en 4 tomos impresos en Nueva York de 1871 a 1873. Su estilo es claro y sencillo, adaptado a la inteligencia de los niños y sobre todo moral y cristiano. Merecen mención su Historia de la Franconia, en 1O vol.; una serie de 40 libros de biografías de los hombres ilustres de todos los siglos y naciones, en que colaboró su hermano, y los libros de historia de Harper (nombre del editor), en 36 volúmenes.

Abbot (Juan)

Biog. Hermano del anterior, historiador y escritor religioso. (N. en Brunswick (Estados Unidos de la América del Norte) en 18 de set. de 1805.:M:. en 17 junio 1877.) A la edad conveniente se dedicó a la carrera eclesiástica. Su primera obra, publicada en 1833, fue La madre en casa, a la cual siguió pronto El niño en casa, que fueron admirablemente recibidas, y luego traducidas a la mayor parte de las lenguas europeas, así como por los misioneros de Asia y Africa. Escribió después las biografías de varios reyes y reinas; la Historia de Napoleón Bonaparte, al cual elogia extraordinariamente; a esta obra se da poco valor, como inspirada por el espíritu de partido; la vida de Napoleón en Santa Elena; la Correspondencia de Napoleón y Josefina; y la Historia de Napoleón III, tachadas del mismo espíritu; La Historia de la revolución francesa de 1789, la de la Guerra civil de América de 1863 a 1866; las Vidas de los presidentes de los Estados Unidos; las Historias de Austria, Rusia, España e Italia, y por último la de Federico II el Grande, publicada en 1871.

Abbot (Lyman)

Biog. Abogado y escritor religioso norte-americano, hijo tercero de Jacobo Abbot. (N. en Roxbury (Massachusetts) en 18 de diciembre de 1835). Se graduó en la Universidad de Nueva York en 1853, donde estudio derecho y publicó varias obras de jurisprudencia, unido con sus tres hermanos mayores, Benjamín, Vaughan y Austín, también abogados. Se separó luego de éstos; estudio teología; fue pastor de una iglesia durante un año: en 1870 publicó el Semanario Cristiano frustrado, y en 1871 se hizo editor y director del periódico La Unión Cristiana de Nueva York. En colaboración con dos hermanos suyos escribió dos novelas, que aparecieron bajo el pseudónimo de Benauly, nombre que contiene las iniciales de los tres autores. En 1872 entró como redactor literario en la famosa revista mensual titulada Harper\’s Magazine, de Harper, nombre de su distinguido editor.

Abbot (Roberto)

Biog. Teólogo inglés, hermano mayor de Jorge, arzobispo de Cantorbery. (N. en1560. M.1617.) Desempeñó elevados cargos eclesiásticos y escribió entre otras obras un tratado sobre la Supremacía de los reyes, contra las doctrinas de Bellarmino y Suarez, la cual le valió el obispado de Salisbury. Escribió de Antichristo; Espejo de las sutilezas papales; La exaltación del reino y sacerdocio del Oristo; de Gratia et perseverantia Sanctorum, etc.

Abbot (Abiel)

Biog. Eclesiástico americano. (N. en 17 ag. 1770 en Andover (Massachusetts). M. 7 jun. 1828.) Son muy interesantes sus cartas sobre Cuba.∞∞ABBOT (CARLOS, LORD TENTERDEN) ∞∞∞ Biog. Jurisconsulto inglés. (N. 1762. M. 1832.) Hizo grandes progresos en la magistratura, desempeñó altos cargos en los tribunales de justicia, gracias a la protección que le dispensó su amigo lord Ellenborough, y en 1827 entró en la Cámara de los Lords. Escribió una obra o tratado sobre las leyes relativas a la marina mercante (Londres, 1802).

Abbot (Carlos)

Biog. Botánico inglés; publicó en Belford en 1798 una obra notable.

Abbott (Samuel)

Biog. Filántropo y fundador del seminario teológico de Andover (Massachusetts). (N. en Andover 1732. M. en el mismo pueblo en 1812.) Para el sostenimiento de dicho seminario dejó 100 000 pesos. Ajustaba su conducta a máximas muy sabias, y especialmente a la siguiente: No elogies a ningún presente, ni denigres a ningún ausente.

Abd-allah-ben-abd-el-azis Piedra Seca

Príncipe de la familia de los Omeyas, gobernador de Toledo en tiempo de Almanzor, que conspiró contra éste, por lo cual fue privado de su gobierno y encerrado en su propia casa, de donde huyó para refugiarse en los Estados de Bermudo II de León. Vencido el leonés obtuvo la paz a condición de entregar al príncipe, quien cargado de cadenas y puesto sobre un camello, fue paseado ignominiosamente por las calles de Córdoba y encarcelado después. No recobró la libertad hasta que hubo muerto Almanzor.

Abdallah-Ben-Ayub

Biog. Jurisperito y escritor árabe, natural de Calatayud. Fue doctor en la escuela Malekítica de Granada, donde m. en 1166 a la edad de 100 años. Escribió una excelente obra jurídica dividida en 8 volúmenes.

Abd-Allah Ben Balquin Ben Badis

Biog. Rey de Granada, nieto de Badis, a quien sucedió en el año 107 4. Tuvo que luchar con los dos guerreros más temibles de su siglo, Rodrigo Díaz de Vivar y Yusef ben Texufin. Entró en guerra con Aben Abad Al-Motamid de Sevilla en ocasión en que el Cid Campeador había ido a esta ciudad a cobrar el tributo que Motamid pagaba a Alfonso VI; el Cid hizo saber al rey de Granada que no debía atacar al Sevillano, pues este era aliado de don Alfonso, y como los granadinos desatendieran sus advertencias v avanzasen hasta Cabra causando gran daño en el país, el Cid con sus caballeros y el ejército de Motamid les salió al encuentro y los batió en reñido combate. Poco después los reyes de Taifas llamaron en su ayuda contra los cristianos al victorioso almoravide Yusef ben Texufin, quien después de haber vencido a Alfonso VI en Zalaca, trató de conquistar los Estados de los reyezuelos que protegía, y su primera víctima fue el de Granada, Abd- Allah. Se present6 Yusef frente a los muros de esta ciudad, y Abd-Allah, que salió a recibirle como amigo, fue reducido a prisión en el año 1090. Otros historiadores muslimes dicen que cuando Yusef se presentó ante los muros de Granada, Abd-Allah le cerró las puertas obligándole a poner cerco que duró dos meses, al cabo de los cuales A bd-Allah consiguió el perdón para sí y su familia y le entregó la ciudad, siendo enviado o, Marruecos con su hermano Tamim, gobernador que había sido de Málaga.

Abd-Allah Den Batutahal-Lauati

Biog. Célebre viajero musulmán que n. en Tanger en el año 1303. Dedicó sus primeros años al estudio de las leyes, y habiéndose aficionado después a la lectura de obras de geografía y viajes, quiso ser testigo de las maravillas que leía, y en 1325 salió de su ciudad natal y como buen creyente se encamino a la Meca. De paso recorrió el Egipto e intentó remontar el Nilo. Cumplido su deseo de visiar la Persia y la Mesopotamia, volvió hacia Occidente, se dirigió a Aden, atravesó el mar Rojo e hizo alto en Abisinia, desde donde costeando la península arábiga, pasó luego a las islas del golfo Pérsico, famosas por sus perlas y sus aromáticos bosques, regresando a la Meca en 1332. Hizo una segunda expedición en Egipto hasta el Cairo y volvió a Asiria, desde donde, decidido a aventurarse en territorios menos conocidos, marchó al Asia Menor, se embarcó con dirección a Crimea y avanzó hasta Bolgar, capital de la Bulgaria. Las gentes de este país dijeron al viajero que más allá de los confines de su reino había un vasto desierto por el que había de caminar durante cuarenta días por lo menos para llegar al país de las Tinieblas, cuyos habitantes más parecían genios que hombres. Batutah. acometió la empresa de explorar aquel maravilloso pa1s; pero al encontrarse solo en el desierto perdio su entusiasmo, aquellas soledades sin fin le arredraron, y retrocedio hasta Constantinopla. Regresó luego al Asia, atravesó el país de Jiva y la Bujaria en el actual Turquestan, el Jorasán y el Kandahar, penetró en el valle del Indo, y pasando al otro lado del río, llegó a Delhi. Batutah visitó primero los puertos occidentales del Indostán, desde Cambaya hasta Calicut, y escoltado por juncos chinos que conducían los magníficos presentes del soberano de Delhi al Hijo del Cielo, se dirigió a la ciudad de Jambaluk o Pekin. Pero durante la noche una violenta tempestad echa a pique sus barcos, y las furiosas olas se apoderan de riquezas sin cuento. Batutah ya no se atreve a presentarse a Mohamed, abandona su servicio y se embarca para las islas Maldivas, donde permanece año y medio y se casa con tres mujeres.

Abdallar-Ben-Hidyari

Biog. Historiador árabe. (N. en España 1116. M. 1195.) Escribió una Historia de España, de la cual se han conservado algunos fragmentos.

Abd-Allah-Ben-Isa

Biog. Distinguido jurisconsulto, natural de Quinto, que murió en Valencia el año 1135.

Abd-Allah-Ben-Ismael

Biog. Sultán de Marruecos, hijo de Muley Ismael y de una esclava inglesa llamada por los moros Lala Janct, y hermano de Muley Ahmcd. Lala, inmediatamente que falleció éste en 1729, hizo llamar a su hijo que se hallaba en Tafilete, a donde había huido a la muerte de su padre para librarse de las iras de Ahmed. Entre tanto que llegaba Abd-Allah consiguió su madre ganarse la voluntad del guardia negra repartiendo el tesoro entre los soldados y jefes de la misma, con lo que consiguió que fuera proclamado sultán y reconocido por casi todas las ciudades del Magreb, prescindiendo por completo de Abu-Fers, hijo de Ahmed, que marchó o, refugiarse en las montañas del Sus. Unicamente se negó a reconocer a AbdAllah la ciudad de Fez, que fue conquistada por la fuerza de las armas. El nuevo sultán, que en los primeros años de su reinado se mostró muy humanitario con sus subditos, imitó luego la conducta de sus antecesores y aun les supero en barbarie y crueldad, pues se dice que con sus propias manos a los que tema por enemigos, que llegó a beberse la sangre de alguna de sus víctimas y a ahogar a inocentes criaturas. En 1732 intentó recuperar la plaza de Ceuta por consejo del célebre Riperdá que, fugitivo de España, había pasado a Manuecos, donde abrazó la religión musulmana tomando el nombre de Sidi Osman y fue perfectamente acogido por el sultán y sobre todo por Lala Janet, quien, según se cuenta, llegó a profesar a Riperdá un afecto demasiado íntimo. Puesto sitio a Tan gobernador D. Antomo Manso derroto por completo a los moros que perdieron tres mil hombres, el general Alí Den y Riperdá se salvarón a duras penas y Abd-Allah tuvo que renunciar o, la conquisa desdichada empresa hubo muchas conjuraciones contra la vida y el trono de Abd-Allah; la guardia negra alternativamente se decidía por el sultán o por sus competidores, y así estuvo el imperio convertido en un verdadero caos hasta el año 1742 en que Lala Janet, con sagacidad y mucho oro, consiguió que los negros apoyaran resueltamente el partido de su hijo. Este siguió gobernando hasta el mes de nov. de 1757 en que murió. Durante su reinado se abrieron los puertos de Marruecos a todos los europeos y se celebraron tratados de comercio con Dinamarca y Holanda.

Abd-Allah-Ben-Mohamed

Biog. Emir independiente de Córdoba, sucesor en 888 de su hermano Al-Mondhir a quien se supone que dio muerte, valiéndose del mismo cirujano de AlMondhir. Cuando empezo a reinar, árabes, berberiscos y españoles renegados se hallaban en abierta rebelión en campos y ciudades, los españoles de Elvira combatían contra la nobleza árabe, y ésta se hallaba profundamente dividida en Sevilla, a donde tuvo el Emir que enviar a su hijo, quien lo mismo que Omeya, uno de los mejores capitanes de la epoca y gobernador de Sevilla, se vieron en grave apuro, pues uno de los partidos o familias, descontento porque el Emir favorecía al partido enemigo, atentó contra la vida de aquellos, que fueron salvados por Yad, hermano de Omeya. No cesaron por esto los disturbios: Omeya fue muerto en un combate, y en el af10 891 continuaban las luchas intestinas en toda la provincia de Sevilla y casi toda la España musulmana se había emancipado de la obediencia del Emir; los gobernadores árabes solo ejecutaban las órdenes de éste cuando les convenía; las provincias hoy llamadas Estromadura y Alentejo estaban en poder de los berberiscos, y en la provincia de Oczonoba, o sea en el Algarve, reinaba un descendiente de cristianos. Pero el adversario más temible de Abd-Allah era indudablemente el famoso Omar-ben-Hafsun, cluel\’w de casi todo el territorio sitnado al S. del Guadalquivir. La situación era verdaderamente desesperada; Córdoba parecía una ciudad fronteriza expuesta de contínuo a los ataques del enemigo; el pueblo se quejaba de la inacción o cobardía del Emir; los soldados murmuraban porque no se les pagaba, el tesoro estaba vacío porque las provincias habían dejado de enviar sus contribuciones; el comercio arruinado; los artículos de primera necesidad a un precio exorbitante y el temor y el desaliento se había apoderado de todos los ánimos. Abd-Allah se decidió al fin o, jugar el todo por el todo y se preparó para atacar a Ornar. La suerte le favoreció, derrotó a su enemigo en Polei (hoy Aguilar) (891), tomó esta fortaleza, conquistó también a Ecija, y se dirigía contra Bobastro guarida casi inexpugnable de Omar, cuando obÍirrado por sus soldados que temían un desastre, o dentirada hacia Archidona. Pero Omar gano bien pronto el terreno que había perdido, se alió con los rebeldes de Sevilla y puso otra vez en grava cuidado al Emir, que salió de él reconciliándos9 con uno de los más poderosos señores sevillanos. Así pudo dirigir todas sus fuerzas contra el Mediodía en donde sus armas fueron casi siempre felices; en 903 tomó a Jaen, en 905 gano la batalla de Guadalbullón contra Omar, en 906 se apoderó.ele Cañete, en 907 obligó a Archidona a pagar tributo, en 909 tomó a Luque, en 908 a Baeza, y al año siguiente los habitantes de Iznajar sele sometieron. También la familia de los BeniCasi, que correspondia en el N. E. de España, gastó de ser temible para los Omeyas. En tal situación murió Abd-Allah el 15 de octubre de 912 a los sesenta y ocho años de edad y 24 de reinado.

Abd-Allah Ben Mohamed

Biog. Sultán de Marruecos, hijo de Mohamed, a quien sucedió en 1554. Hizo degollar a muchos de sus parientes, puso sitio a Mazagán, y en 1565 trató de recuperar a Tanger, que fue valientemente defendido por los portugueses. Sus excesos en la bebida le ocasionaron la muerte en 1574.

Abd-Allah-Den-Mohámad

Biog. Escritor árabe, natural de Riela. Habitó en Játiva donde se hizo celebérrimo por su doctrina y escritos. M. en 1104.

Abd-Allah-Ben-Mohamed Abul Walis

Biog. Historiador árabe. (N. en Córdoba 962. M. 1013.) Escribió una Historia de los poetas de Andalucía y un Diccionario biográfico de lo;más notables teólogos musulmanes)).

Abd-Allah Ben Mohamed Masloma

Biog. Príncipe o rey de Badajoz, de la dinastía de los Beni-al-Aftas, sucesor de Sabur-al-Amirí, fundador de dicho reino. Abd-Allah era oriundo de la tribu berberisca de Micnesa y natural del territorio llamado Fahs-al-Bolut (Llano de las Encinas o de los Castaños), y es más conocido con el sobrenombre de Aben-al-Aftas. Se ignora a punto fijo la época en que comenzó a reinar; pero los historiadores árabes le mencionan con posterioridad al año 418 de la Hégira, y por consiguiente debía reinar ya en el tiempo en que Bermudo III hizo en territorio portugués las incursiones de que habla el Cronicón Conimbricense.
Además se sabe que sostuvo guerras contra el cadí Casim de Sevilla, en las que cayó prisionero su hijo Mohamed (1030), que luego le sucedió en el trono, y que cuatro años después, en 1034, se vengó del anterior desastre destrozando en un desfiladero al ejército sevillano, acaudillado por Ismael, hijo de Casim.

Abd-Allah-Ben-Moslem (Mohamed-Addinauari)

Biog. Historiador árabe. (N. en Bagdad en 828. M. en 890.) Entre sus obras figura una Historia genealógica de los árabes.

Abd-Allah-Ben-Tai-Abul-Fauady

Biog. Médico, natural del Irak, que pertenecía a la secta de los Nestorianos. Escribió varias obras de teología y medicina, comentarios sobre Aristóteles y Galeno, y murió al terminar la primera mitad del siglo xi.

Abd-Allah-Ben-Yahia

Biog. Insigne jurisconsulto e inspirado poeta de Zaragoza. Habitó en varias ciudades del Asia, donde m. en 1166.

Abd-Allah Ben Yasin

Biog. Fundador y jefe de la secta y tribus llamadas Almoravides. En el año 1038 salió del Sus, su país natal, para predicar entre alunas kabilas del Sabara las doctrinas del Coran; entre las que aceptaron sus enseftanzas se distinguieron por su entusiasmo las de Lamtuna y Gudala, y habiendo reunido unos mil discípulos de los más nobles de dichas tribus, los bautizó con el nombre de Morabctin (religiosos), de donde deriva el nombre de Almoravides con que son conocidos los sectarios de Abd-Allah. Otras tribus que se negaron a adoptar la nueva religión, fueron vencidas y dominadas por la fuerza, llegando por último a dominar gran parte del Sudán y Magreb (Marruecos), y todo el país del Draa, y murió en una batalla en el año 1056, dejando por sucesor a su hermano Abu-Bcker ben Omar.

Abd-Allah Ben Yusef O Joseph

Biog. Insigne médico y filólogo, natural de Daroca, maestro de medicina en las escuelas de Córdoba. M. en 1120.

Abdallah-Ben-Zobair

Biog. Califa de la Meca, compañero de Mahoma y uno de los personajes más ilustres de los primeros tiempos del islamismo. Acompañó a los árabes en sus incursiones a Grecia y en la conquista de Egipto y el Africa. Vivio en continua lucha con los países extraños y con sus propios compatriotas. Los habitantes de la Meca le nombraron califa en 680 lo propio que los de Medina, que querían hacerse independientes de Yezid, califa de Siria; y, después de reinar doce años, murió de una pedrada en la cabeza que le arrojó un árabe de la tribu de Morad, en los momentos en que los ejércitos de su rival Abd-el-Melek le tenían estrechamente sitiado en la capital.

Abd-Allah-El-Amirida

Biog. Hijo de Aben-Abi-Amir-Almanzor, hijo de Hixem II, que conspiró contra su padre poniéndose de acuerdo con Abd-er-Rahmán-aben-Motarrif, virrey o gobernador de la frontera N. E. de España, para dividirse la península y reinar A bd-Allah en el S. y Abd-er-Rahmán en el N. Descubierta la conspiración, A bd- Allah buscó refugio en los estados de García Fernández, conde de Castilla, que vencido por Almanzor tuvo que implorar la paz y entregar al rebelde, condenado a muerte y ejecutado el 9 de setiembre de 990.

Abd-Allah El Zagal O El Valeroso

Biog. Hermano del rey de Granada Abul Hacen, a quien reemplazó en el trono en el año 1484. En el año anterior, cuando los castellanos penetraron en la Ajarquía de Málaga, fue contra ellos el Zagal y los desbarató con gran matanza. Era la época en que se combatían con gran encono los bandos y parcialidades de Granada, unos en favor de Abul Hacen y otros en defensa de su hijo Boabdil. Después gano éste gran popularidad, y muchos del partido de su hermano se propusieron levantarlo por rey, y así lo hicieron sin resistencia por parte de Abul Hacen. Propuso el nuevo rey a su sobrino reinar ambos en Granada y partirse el reino, quedando uno en la Alhambra y el otro en el Albaicín, y que hubiera paz en Granada para poder atajar las conquistas de los cristianos; así se hizo muy contra la voluntad de Boabdil, mas sin conseguir la deseada paz (V. Abd-allah o Abu Abdillah Boabdil), y cuando el Zagal tuvo que salir para contener a los cristianos que iban contra Velez-Málaga, su sobrino ocupó todos los fuertes de la ciudad y se establecio en la Alhambra. A pesar de la firme defensa que hicieron el Zagal y los suyos en la región de la actual provincia de Málaga, que con los territorios de Almería, Almuñecar y Alpujana constituían la parte del reino en que aquél gobernaba, fue tomada Velez-Málaga por los cristianos el 27 de abril de 1487, y a esta conquista siguió la de más de veinte lugares de menor importancia que había desde allí a Málaga, quedando así abierto el camino para acometer a esta ultima ciudad que también cayó en poder de los cristianos (V. MÁLAGA). Después los Reyes Católicos se dirigieron contra Baza, corte de la parte del reino que aun obedecía al Zag"-1. Los defensores, dirigidos por el bravo Cid Yahia., resistieron valerosamente; pero al fin hubieron de ceder, celebróse un armisticio, Cid Yahia informó a su soberano el Zagal, que estaba en Guadix, de la difícil posición de los sitiados, y éste le autorizó para capitular con las mejores condiciones que pudiera obtener. Ajustadas las capitulaciones el 4 de diciembre de 1489, los Reyes Católicos tomaron posesión de Baza e hicieron grandes mercedes y dieron cuantiosas rentas a Cid Yahia, quien convencido de la imposibilidad de resistir a los cristianos ofreció procurar que su primo Abd-Allah el Zagal entregase pacíficamente las ciudades de Guadix y Almería. Cumplió, en efecto, sn promesa: AbdAllah, fatalista como buen musulmán, reconoció que Dios había decretado la. caída del reino de Granada, pues de lo contrario su mano y su espada lo hubieran mantenido, y rindio a los cristianos las dos citadas plazas y toda la parte de la Serranía y Alpujarra de Granada que aun estaba por él (1490 y 1491), recibiendo Abd-Allah en equivalencia del perdido reino el distrito de Andarax, el valle de Alhanrín y la mitad de las salinas de Maleha. Poco después los moros de esta comarca se alborotaron contra el Zagal, y aunque el Rey Católico le ofreció ayuda para sujetar a sus vasallos, prefirió pasar al Africa; renunció parte de sus bienes y las salinas en su primo Cid Yahia, por cinco millones de maravedises vendio al rey de Castilla las veintitres villas y aldeas que le pertenecían en Andarax y valle de Alhaurín, y con muchas riquezas marchó al Africa donde fue despojado de sus bienes y vivio pobremente.

Abd-Allah Oshman

Biog. Sultán BeniMerín de Marruecos, sucesor de Solimán ben Abcl-Allah (Abu-er-Rebí), por sobrenombre Abit Said, proclamado con gran entusiasmo porque era hijo del célebre Abu Yusef Yacub. Dio gran incremento a la marina, edificó una gran Academia en Fez en el año 1320, y otra en 1323, y las dotó de cuantiosos bienes para sostenimiento de los muchos maestros que en ellas enseñaban teología y ciencias exactas. Las posesiones que los benimerines tenían en Andalucía, y que eran Algeciras y Ronda, se aumentaron ahora con la toma de Gibraltar en 1316, año en que la flota marroquí destruyó a las cristianas en las aguas del estrecho. Su hijo AH Omar, que gobernaba el país de Tafilete y del Draa, se sublevó y pretendía alzarse con la soberanía de todo el Magreb, sostuvo muchos y reñidos combates con los ejércitos de su padre, y sólo la muerte del rebelde puso fin a la guerra civil. Poco después murió también Abu Said.

Abd-Allah Yusef

Biog. Sultán de Marruecos de la dinastía de los Beni-Merín, más conocido con el nombre de Abu Yacub, hijo de A bu Yusef Yacub, a quien sucedió en el año de 1286. Se hallaba en Fez cuando tuvo noticia de su proclamación, e inmediatamente se dirigió a Algeciras donde había muerto su padre. Luego tuvo una entrevista con el rey de Granada, a quien cedio todas las posesiones que en España tenía, quedándose sólo- con Algeciras, Ronda, Tarifa y Guadix, confirmó las paces con el rey de Castilla, y al siguiente año de 1287 regresó a Marruecos, donde supo que su primo Mohamedben-Edris se había sublevado y proclamado sultán. Este y sus hijos fueron vencidos y condenados a muerte. Hubo después otras muchas insurrecciones, siendo la más importante la que ocurrió en el Sus-el- Aksa, donde se había declarado independiente El-Hax Talha, cuyo ejército fue destrozado por Abu Alí, sobrino de Abu Yacub, quien cortó la cabeza a El-Hax Talha, la cual fné enviada a Rabat Tara, sobre cuyas puertas estuvo colgada durante el reinado de Abu Yacub. El mismo emir se vio obligado a dirigir una expedición contra los árabes del país del Draa, que infestaban los caminos de Sijilmesa a Tafilet, robando a las caravanas que iban y venían del desierto. Al frente de 12 000 rnerinidas llegó Abu Yacub hasta las fronteras del Sallara, donde dio a los árabes una terrible batalla, en la que los derrotó, y envio las cabezas de los más principales a las ciudades de Fez, Marruecos y Tafilet. Al año siguiente (1288) venció a uno de sus hijos que se había apoderado de la ciudad de Marruecos, apellidándose emir. Dos años más tarde pasó Abu Yacub a España para hacer la guerra santa, pues la alianza entre él y el rey de Castilla guedó rota en el momento mismo en que don Sanchc IJ! Bravo se creyó con suficientes fuerzas para hacer la guerra al marroquí. Poco después tuvo lugar el sitio de Tarifa por las tropas merinidas (pues ya había sido conquistada por el rey castellano, ayudado por el rey de Granada con quien había firmado la paz), mandadas por el infante don Juan, hermano y enemigo del rey don Sancho. Esta plaza fue defendida por el inmortal Alfonso de Guzmán el Bueno, de cuya firmeza y heróico sacrificio largamente nos hablan nuestras historias. Abu Yacub, por más que lo intentó en varias de sus expediciones, no pudo conseguir apoderarse de ninguna plaza fuerte de la Península. Ultimamente consagró sus cuidados a pacificar sus estados, pues por todo el Magreb había descontentos, y apenas pasó un año durante su reinado en que no tuviera que combatir a algún revoltoso o que apagar algunas chispas de insubordinación. Dos deudos suyos, a quienes había reducido a la obediencia y que venían a Fez bajo seguro del sultán para prestarle homenaje, fueron muertos por Abu Amer, hijo del emir. Este, que era bastante justo, desterró a su hijo al país del Rifen castigo de su traición y alevosía. Sostuvo guerras con Othmán, rey de Tlemcen, a quien encerró y cercó en su capital durante 9 años, aunque sin poder tomarla, por lo que levantó una fuerte ciudadela y construyó casas, formando así una ciudad enfrente de Tlemcen que se llamó Nueva Tlemcen o el Mansura, con lo gue tenía siempre.en jaque a Othmán. Durante el sitio de Tlemcen, en 1305, los musulmanes andaluces se apoderaron de la plaza de Ceuta y derrotaron al hijo del emir. Al año siguiente fue asesinado Abd-Allah por uno de sns esclavos, y su cadáver, trasladado a Salla, fné sepultado al lado del de su padre, cuyos sepulcros se conservan todavía y son muy visitados por los moros. (Descripción histórica y breve reseña de sus dinastías o apnntes para servir a la historia del lvfagreb, por el Rdo. P. Fr. Manuel Pablo Castellanos.)

Abad Continuacion

VIII. Abad: Origen De Este Cargo En España

Aunque es indudable que había monjes en España en el siglo IV, no consta que hicieran vida cenobítica, ni estuviesen regidos colectivamente por abades:se cree que más bien eran anacoretas y solitarios.
El Concilio nacional de Zaragoza, en el año 380, prohibe a los clérigos disfrazarse de monjes por hipocresía, a fin de ser tenidos por más rígidos y austeros. Ya San Jerónimo lamentaba por aquel tiempo los vicios de algunos monjes holgazanes a quienes calificaba de gyrovagos, porque andaban de monasterio en monasterio sin recogimiento ni disciplina. En España por lo visto no faltaban, pues el canon VI del citado Concilio de Zaragoza castiga duramente a tales hipócritas. V. Monacato en España.
Mas ese canon nada habla de Abades, ni se hallan noticias de ellos hasta el siglo VI de cuyo tiempo las hay abundantes y como de una institución muy conocida. La carta del Papa San Siricio a Rimerio de Tarragona, en 385, en su párrafo vi habla de monjes, y monjas, y monasterios, y personas que violaban sus votos de castidad, a las cuales manda expulsar del monasterio, y encerrar con gran rigor por toda su vida. Mas con respecto a los monjes de buena vida y costumbres, probadas por muchos años, permite y autoriza que se les vayan dando gradualmente los sagrados órdenes, cumplidos los treinta años: mas allí no habla de Abades.
El concilio de Lérida (año de 548) tiene un canon muy importante y que ha dado ocasión a largos debates entre los comentaristas del Decreto de Graciano. (V. Exenciones y Ley Diocesana). No logró aquel canon cortar el abuso, antes al contrario, siguió cundiendo en España y aun fuera de España, y de ahí las noticia a fabulosas de esos centenares de monasterios quiméricos que se suponen todavía en siglos posteriores y hasta el XI inclusive. Cuatrocientos monasterios suponía Jovellanos en Galicia (Ley Agraria) y le hubiera costado trabajo el probar que hubiera cuarenta a la vez y verdaderos monasterios. El concilio l de Braga (año de 561), en su canon xv prohibe que los clérigos ni los monjes tengan mujeres en su compañía no siendo muy próximas parientas, achacando ese abuso a los Priscilianistas, que en su grande hipocresía y mayor lascivia, habían introducido esa corruptela. Empeño grande hubo en hacer a San Millán, no como queria monje, sino Abad. Monje fue durante cuarenta años, haciendo vida enteramente solitaria en el inhabitable cerro de la Cogolla, como habían sido también monjes su maestro y director San Felix (Felices) en Bilibio, San Saturio cabe las ruinas de Numancia, y otros. Pero ordenado de presbítero San Millán por su obispo, que lo era Didimo de Tarazana, le encargó el curato parroquial de Vergegio, su pueblo natal. Calumniado ante su obispo, acusándole de malversador de los bienes de la parroquia, por su mucha caridad con los pobres, le depuso aquél de su curato, por cuyo motivo se retiró a vivir al inmediato vico o pago de Tonelapaja en compañía de otro presbítero llamado Aselo, con quien hacía vída común, con un criado que les servía.
Esto de asociarse los clérigos para vivir juntos, y como en comunidad, era tan usual en la disciplina de aquellos tiempos, sura con acerba frase a los que vivían aislados, pudiendo vivir en comunidad, comparándolos a los mulos, que ni son asnos ni caballos. Por ignorar esto los que examinaron documentos de la Edad media calificaron de monasterios a muchos que no eran más que agrupaciones de clérigos seglares que vivían juntos. En la vida de San Millán habla San Braulio de unos clérigos que vivían de ese modo en Parpalines, a donde hubo de ir aquel Santo. Y bastó esa noticia para que el crédulo Sr. Sandoval y otros escritores inventaran un monasterio en Parpalines en el siglo VI, y no como quiera, sino de monjes benedictinos, que no los había en España, ni por sueños, en aquel tiempo, como se verá más adelante. V. Benedictina.
Pero, si no podemos contar a San Millán entre. los primeros Abades de España (V. el tomo 50de la España Sagrada), aunque como a tal se le venera en Castilla, bien podemos considerar como tal a San Vitorián, fundador del monasterio Asamiense en el Pirineo, y San Juan de Vallclara que fundó y rigió el monasterio de Biclaro, hacia el año 586, habiéndolo dirigido hasta el año 590, por cuyo tiempo pasó a ocnpar la silla episcopal de Gerona. El Biclarense escribió una regla para sus monjes: si hubiera sido benedictino hubiera excusado este trabajo, como también San Isidoro que escribió otra, muy distinta de la de San Benito.
En las vidas de los Padres de Mérida, por el diácono Paulo, se cita al Abad Nuncto, africano, que vino a Mérida por devoción a Santa Eulalia, al cual favoreció Leovigildo a pesar de ser éste arriano.
San Isidoro en sus biografías de ilustres varones, De viris illustribus, cita a varios abades españoles, pero con la circunstancia de no llamarlos abades aunque lo fuesen. Este título da al napolitano Eugipio Abbas y luego los abades españoles o en España
En la continuación de ellos por San Ildefonso notase lo mismo. San Donato vino de Africa con setenta monjes. Le suponen agustiniano, discípulo de un ermitaño:
Añade que fundó el monasterio servitano con recursos que le dio la piadosa Minicea. San Eugenio: discípulo de San Eladio en el monasterio de donde se lo llevó á Toledo y allí le ordeno; fue sucesor suyo, pero no inmediato. No fue Abad (cap. XIII). San Eugenio 111 (para otros 11) el poeta, fue monje en Santa Engracia de Zaragoza, mas no consta fuese allí Abad (cap. XIV). San Julián, continuador de
San Julián, que San Ildefonso huyen casi siempre de la palabra griega Abbas, sustituyéndola por elegancia con las más castizas de Pater, Rector.

IX. Abades Mozárabes

Los monasterios benedictinos de Cardeña y la Cogolla y sus abades se disputaban la antigüedad y primacía. Como hoy día ya no se cree que los benedictinos fundaran en España hasta fines del siglo vii, lo más pronto, los críticos no dan la razón a ninguno de los dos.
San Braulio dice que el Abad Citonato (Cythonatus) le había dado noticias de San Millán,pero si bien consta que era presbítero, no aparece benedictino, ni del monasterio do la Cogolla. En el tomo 50 de la España sagrada se probo que el catálogo de Abades de San Millán en el siglo VII y después de la época mozárabe es fabuloso.
En Córdoba, durante la persecución de Abderrahman (824) aparecen los nombres del Abad Sansón y otros de los monasterios inmediatos, que fueron martirizados.
En la parte septentrional existían numerosos y verdaderos monasterios, y no de herencia, ni abacondado, ni de albergues de nobles sin dinero, como se quiere suponer, sino verdaderos y fervorosos, como el de Liébana donde estaba Santo Toribio. Aparece también Odoario, Abad de Leire, citado por San Eulogio en su carta al Obispo de Pamplona Welesindo. Odoario pasó al monasterio de San Pedro de Siresa, sucediéndole Fortun o Fortuño, a quien saluda San Eulogio, como también a los abades Atilio de Cella, Jimeno (Scemeno) de lgál y Dadila de Urdax (Hurdaspalense).
De Santos abades y monjes de Asturias y León tenemos no pocos. San Rosendo, monje de Celanova, pasa a ser obispo Dumiense; San Ansurio, obispo de Orense (922), se retira al monasterio de Ribas de Sil, fundado por el venerable Abad Franquila. Siete obispos más y santos se entierran allí. San Froilán y San Atilano, mozárabe de Tarazana, salieron de sus retiros anacoréticos y monásticos para ser obispos de León y Zamora, en los duros tiempos de Almanzor, después de haber fundado ambos el monasterio de Morernela, a orillas del Ezla. Nájera y otros monasterios de Rioja presentan Abades santos y sabios y también los de Cataluña. Finalmente en la época en que se supone relajada 11vida monástica en España, tenemos a Santo Domingo de la Calzada, Santo Domingo de Silos, San llñigo abad de Oña, San Juan de Ortega, San García, San Liciniano, San Sisebuto, San Virila y San Veremundo.

X. Abades En Concilios Españoles

Desde el Concilio VIII Toledano entran a firmar en pos de los obispos los Abades, y aun antes que los vicarios de los obispos y condes palatinos. Firman once abades sin decir de dónde y con ellos el arcipreste y el primicerio de Toledo. Entre los vicarios o delegados firma además el abad de Dume, Osdulgo, a nombre de su obispo Ricimiro. Este Concilio VIII tiene ya un gran sabor político.
En el IX, de escasa concurrencia, todavía demás sabor político y de temporalidades de la iglesia, firman ocho abades, y quizá sólo seis, pues los dos últimos son el arcipreste y primicerio de Toledo, según algunos códices. En el XII firman sólo cuatro.
En el XIII, en tiempo de Ervigio suscriben nueve como abades, y además otros doce como vicarios de los obispos de Narbona, Zaragoza, Elna, Carcasona, Ampurias, Gerona, Auca, Elíberis, Calahorra, Huesca, Astorga y Valeria. Este Concilio tiene un gran sabor político y después de los veintitrés abades firman veintiséis palatinos.
En el XIV cinco abades y seis como vicarios de obispos.
En el XV ocho abades mezclados con los oficiales palatinos y dos como vicarios de obispos. Todavía en el XVI firman cinco abades, el año de 693, que ya era de completa decadencia. Solamente en el Concilio XI Toledano expresan cinco abades los títulos de sus monasterios y son los de San Miguel, Santa Leocadia, San Cosme y San Damián, Santa Cruz y Santa Eulalia, que todos parecen toledanos, y luego firma Gudila el arcediano de Toledo.
En los Concilios de la época llamada mozárabe asisten también los Abades a los de León (1020), Coyanza (1050) y Jaca (1060). En el original de éste, que se conserva en la catedral de Ruesca, los obispos usan báculo y mitra, pero los abades sólo un bastón de muleta y sin mitra.

XI. Abades En Concilios Generales Y Particulares Según La Disciplina Moderna

Ocho Abades asistieron como tales al Concilio de Trento, firmando después de los obispos y antes de los ocho generales de Institutos religiosos, que también suscribieron. Dos de ellos eran españoles y Abades de Herrera y Villabeltrán.
En España era costumbre el convocar a los Concilios Provinciales a los Abades mitrados benedictinos y cistercienses, pero más bien por cortesía que por deber, pues, como eran exentos y formaban congregación, no estaban en el caso de los Abades y Priores exentos que no dependían de alguna, a los cuales mandaba el Concilio que eligiesen un metropolitano inmediato a cuyo Concilio provincial asistiesen. En este caso se hallaban los Ahades seculares de Alcalá la Real, la Granja y otros vere nullius con territorio vere nullius y jurisdicción Como el Concilio de Trento dice que se cite a los que por costumbre o derecho se deba citar, había que atenerse al derecho consuetudinario, sobre el cual se suscitaban pleitos algunas veces.

XII. Abades En Cortes

La asistencia de los Abades a los Concilios recuerda la de los mismos en las Cortes, puesto que algunos de los toledanos tuvieron mucho carácter político segun queda dicho.
En el de León (1020), tenido al estilo gótico, asisten el rey D. Sancho el Mayor, la reina Geloira (Elvira) En su canon I manda que todos los Abades y monjes obedezcan a su obispo.
Lo mismo manda en su canon II el de Coyanza (1050), añadiendo que todos los monasterios de ambos sexos se rijan por la regla de San Benito. En el preámbulo dice que asiste el rey don Fernando.
Al Concilio de Jaca (1060) asisten, además de los obispos, Velasco, abad de San Juan de la Peña, Banzo del de San Andrés, Garuso del Asaniense o de San Vitorián. Este Concilio tiene que firmar al frente de la colección de Cortes de Aragón, como la Real Academia de la Historia ha puesto los de León y Coyanza al frente de los de León y Castilla.
Los Abades de los grandes monasterios de Aragón y Navarra siguieron formando parte del brazo eclesiástico en las Cortes. Por Navarra los de Leire, Hirache, Fitero, la Oliva y Marcilla, con el Prior de Roncesvalles y Deán de Tudela que tenían uso de Pontificales.
En Aragón asistían a las Cortes los Abades benedictinos de San Juan de la Peña y San Vitorián, los Cistercienses de Veruela, Piedra y Rueda, los Deanes de Calatayud y Daroca y los Priores de Montearagón y Santo Sepulcro de Calatayud. Este tenía uso de báculo sin mitra.

XIII. Abad De Colegiata En España

El art. 22 del Concordato de 1851 dice: El cabildo de las Colegiatas se compondrá de un Abad presidente, que tendrá aneja la cura de almas sin más autoridad o jurisdicción que la directiva y económica de su iglesia y cabildo. Este artículo despojó a los Deanes antiguos y superiores de las Colegiatas de todos sus antiguos derechos y
privilegios.
El 23 decía, a propósito de la provisión de abadías y demás prebendas en las Colegiatas, que se observarían las mismas reglas que respecto a las de las catedrales, y el 32 les asigno una dotación de 15 000 reales.
No anduvieron muy afortunados los redactores españoles del Concordato en dar el nombre de Deanes a los prebendados de primera silla post pontificalem en catedrales. En el concepto técnico-canónico Arcipreste es más que Deán, pues los decanos, llamados también Plebanos y Archirurales sólo tenían autoridad sobre doce clérigos y esos generalmente rurales, mientras que el arcipreste era uno para toda la diócesis. Los señores de la Junta eclesiástica, que tanto alardeaban de querer restablecer la primitiva, pura y antigua disciplina no debieron olvidar que técnicamente es más ser Arcipreste que ser Deán.
En el siglo XIII los Priores de los Cabildos regulares, en muchas partes, al dejar la vida común y la canónica agustiniana, en que el presidente del cabildo llevaba siempre el título de Prior, adoptaron el de Deanes. Suscitóse por este motivo una competencia de jurisdicción, pues el gobierno alegó que era primera silla post Pontificalem, puesto que los artículos 14, 22 y 32 del Concordato equiparaban al Abad con el Deán. Esta razón era harto débil, pues ni la categoría de la iglesia colegiata era igual, ni tampoco el cargo, pues el Deán no ejerce la cura de almas como el Abad, y finalmente el ser el Deanato primera silla post Pontificale en la diócesis, excluía tales dualismos, pues para las dos con-catedrales de Zaragoza sólo hay un Deán, como sólo hay un Obispo.
A pesar de estas razones, que probaban la insubsistencia de las del gobierno, la Iglesia tuvo a bien el ceder de su derecho pro bono pacis y en julio de 1863 se publicó en la Gaceta una Real Orden de 30 de junio, en la cual después de cinco considerandos, no muy aceptables, se decía: "La Reina (q. D. g.), de acuerdo con el muy Reverendo Nuncio de Su Santidad, ha tenido a bien resolver, que la Abadía se proveerá siempre por Su Majestad en todas las iglesias colegiatas, excepto las de Patronato particular, en cualquier tiempo y forma que vaquen."
Hoy día los Abades de Colegiata, para poder ser presentados por la Corona deben acreditar haber desempeñado la cura de almas, o probado su aptitud para ello en concurso.

XIV. Abades Vicarios Parroquiales

Una devoción, más piadosa que discreta, hizo que desde el siglo x afluyeran a los monasterios mandas cuantiosas y donaciones de parroquias y de diezmos. Contribuyeron a esto la mayor piedad y saber de los monjes y la incmia y aun ignorancia del clero secular. Pero las riquezas que afluyeron a los monasterios relajaron en ellos el espíritu de humildad y de pobreza, y los privilegios y exenciones desarrollaron el orgullo y trajeran la decadencia.
Don Pedro I de Aragón dio tantas parroquias al monasterio de San Juan de la Peña, que su hermano D. García, obispo de Jaca, justamente resentido, presentó al Papa su renuncia del obispado. Resultó de ahí que los Abades, metidos a obispos, apenas cuidaban de la disciplina monástica, ni de la vida espiritual de sus monjes, y las parroquias servidas por mercenarios, mal retribuidos, estaban pésimamente servidas. A estos pobres clérigos, ecónomos o representantes de los abades se los llamaba en unas partes vicarios y en otras abades. Todavía en muchos pueblos de Aragón la casa parroquial con sus dependencias y trojes o graneros se llama la Abadía.
El Sr. Pérez en el tomo III de su Historia de los Obispos de Pamplona, describe las gestiones de los obispos de aquella Iglesia para lograr que los abades de aquel país pagasen a estos pobres vicarios sus modestas pensiones. El P. Jaime Villanueva refiere también a propósito de esto la sorpresa de un obispo nuevo en un obispado de Cataluña, el cual avisándole que venía a verle el Abad de N. se puso roquete y mantelete para recibirle, creyendo que se trataba de algún Abad mitrado; pero al hallarse con un pobre clérigo escuálido y raído le dijo: -Y V. es abad? ¡Más trazas tiene V. de abadejo! Esta anecdotilla vulgar en Cataluña, indica la decadencia y malestar de aquellos titulados Abades.
Las obras de derecho canónico que más especialmente tratan acerca de las calidades, derechos y obligaciones de los abades son el P. Reinffestuel y el Abate Bonix, que modernamente ha escrito sobre este asunto, y si bien es poco original, resume compendiosa y hábilmente la doctrina y el casuismo de los anteriores, y las disposiciones ultimas.

Abad O Abat (Fray Antonio)

Biog. Religioso dominico. (N. en Cardona. M. en 1712.) Fue profesor de la universidad de Barcelona, y regente del convento de la Minerva, en Roma. – Dejó manuscritos Theologia honoralis, 6 vol.; Philosophia, 1 vol., y Sermones varios.

Abad O Abat (Fray Buenaventura)

Biog. Religioso de la orden de Menores, naturalista, y allí se dedicó a las matemáticas y especialmente a la óptica. Escribió la siguiente obra: Amusements des sciences et principalement de la physique et des mathématiques.

Abad Y Queipo (Manuel)

Biog. Obispo español. (N. en Asturias por los años de 1775. M. después de 1823.) Ordenado in sacris pasó a Méjico, y, siendo juez de testamentos en Valladolid de Mechoacán, fue enviado a España en 1808, con el difícil encargo de lograr que se derogase o suspendiese el decreto que afectaba las rentas de las capellanías en beneficio del Tesoro público. Logrado su objeto, regresó a Méjico, y fue nombrado obispo de Mechoacán. Al estallar la insurrección separatista, procuró sosegar en lo posible la exaltación de los ánimos con su ejemplo y sus consejos; pero esta noble actitud, tachada de antipatriótica por los realistas, y sus antecedentes, abiertamente opuestos a la Inquisición, le hicieron sospechoso al virrey, el cual le embarcó para España y a su llegada se le formó causa por desafecto. Consiguió, sin embargo, una audiencia de Fernando VII y obtuvo la absolución; pero al día siguiente fue preso de orden del inquisidor general y encerrado en un convento. Los acontecimientos políticos de 1820 le devolvieron la libertad. Formó parte de la Junta provisional de Gobierno que rigió el país hasta la definitiva reunión de las Cortes; y, nombrado después obispo de Tortosa, la reacción de 1823 le sorprendió en su diócesis, la Inquisición le condeno a seis años de cárcel, y murió en su encierro, sin que pueda precisarse la fecha de su fallecimiento.

Abad De Ayala (Jacinto)

Biog. Literato del siglo XVII. Escribió la Novela del más desdichado amante, y pago que dan mujeres. 1641.

Abad (Iñigo)

Biog. Historiador y naturalista del siglo pasado. Escribió la Historia geográfica, civil y política de Puerto Rico. 1788.

Abad (P. Agustin)

Biog. Escritor aragonés. Jesuíta, n. en la Almolda. Ejerció los cargos del magisterio de Humanidades, de Filosl) fía y Teologla, Calificador de la Inquisición de Aragón en 1757 y Rector del seminario de Nobles de Calatayud en 1763.

Abad (Fr. José)

Biog. Orador y poeta aragonés. (N. en Carenas en 1603. M. 29 feb. 1667.) Fue doctor teólogo de la Universidad de Huesca, Vicario general in capite, examinador sinodal de algunas diócesis y sobresaliente orador sagrado.

Abad Y Lasierra (D. Manuel)

Biog. Escritor aragonés. (N. en Estadilla en 24 dic. 1729) Fue individuo de la Academia de la Historia, prior de Meya, dignidad mitrada del Principado de Cataluña y electo Inquisidor general de España.

Abad (Pedro)

Biog. Chantre o cantor, que asistió a la toma de Sevilla, y fue uno de los poetas premiados por San Fernando. Algunos literatos se inclinan a creer que fue el autor del poema del Cid. De todos modos, es el primer copiante que se conoce de este poema, porque en el mismo se lee que lo escribió en el mes de mayo de la era de 1245.

Abad

Geog. Lugar de la prov. de Pontevedra, ayunt. de Puenteareas, feligr. de Guillade de San Miguel.

Abad

Geog. Palabra que se usa como terminación de muchos nombres geográficos de Persia, India y otros lugares de Africa, y que significa casa, como Ghaabad, casa real; Nussemtabad, casa o ciudad de la victoria.

Abad

Geog. Población del Beluchistán, a orillas del Nari y a 35 km E. S. E. de Gundava.

Abad

Geog. Lugar situado en el Sindhi (región occidental de la India) entre Sakkar y Xlkarpur.

Abad (El)

. Geog. Caserío en el ayunt. y p. j. de Alicante; 3 edificios o casas. – Id. en el ayunt. de Hondón de las Nieves, p. j. de Novelda (Alicante); 14 casas. – Caseta para guardas ABAD en el ayunt. de Casarrubios del Monte, p. j. de Illescas, prov. de Toledo.