Abd-el-melek Del Ar Criado O Servidor Fiel

Sultán de Marruecos. (M. 1578.) Usurpó el trono a su sobrino Muley-Mahomed, el cual fue a Lisboa a solicitar el amparo del rey de Portugal, y pereció, como su aliado, en la famosa batalla de Alcazarquivir, el 4 de agosto de 1578.

Abd-El-Melek

Biog. Sultán de Marruecos, primogénito y sucesor de Muley Oidán, que goberno 5 años el imperio y murió en 1631 asesinado por los partidarios de su hermano Ualid, que le sucedió en el trono.

Abd-El-Melek

Biog. Hijo primogénito del sultán de Marruecos Muley Ismael, gobernador del Sus-el-Aksa, que al tener noticia de que su padre había designado como sucesor a su hijo Ahmed, tomó el título de soberano absoluto e independiente, negándose en 1718 a pagar al sultan los acostumbrados tributos. Luego se reconciliaron, e Ismael intentó traer a la corte al hijo rebelde; pero éste, que temía alguna asechanza contra su vida, no salió del Sus y escribió a su padre prometiéndole que jamás se levantaría en armas contra él, si bien estaba resuelto a defender, cuando aquél muriese, sus derechos a la corona. Murió Ismael en 1727, y le sucedió su hijo Ahmed; inmediatamente Abd-el-Melek reunió tropas, batió a las huestes de su hermano y consiguió apoderarse de la ciudad do Marruecos y que los de Fez se declarasen por él. Derrotado luego por la guardia negra de Ahmed, tuvo que abandonar a Marruecos y volverse a Tarudant: corrió la voz de que había muerto, y los de Fez volvieron a la obediencia de Ahmed; pero la tiranía y los brutales excesos de éste exasperaron al pueblo y a la misma guardia negra, y todos decidieron deponerlo y proclamar sultán a Abd-el-Melek. Este goberno poco tiempo, porque principió a vengarse de los antiguos partidarios de su hermano y sobre todo de la guardia negra, y descontentos los mismos que le habían dado el trono, llamaron a Ahmed, que estaba desterrado en Tafilete, y le repusieron en el trono. Abd-el-Melek huyó a Fez, fue hecho prisionero y encerrado en Mequinéz, y tranquilo quedó gobernando Ahmed hasta los primeros meses del año 1729 en que perdio la vida a consecuencia de sus excesos en la bebida. Poco antes de morir mandó matar a su hermano Abd-el-Melek.

Abd-El-Melek I

Quinto príncipe de la dinastía de los Samanidas.: subió al trono del Jorasán en el año 954 de J. O., y m. de resultas de una caída de caballo a los 7 años de reinado.

Abd-El-Melek Ii

Sultán del Jorasán, noveno y último vástago de le raza de los Samanidas: sucedió en el aiio 998 de J. O. a su hermano Alma.nzor II, y fue destronado traidoramente por el rey del Turquestán, y encerrado en una fortaleza.

Abd-El-Melek Al-Mudhaffar

Biog. HijO de Aben-Abí-Amir Almanzor, a quien sucedió en 1002 en el cargo de hajib o primer ministro de Hixem II. Había heredado el valor y la inteligencia de su padre y se propuso seguir sus huellas haciendo cada arta dos entradas en tierra de cristianos; en efecto, hizo su primera expedición hacia la parte oriental de España, y al año siguiente penetró en León destruyendo pueblos y fortalezas que luego los cristianos reparaban durante el invierno. En la algarada que hizo en1007 no fue tan afortunado, pues tuvo que emprender desastrosa retirada, y al llegar a Córdoba enfermó y murió en la flor de su edad en elmes de octubre de 1008.

Abd-El-Melek Ben Abd-El-Aziz

Biog. Rey musulmán de Valencia, sucesor de su padre Abdel-Aziz en 1061, yerno de Al-Mamun de Toledo, quien por haberse negado el valenciano a auxiliarle en sus guerras con el rey de Sevilla, lo depuso y lo enceuó en una fortaleza (1065).

Abd-El-Melek Ben Abd-El-Uahid

Biog. Hajib o primer ministro y general de Hixem I, segundo Emir independiente de España. En el año 793 invadio los territorios cristianos del N. de la Península, arruino los muros y torres de Gerona, marchó luego contra Narbona, que sufrió la misma suerte, y regresó con tan gran botín que sólo la quinta parte destinada al culto y obras pías ascendio a 45 000 monedas de oro. Cuentan los historiadores muslimes que obligó a los vencidos a llevar a Córdoba cierto número de cargas de tierra de los muros de Narbona, y que con esta tierra se edificó la mezquita del jardín del alcázar de Córdoba. Dos años después, en 795, dirigió otra expedición contra Galicia, avanzando hasta Astorga, donde había reunido sus tropas Alfonso II el Casto; la expedición fue muy afortunada según los historiadores árabes, pues Alfonso no se atrevio a atacar al invasor y éste le persiguió en la retirada, desgraciada según los cronistas cristianos, puesto que suponen que hubo una batalla en Lutos en la que perecieron 70 000 musulmanes, incluso el general. Este, sin embargo, aparece luego dirigiendo otra expedición contra los cristianos en el primer año del reinado de Al-Haquem I (796).

Abd-El-Melek-Ben-El-Himari

Biog. Poeta e historiador árabe, natural del Oairo. (M. en833 de J. O.) Su mejor obra tiene por título:Seyrat Rasul-illah (La vida del mensajero de Dios),que es una historia inédita completa del profetaMahoma.

Abd-El-Melek-Ben-Halib-Asolami

Biog. Célebre escritor árabe. (N. en Córdoba en 801de J. O. M. 854.) Introdujo la secta de los malequitas. Entre sus obras se citan la Historia de la conq1tista de España por los árabes, la Historia de los sultanes de Córdoba, la Vida de Mahoma y diversos escritos sobre medicina, astrología, jurisprudencia, etc.

Abd-El-Melek Ben Hud

Biog. Príncipe musulmán de Zaragoza, sucesor de Al-Mostain en 1110, conocido con el sobrenombre de Imad-adDaula (Columna del Estado). Su reinado fue muy breve, porque en el mismo a!w los Almoravides se apoderaron de Zaragoza, tachando de mal musulmán y amigo de cristianos a Imad-adDa1tla, que se refugió en la fortaleza de Rueda.

Abd-El-Melek-Ben-Jahuar

Biog. Hijo menor del jefe de la república cordobesa AbulUahid-ben-Jahuar. Este renunció al gobierno en 1046, en favor de sus dos hijos Abd-er-Rahman y Abd-el-Melek, y dio al último, a quien prefería, el mando militar. Abd-el-Melek se hizo odioso por su indolencia y por su crueldad, y ya vacilaba su poder cuando Al-Mamun de Toledo puso sitio a Córdoba en el año 1070; los sitiadores tuvieron que retirarse, porque Motamicl envio considerables refuerzos a Abcl-el-Melek; pero éste no gano nada con ello, porque los auxiliares, de acuerdo con muchos cordobeses, tramaron secretamente un complot, lo prendieron con su padre y demás individuos de su familia, y Motamid fue proclamado señor de Córdoba.

Abd-El-Melek-Ben-Katan

Biog. Emir de España dependiente del califato de Oriente, elegido para el gobierno de la península en el año 732, inmediatamente después de la muerte de Abd-er-Rahman en la célebre batalla de Poitiers. Se hizo culpable de las mayores injusticias, según testimonio unánime de musulmanes y cristianos, y amonestado porque había suspendido la guerra contra los francos, salió de Córdoba con un gran ejército y se dirigió hacia la región de los Pirineos (733) y hacia la tierra de los Vascones, donde sin realizar ninguna empresa notable perdio mucha gente, regresando a Córdoba en el mes de febrero del año siguiente. Fue depuesto, ya por su poco acierto o celo en las expediciones militares, ya por haber sido nombrado gobernador de Africa Obaid-Allahben Alhabhab, que dio el gobierno de España a su patrono Ocba (734). Este hizo aprisionar a Abd-el-Melek y transportó al Africa a todos los jefes de su partido, y en el mes de enero de 741 murió en Oarcasona, encargándose otra vez del gobierno Abd-el-Melek, que tuvo que atender a las guerras civiles y gravísimas complicaciones que en estos años ocasiono la rivalidad de las tribus árabes. Los bereberes de Africa se rebelaron contra la dominación árabe, y al tener noticia de estos sucesos los de España también se sublevaron. Munuza, uno de los cuatro principales jeques berberiscos que habían venido a España con Tarik, levanto el estandarte de la rebelión en la Oerdaña, secundado por Eudon, duque de Aquitania. La insurrección cundio por todo el N. de España, excepto en Zaragoza, donde los árabes tenían mayoría, y el emir nada supo de la sublevación hasta que vio llegar á001doba a los árabes expulsados por los berberiscos de las regiones de León, Castilla y demás situadas al N. de la cordillera Carpeta-Vetónica.
Envio ejércitos contra los rebeldes, pero todos fueron batidos, y cobrando mayores bríos los vencedores, eligieron un jefe, y se dividieron en tTes cuerpos, de los cuales uno debía sitiar a Toledo, otro atacar a Córdoba y el tercero marchar contra Algeciras, apoderarse de la escuadra surta en el puerto, pasar el estrecho y traer a España multitud de berberiscos. Entonces Abdel-Melek no tuvo más remedio que llamar a los sirios, a quienes antes había tratado despiadadamente, y que con su jefe Balech, estaban acorralados en Oeuta. Uniéronse, pues, sirios y árabes; acometieron primero al ejercito berberisco que marchaba sobre Algeciras, y que ya había avanzado hasta Medina Siclonia, lo derrotaron, obligaron luego a emprender retirada al ejército que amenazaba a Córdoba, y por último, en las orillas del Guazalate batieron a los berberiscos que sitiaban a Toledo. Libre ya Abdel-Melek de los berberiscos, pretendio también desembarazarse de sus auxiliares los sirios, invitándoles a que regresaran a Oeuta; pero éstos se negaron resueltamente, y aprovechando unos días en que Abd-el Melek contaba con muy pocas fuerzas en Córdoba, se sublevaron, lo depusieron, y dieron a Balech el gobierno de España (20 de set. de 741). Los sirios odiaban de muerte a Abd-el-Melek, y no satisfechos con su deposición, lo saquearon de la casa a que se había retirado, y sin respeto a su ancianidad, pues era ya nonagenario, lo arrastraron, lo azotaron, le dieron muerte y pusieron su cadáver en una cruz entre un cerdo y un perro.

Abbas I El Grande O Chah Abbas Bahadur Jan

Quinto chah de Persia de la dinastía de los Sofíes (Sefewies). (N. 1567. M. 28 en. 1628.) Fue tercero y último hijo de Mohamecl-Joda-Bendeh. Sólo contaba diez y ocho años cuando, en 1586, murió su padre; pero obernaba ya la importante provincia de Jorasan. Mientras su hermano Ismail III subía al trono de Persia por el asesinato de su hermano Hamsa, hijo mayor y sucesor de Jocla-Bendeh, Abbas se proclamó soberano independiente del Hcrat (5 dic. 1587). No tardó Ismail en caer a su vez víctima de una conspiración dirigida por el preceptor de Abbas; y Abbas entonces empuñó el cetro de Persia tinto en sangre de sus dos hermanos mayores (1589). Abbas trasladó entonces su residencia de Kazuin a Ispahán. En aquel tiempo el territorio de su gobierno estaba ocupado por los usbekos, y, no pudiendo tomará Herat la capital, tuvo que contentarse con dejar guarnicion en algunas ciudades de las inmediaciones, hasta que al fin, en 1597, los usbekos fueron derrotados por los persas, y por largo tiempo quedó libre el Jorasán de sus incursiones.
En virtud de un tratado con la Puerta Otomana, reconoció y garantizó a Turquía la posesión de las conquistas hechas a Persia en los reinados anteriores. Conquistó (de 1590 a 1600) el Guilán y muchas otras comarcas, con lo cual obtuvo la sumisión de casi todo el Afganistán otomano. Declaró por último guerra a la Puerta, causa constante de perturbaciones en las provincias occidentales de Persia, y no tardó en verse dueño de todo el territorio de la antigua dominación de los Sofíes, a consecuencia de la famosa victoria de Basara que en 1605 gano a los turcos, a quienes en los años siguientes quitó extensos territorios al occidente del Tígris y del Éufrates. En 1611 impuso a Ahmet I las condiciones de un tratado de paz que garantizaba a Persia la posesión del Schirvan y del Kmdistan, y supo sacar provecho poco después de las contiendas que perturbaron el imperio otomano en los breves reinados de Mustafá I y de Osmán II. La Puerta, que había violado las estipulaciones de la ultima paz y fomentado rebeliones en Georgia, se vio obligada a firmar en 1617 un nuevo tratado con el Chah Abbas, cuya fama por tantos triunfos resonaba ya por toda Europa.
En un acceso de desconfianza, Abbas mandó matar al mayor de sus hijos, Sefy-Mirza, y poco después hizo sacar los ojos a otros dos hijos suyos. Por la misma época convidó en Kaswin a varios khanes de cuya lealtad sospechaba, les hizo servir bebidas envenenadas, y se gozó con el espantoso espectáculo de sus horribles agonías. Estos son sólo algunos rasgos del carácter de este famoso Chah de Persia, denominado el Grande, y cuya magnificencia elogiaban viajeros, embajadores y hasta misioneros, cuyas predicaciones toleraba. Manifestó mucha amistad al Papa, por considerarlo como el mayor enemigo de los turcos. A pesar de su ferocidad, cuéntase que Abbas sintió dolor tan profundo después del asesinato de Ssefy-Mirza, que durante diez días no quiso ver la luz, se impuso la penitencia de sufrir los horrores del hambre durante igual espacio de tiempo, y el resto de su vida vistió siempre de luto. Además hizo que el cortesano matador de Ssefy-Mirza cortase la cabeza a un hijo suyo, y al ver el dolor del pobre cortesano le dijo: Consuélate con la seguridad de no ser más infeliz que lo es tu rey.
Abbas sacó también provecho de las disidencias religiosas de sus subditos, divididos en schyitas (u ortodoxos), y en sunnitas (o herejes).
Abbas sólo tuvo sentimientos afectuosos con un hijo de Ssefy, Abul-Nazr-Saam-Mirza, s quien nombró heredero suyo.
Abbas I hizo a Persia potencia de la mayor importancia. Los enviados del Gran Mogol Akbar, los del Dekcbar y de Golconda se encontraron en la corte de Abbas con los representantes de Rusia, de Inglaterra, de España, de Portugal y de los Estados de Holanda. A todos deslumbraba con esplendorosa magnificencia, y ninguno quizás sorprendio nunca un solo secreto de su artera politica: pues mientras los entretenía con fiestas suntuosas, llevaba a término los planes más contrarios a los intereses que los embajadores debían defender. Los portugueses Ormuz, a la entrada del golfo Persico, desde que en 1507 la ocupó Alburquerque. Era Ormuz centro entonces del comercio de la India. Abbas veía con ojos de envidia tal prosperidad, y, comprendiendo mal el orígen de riqueza tanta, fruto del comercio y de la industria de los portugueses, decidió con riquísimos regalos y magníficas promesas a la compañia inglesa de las Indias a convertirse en instrumento de la destrucción de tan rico emporio comercial, y en 1622 cayó Ormuz en poder de las fuerzas anglo-persas; desdichada conquista y de resultados nulos para Persia, porque Ormuz perdio toda su importancia al salir del poder de Portugal, y los ministros del Chah Abbas hicieron abortar todas las tentativas de los ingleses para reemplazar a los portugueses en el comercio del golfo Pérsico.
Murió Abbas I en su palacio favorito en Ferahabad a los 41 años de su reinado. Según el viajero Herbert, Abbas era pequeño de estatura de ojos animados, pero chicos y sin cejas, nariz gruesa y aguileña, barba en punta y afeitada a la usanza pérsica, bigotes largos, espesos y rizados.
Más dichoso o más hábil que muchos emperadores otomanos a quienes costó la vida el intento do suprimir el cuerpo de los jenízaros, Abbas consiguió desde los principios de su reinado, disolver los Kurchis, milicia pretoriana, tan audaz y turbulenta como la de los jenízaros, y que disponía del trono de Persia so pretexto de ser su garantía y apoyo principal. Ispahán, la nueva capital de Persia, debe al Chah Abbas I sus magníficos monumentos, entre otros el Meidán, plaza publica de pórticos y hermosos edificios y la provincia de Mazenderán le debe su calzada que la ha hecho la comarca más floreciente de Persia. Esta calzada, subsistente aun, partía del mar Caspio y tenía 100 leguas de largo por 17 toesas de ancho. Sus puentes, son de tan sólida arquitectura, que no han necesitado reparaciones todavía. El pueblo persa conserva de Abbas un magnífico concepto, y hasta le atribuye milagros; ¡que los crímenes se olvidan ante los esplendores del éxito!

Abbas Ii

Chah de Persia. (N. en 1631. M. en 1666.) A la edad de 13 años sucedió a su padre Sofí. Niño aun, su padre mandó cegarle con un hierro ardiendo; pero el eunuco encargado de cumplir tal orden, tuvo lástima y desobedeció. El jóven Abbas se fingió ciego hasta el instante en que Sofí, sintiendo aproximarse su fin, se arrepintió de su crueldad: entonces el eunuco le aseguró que poseía un remedio eficaz y milagroso para devolver la vista a los ciegos, y fingio hacer la prueba en el hijo del moribundo monarca. El Chah Abbas II reino 25 años en relativa tranquilidad. Era hombre de costumbres relajad1simas y depravadas. En sus horas de templanza aparecía generoso y hospitalario; pero durante sus orgias se entregaba a los actos más atroces. Siempre fue benévolo con los europeos y con los cristianos en general.
A Dios toca, y no a mí, decía, juzgar la conciencia de los hombres.Abbas II recupero a Candahar y supo conservarse en paz con la Puerta. Casi todos los soberanos de Europa, así como los de la India y Tartaria le enviaron embajadores. Murió de un absceso sifilítico con que le contagió una mujer que en vano le manifestó estar enferma. Fue sepultado en Jom en una magnífica tumba.

Abbas Iii

Biog. Último Chah de Persia de la dinastía de los Sofíes. (N. 1731. M. 1736.) Fue soberano meramente nominal de Persia durante los primeros años de la usurpación de Nadir Shah, que destrono a Chá-Tahmasp en agosto de 1732. El hijo de Tahmasp era entonces un niño de ocho meses. Pensando Nadir que no había llegado todavía la hora de ceñirse la corona de Persia, colocó a este niño en el trono y asumió el título de regente del imperio. Pero, a los cuatro años, la muerte de Abbas III puso final este estado de cosas: según al unos dores, la muerte fue natural; según otros, NadirShah quitó de en medio aquel obstáculo a su usurpación.

Abbas-Ben-Abd-El-Motálib

Biog. Tío y discípulo de Mahoma. (N. en la Meca hacia 566, cuatro años antes que el legislador de los árabes. M. 652.) Fue el penúltimo de muchos hijos que Abd-el-Mottalib tuvo en Notayla, hija de Janab. A la muerte del padre, Abbas, de edad de trece o catorce años, fue elegido para sucederle en el importante cargo de Sicaya, o distribuidor a los peregrinos del agua Santa del pozo de Zemzem. Abbas se convirtió tarde a la religión delprofeta su sobrino; pero nunca fue enemigo suyo, antes bien secretamente le favorecía con su influencia, aun militando ostensiblemente en las filas de los adversarios. Cuando el profeta había ya comenzado sus predicaciones y estaba a punto de recibir juramento de fidelidad de los pocos habitantes de Medina que primero se habían convertido, aparece Abbas, a pesar de ser todavía infiel, arengando a los neófitos en una entrevista nocturna en términos nada hostiles a Mahoma. Seguramente Abbas, que había acumulado grandes riquezas en la Meca, no se atrevía a declararse en favor de su sobrino, por no perder sus bienes e influencia, ni incurrir en la venganza de los Koreischitas enemigos de Mahoma, y, en general, de los habitantes de la Meca que obligaban al profeta a expatriarse. En efecto, Abbas tuvo con Mahoma correspondencia secreta, en la cual le informaba de los proyectos de sus enemigos; y, aunque combatió bajo las banderas de estos en Bedr, probablemente sería porque la astucia o el temor le obligaran a ello. Desde principios de la campaña propalaba entre los habitantes de la Meca profecías que anunciaban la derrota de los de la Meca, y esta conducta, que probablemente tenía por objeto sembrar el desaliento entre los Koreischitas, ocasiono violentísimo altercado entre uno de sus jefes, Abu-Jahi, y Abbas. Así, pues, se comprende que, al ver Mahoma acercarse a sus enemigos al pozo de Bedr, en cuyas inmediaciones fue la refriega, dirigiera a sus muslimes (salvadores) esta exhortación: Me consta que entro los Koreischitas hay muchos que contra toda su voluntad vienen en armas contra nosotros; entre ellos los hijos de Haxem. Por tanto, aquellos de vosotros que conozcan a los hijos de Haschem no los maten: sobre todo que no muera mi tío Abbas. La victoria de los salvadores fue completa: setenta Koreischitas quedaron en el campo de batalla y otros setenta prisioneros. Entre estos se hallaba Abbas, a quien por lo pronto amarraron los vencedores como a los demás con fuertes ligaduras. Mahoma aquella noche no podía dormir; y, preguntándole los suyos la causa de su insomnio, respondio: Oigo dentro de m1 los gemidos que arranca a mi tío Abbas el rigor de sus ligaduras. Hízole desatar y ya entonces se durmió. Días después, Abbas alcanzó su libertad mediante el pago de su rescate; y, como él era el más rico de los prisioneros, tocóle pagar más que ningún otro. Abbas volvió a la Meca, donde, aunque afecto de corazón a la causa de su sobrino, continuó todavía desempeñando sus funciones, hasta el día en que los Koreischitas rompieron el tratado de paz que, después de muchos combates, habían pactado con el profeta. Entonces salió Abbas de la ciudad y se fue con todos los suyos a engrosar el ejército del profeta, quien, a la cabeza de diez mil hombres, marchaba contra la Meca. Distaban ya poco de las murallas, cuando Abbas, para evitar todo derramamiento de sangre, resolvio demostrar a los Koreischitas la inutilidad de la resistencia. Salió, pues, del campamento de los musulmanesó salvadores montado en la mula del profeta, y, habiendo oído la voz de Abu-Sofián, jefe de la tribu de Koreisch, que por su parte andaba ejecutando un reconocimiento, lo llamó, subiólo a las aneas de la mula y lo condujo al campamento del profeta, lo convirtió y obtuvo para él el perdón de su incredulidad. La conversión no parece que debió tener mucho de espontánea, pues pasó así, según Abulfeda. Dijo el profeta: iNo sabes, Abu-Sofian, que no hay más Dios que Dios! -Sí que lo sé, respondio Abu-Sofian. -Pues entonces i cómo has tardado tanto en reconocerme como profeta de Dios – Porque en eso tengo duda. -¡Desgraciado, interrumpió Abbas, el tío de Mahoma: da testimonio de que lo reconoces, o caerá tu cabeza de tus hombros!- Y entonces Abu-Sofian rindio testimonio..La Meca vino luego a poder de Mahoma, quien abolió todos los ritos paganos, pero conservó el cargo de Sicaya o distribuidor de las aguas del pozo de Zemzem, en el cual confirmó a su tío. Desde entonces Abbas, que, además de este privilegio, alcanzó otros que ligaron su bienestar y el de su familia a la causa del Profeta, continuó sirviendo a Mahoma abiertamente, ya con su inteligencia en los consejos, ya con su brazo en los campos de batalla. Así, pues, Mahoma le demostraba todo el respeto que un hijo debe a su padre. Cuando el profeta murió, Abbas presidio los funerales: compuso versos en loor de su sobrino y continuó gozando al lado de sus sucesores de la mayor consideración. El territorio de Hedjaz padeció tal sequía el año 18 do la Hégira, que de sed perecían hombres y ganados.

Abbas-Bajá

Biog. Virrey de Egipto. (N. en 1813 en Yedda, Arabia. M. en 1854.) Hijo de Yusuf-Bey, que murió en 1818 y era el hijo mayor del célebre Mehemet-Alí, sucedió Abbas en nov. de 1848 a Ibrahim Bajá, su tío, reconocido como virrey de Egipto por la Puerta Otomana (V. Ibrahim-baja). Abbas era gobernador del Cairo, pero iba en peregrinación a la Meca cuando sucedió la muerte de su tío que no había reinado más que cuatro meses (desde junio hasta 10 nov. 1848). Desembarcó Abbas el 19 de dic. 1848 en Alejandría y fue reconocido como sucesor de Ibrahim Bajá. En enero de 1849 fue á Constantinopla y ahí recibió solemnemente de manos del Sultán la investidura del virreinato de Egipto. Abbas-Bajá se educó en el Cairo; y, a diferencia de los otros individuos de la familia de Mehemet-Alí educados en las escuelas de Europa, era musulmán de corazón y poco dispuesto, por tanto, a reformas europeas.

Abbas-Mirza

Biog. segundo hijo del Cha o Xa de Persia Feth-Alí, que nació en 1785, fue proclamado heredero del trono en vida do su padre, y aunque no llegó a ocuparlo, pues murió en1833, un año antes que Feth-Alí, ejerció gran influencia en su país y durante mucho tiempo llamó la atención de los pueblos europeos. Su hermano mayor Mohamed-Alí-Mirza no pudo menos de ver con recelo y envidia la preferencia obtenida por Abbas, y bien puede afirmarse que la muerte de Mohamed, ocurrida doce años antes que la de éste, evitó a la Persia los desastres de una guerra civil. La diferencia de caracteres de los dos hermanos acentuaba más su rivalidad: el mayor era hombre de mucho valor personal, de caracter firme y enérgico, arrogante con sus iguales y orgulloso con los inferiores; Abbas, sin carecer de valor, era muy afable, guardaba siempre las formas y hacía gala de sentimientos nobles y caballerescos. Vivían en la época en que Persia empezaba a entrar en el círculo de acción de la diplomacia europea, y en las relaciones con las grandes potencias tomaron los dos hermanos actitud distinta. Mohamed, encargado del gobierno de la provincia de Kermanchah, puede decirse que era el jefe del partido nacional, se negaba resueltamente a que sus soldados aceptaran la táctica y la organización militar de los extranjeros, y se oponía a toda clase de reformas políticas y administrativas. Abbas, por el contrario, mostraba gran afición a las costumbres europeas, aspiraba a que su país pudiera rivalizar con los extranjeros así en las artes de la paz como en las de la guerra, y sobre todo procuraba el engrandecimiento militar de Persia. Ya en su tiempo se vislumbraban con toda claridad los intentos de Rusia; por la paz de Gulistan (1814) Rusia reconoció como heredero del trono de Persia al príncipe elegido por el Cha, y al mismo tiempo estableció una especie de embajada perdió por fin la guerra entre Rusia y Feth-Ali, con gran desgracia para Persia que dos años después, el 27 de feb. de 1828, tuvo que firmar la paz de Turkmandschai. Al año siguiente el populacho de Teherán se amotino contra el personal de la legación rusa, y para dar satisfacción al Tsar, Abbas Mirza, por orden de su padre, marchó a San Petersburgo a ofrecer toda clase de excusas, donde fue acogido con grandes distinciones y señaladas muestras de aprecio. Regresó a Persia, murió en 1833 y fue reconocido como príncipe heredero su hijo Mohamed, que al año siguiente, por muerte de Feth-Alí, ocupó el trono.