Abdallathif

Nieto de Tamcrlán, que pocos días después de la muerte de Roj, rey del Jorasán (1446), fue reducido a prisión por Ala-Eddantah, que se había apoderado de aquel reino. Recobró la libertad gracias a las reclamaciones de su padre Ulugh, jan de Samarcanda, que consiguió arrojar al usurpador del Jorasán y dio el gobierno de esta provincia a Abd\’Allathif, Pero éste, tan ingrato como hijo desnaturalizado, se sublevó contra su padre, le hizo prisionero, lo entregó a la venganza de un hombre a cuyo padre había dado muerte Ulugh, y se apoderó del trono de Samarcancla (1449), después de haber también quitado la vida a su hermano Abd-el-Aziz. Cuéntase que vivio agobiado por los remordimientos y repitiendo sin cesar un verso persa que dice que un parricida es indigno del trono. En efecto, sólo seis meses reino; pereció asesinado por esclavos de su padre, y fue colgada su cabeza en la puerta de una escuela que había fundado Ulugh en Samarcanda.

Abdallathif

Biog. Jan de Kazán, hijo de Ibrahim, que había muerto en 1468. No ocupó el trono hasta 1495, después de haber dado muerte a uno de sus hermanos y depuesto a otro, que le habían obligado a huir de su país y a buscar refugio entre los rusos, quienes le prestaron apoyo contra aquellos. El Kazán era entonces tributario de Rusia, y como los rusos aspiraban a conquistar este país, favorecian las ambiciones y rivalidad de sus príncipes, auxiliando alternativamente a unos o a otros; por esto después de haber defendido los intereses de Abd\’Allathif, lo desposeyeron en 1502, dieron el trono a su hermano Mohamed Amín, y a la muerte de éste, en 1516, lo restablecieron. Murió en 1518.

Abdallatif

Biog. Historiador, médico árabe. (N. en Bagdad en 1161. l\\1. En esta ciudad en 1231.) Recibió una esmerada educación literaria; estudio jurisprudencia, medicina, filología árabe e historia natural, y se dio a conocer como escritor en Damasco, residencia a la sazón del sultán Saladino. Eran entonces célebres los literatos que vivían en Egipto, y especialmente Moisés Maimónicles; y, deseando Abdallatif entablar relaciones con ellos, marchó a Egipto, donde el visir de Saladino le acogió con benevolencia y le facilitó los medios de dar lecciones en el Cairo y explicar medicina y otras ciencias. Las turbulencias de Egipto,:i la muerte de Saladino, le obligaron a rendirse a Siria y después al Asia menor. Emprendio luego la peregrinación a la Meca; y después volvió a Bagdad con el objeto de presentar sus obras al califa Montanser. Su principal obra, Descripción del Egipto, está dividida en dos partes: la primera trata en seis capítulos del Egipto en general, sus plantas, animales, monumentos, estructura particular de sus barcos y especie de alimentos usados por los habitantes; y la segunda comprende la descripción del Nilo, sus crecidas periódicas, y concluye con la historia de Egipto durante el hambre que asoló este país en los años 1200 y 1201. De esta obra, que ha hecho célebre a su autor en Europa, se conserva un manuscrito en Oxford. El texto árabe fue impreso en Tubinga en 1787, y después en Oxford con una traducción latina en 1800. Por último, en 1810 Silvestre de Sacy lo tradujo al francés con notas muy interesantes.