Abisca O Avisca

Comarca extensísima del Perú, que empieza en el departamento del Cuzco y da su nombre a una ramificación de los Andes, la cual, desde el Titaca, se prolonga, bajando gradualmente, hasta la orilla derecha del Amazonas, donde ya no forma más que una serie de colinas detrás de San Pablo de Olivenza. En una extensión de cerca de diez grados se desprenden de aquella ramificación otros ramales secundarios, que se dirigen al N. E. recibiendo los nombres de sierras de Piñi-Piñi, de Ticnmbinia y de Cuntamana y dando origen a ríos muy caudalosos, entre los cuales figura en primer término el llamado Madre de Dios, que lleva al Madeira las aguas de los valles de Caravaya.- La parte de los Andes de Avisca comprendida entre los 13° y 14° lat. S. en las inmediaciones de la mole del Titaca, presenta una asombrosa aglomeración de volcanes apagados que se escalonan en una sola línea, así como un crecido número de picos, aristas, disformes cumbres, rígidas pendientes cubiertas de nieves eternas, y esas moles secundarias que tanto abundan en los Andes, anastómosis de estratos, que los naturales del país llaman parcos y los geólogos nodus. Angostos senderos trazados al borde de los abismos son la única vía por donde se puede atravesar aquella región helada, y donde los peligros y fatigas que arrostra el viajero tienen su compensación en la magnificencia de los soberbios panoramas que a cada paso descubre. Pero lo pintoresco reviste allí un carácter terrible que a veces inspira terror, y el viajero se ve expuesto al vértigo de lo inconmensurable ante aquella antítesis constantemente repetida de las cumbres que se confunden con las nubes y de los abismos cuyo fondo no se divisa. -Entre los muchos lagos de esta región el principal es el Paucartampu. Aunque habitada en parte por reducidas familias de indios salvajes pertenecientes a las antiguas tribus de los huatehipayris y tnyneris, en otra parte más extensa está poblada de indios civilizados que viven en aldeas y rancherías, sumisos a las autoridades de la República. Al pié de los Andes de Avisea está el pueblo de Marcapata, cerca del cual se encuentran unos notables manantiales termales.