Abdomen

Gran cavidad esplánica que forma la mitad inferior del tronco, y aloja la mayor parte de los órganos digestivos y genitourinarios.
El abdomen está constituido en su parte superior por el diafragma, que lo separa del pecho; en su parte inferior por el suelo del periné. En esta última porción de la cavidad abdominal designada con el nombre de pequeña pelvis o de excavación, se hallan contenidos los órganos de la generación: estos son de una importancia especialísima, tanto en el sentido fisiológico como en sus perturbaciones patológicas, y constituyen, además, por el género de sus funciones, un aparato completamente distinto, por todo lo cual los autores han establecido la costumbre, hoy por todos seguida, de dividir la gran cavidad abdominal en dos cavidades secundarias: la cavidad abdominal propiamente dicha y la cavidad pelviana; la primera destinada a los órganos de la digestión y la segunda a los de la generación. Estas dos cavidades tienen entre sí un límite convencional: el área del estrecho superior de la pelvis.
El abdomen presenta una figura ovoide, algo inclinada de delante atrás. La armadura ósea, que da fijeza a esta forma, se compone de una rama corta, sólida y ligeramente flexible, que es la porción lumbar de la columna vertebral, y de dos anillos ósteo-cartilaginosos; uno superior, formado por la última vértebra dorsal, las costillas flotantes, los cartílagos de las costillas falsas y el apéndice xifoides del esternón; y otro inferior, constituido r,or el sacro, los dos huesos ilíacos y el fibro-cartílago del pubis.
Las partes blandas, modelándose sobre esta armadura ósea, circunscriben la cavidad abdominal. Para hacer más metódico en estudio, se subdividen ordinariamente en pared superior, inferior, posterior, anterior y laterales. Esta división, sin embargo, no puede admitirse en anatomía topográfica, porque no está fundada en límites exactos ni en diferencias de estructura manifiestas. La pared superior, formada exclusivamente por el diafragma, presenta la figura de una bóveda inclinada e insensiblemente se confunde con la pared posterior. Esta, a su vez, se extiende y continúa, sin ninguna línea de demarcación, con las regiones laterales y anterior; y, por último, la pared inferior está compuesta por varios músculos (psoas, ilíacos, elevador del ano e isquio-coxígeo), que tapizan la excavación de la pelvis.
Exteriormente, el abdomen está simétricamente dividido en dos partes iguales. La asimetría, por el contrario, es la regla en los órganos contenidos dentro de su cavidad.
La figura del abdomen es casi igual en el hombre que en la mujer, con la ligera modificación que en esta última determina el ensanchamiento de la escotadura pelviana. El uso continuado del corsé deforma a veces de un modo considerable la disposición de los contornos abdominales.
Estas regiones se subdividen por otras líneas verticales, que, partiendo en cada costado de la espina ilíaca anterior, cortan en ángulo recto las líneas horizontales que las limitan, y se elevan hasta encontrar el borde de las costillas falsas. De aquí resulta: el epigastrio, compuesto de tres regiones, una central, – epigastrio propiamente dicho – y dos laterales, los hipocondrios; el mesogastrio, dividido en región umbilical y flancos o vacíos; y, en última línea, el hipogastrio, cuya parte media lleva ese nombre, y el de fosas ilíacas, las laterales. En el mesogastrio puede admitirse una región posterior, región lumbar.
De lo exterior a lo interior las capas que pueden considerarse en las paredes abdominales, estudiadas en sus regiones anterolaterales, pues la región posterior se estudia con el nombre de región lumbar, son las siguientes:
1. La piel, delgada, floja y deslizable sobre las capas subyacentes salvo al nivel del ombligo. Este, que está deprimido en circunstancias normales, se hace saliente cuando el vientre está fuertemente distendido, ascitis, embarazo, etc.; en cuyos estados se hace manifiesta la gran extensibilidad de la piel del abdomen. Cuando la piel del vientre deja de ser dilatada presenta arrugas o pliegues, algunas veces considerables.
2. La capa celular subcutánea, en la que se acumula variable cantidad de grasa.
3. Las capas fibro-musculares que forman la parte esencial de las paredes abdominales, constituyendo una amplia faja contráctil que contiene y sujeta a las vísceras del vientre. Los elementos de estas capas son: los músculos rectos del abdomen, los piramidales, el oblicuo mayor, el oblicuo menor y el transverso.
En la línea media está la línea alba o línea blanca, que resulta del entrecruzamiento de las fibras aponeuróticas que vienen de las partes laterales, debiéndose considerar como línea blanca, no la línea matemática trazada desde el vértice del apéndice xifoides al pubis, sino todo el espacio comprendido entre los dos bordes internos de los músculos rectos, cuyo espacio ancho al nivel del ombligo, de llegar a 10 y aun a 15 centímetros.
Por fuera encontramos superpuestos de lo superficial a lo profundo el músculo oblicuo mayor, el oblicuo menor y el transverso, cuyas fibras carnosas tienen muy diferente dirección: las del oblicuo mayor se dirigen de arriba a abajo y de atrás a adelante; las del oblícuo menor en dirección contraria y las del transverso son horizontales. De aquí resulta que en su contracción la tracción operada por estos músculos sobre las partes que limitan la cavidad abdominal se extiende en todos sentidos y que, tendiendo por su acción común a rectificar la curva que forman, tienen por acción casi única la distensión de la cavidad abdominal y la compresión de las vísceras.
Las importantes particularidades anatómicas que al nivel de la ingle forman los elementos fibrosos de las paredes del abdomen serán estudiadas en la región inguinal a la que corresponden. V. Ingle.
Mientras que la inserción fija de los principales haces carnosos del oblicuo mayor se verifica sobre las costillas, la del oblícuo menor se hace, por el contrario, sobre la cresta ilíaca, desde donde sus fibras se dirigen, irradiándose, en una dirección opuesta a la que siguen las del músculo que le recubre. Las fibras más inferiores no nacen de la cresta ilíaca, sino de la misma arcada crural, se dirigen oblicuamente hacia abajo y adentro y se dividen en tres haces; el superior se inserta casi directamente sobre la línea blanca; el inferior pasa por detrás del anillo inguinal y el medio sale por el anillo para constituir el cremaster.
El músculo transverso, el más profundo, parece continuación del diafragma por sus fibras costales. Forma una amplia cincha transversal, comprimiendo las vísceras con eficacia en el esfuerzo, en la espiración forzada, en la defecación, en la micción, en el parto.
Existe además, aunque inconstantemente, un pequeño haz muscular, llamado músculo piramidal, que, siendo triangular se inserta por su base al pubis, entre la espina y la sínfisis, y por su vértice a la línea alba, de la que se considera músculo tensor. Debajo de esta compleja capa músculo-aponeurótica se encuentran antes de llegar al peritoneo otras dos capas de notoria importancia quirúrgica: la fascia transversalis, y la capa célulo-adiposa profunda.
La fascia transversalis resulta de la condensación del tejido celular subperitoneal hacia la parte inferior del abdomen, en tejido más o menos duro y apretado, pero siempre claramente membraniforme. Esta fascia, descrita por Cloquet, Lawrence, Richet, Thompson y Tillaux, había sido demostrada en 1806 por Hesselbach y A. Cooper, siendo considerada por muchos anatómicos como la hoja posterior de la vaina celulosa del músculo transverso. Divídense las fibras que la forman en horizontales y verticales. Aquellas se confunden hacia fuera con la jascia ilíaca y por dentro se insertan sobre el borde externo del tendón del recto del abdomen; las verticales más escasas, acompañan a este tendón. Al dirigirse hacia adentro y arriba para unirse al músculo recto, las fibras de la fascia travsversalis circunscriben por abajo y adentro el orificio interior del canal inguinal, formando un repliegue falciforme sobre el que descansan los elementos del cordón antes de introducirse en el canal inguinal. En opinión de Cruveilhier y See, este reborde no es libre, sino el punto de origen de un infundibulum que acompaña al cordón en su trayecto por el canal inguinal, formando la envuelta fibrosa sobre la cual se extienden las fibrasdel cremaster. La fascia trasversalis se inserta por su borde inferior y parece continuarse con la aponemosis del oblicuo mayor, constituyendo un canal, que es el suelo del conducto inguinal sobre el que descansa el cordón espermático.
Inmediatamente subyacente a la fascia transversalis se halla una capa célulo-adiposa en la que puede acumularse notable cantidad de grasa, cuyos pelotones pueden insinuarse por los intersticios aponeuróticos, constituyendo las hernias grasosas que se han confundido algunas veces con las hernias inguinales.
La capa de las paredes abdominales es el peritoneo parietal (V. Peritoneo). Los vasos arteriales de la pared anterior del abdomen son: la anterior epigástrica (V. Epigástrica), la tegumentaria del abdomen (V. Tegumentaria) y la circunfleja ilíaca (V. Circunfleja). Las venas tegumentarias, las epigástricas y las circunflejas se describen en los artículos correspondientes.
Los vasos linfáticos se dirigen, los de la parte inferior a los ganglios iílacos y lumbares y los de la superior a los axilares.
Correspondencias normales de las vísceras abdominales con las regiones de la pared abdominal -Corresponden a la región epigástrica: el lóbulo izquierdo del hígado y una parte del lóbulo derecho; por debajo de este órgano la parte cardíaca del esófago, el estómago, el principio del duodeno, el trípodo celiaco, la vena cava inferior, la aorta y el páncreas.
El hipocondrio derecho está totalmente ocupado por el hígado.
Al hipocondrio izquierdo corresponde la tuberosidad mayor del estómago, el bazo y los vasos breves.
A la región umbilical corresponde un repliegue peritoneal, el epiplon mayor; debajo de él se encuentran asas intestinales. El colon ascendente corresponde al vacío derecho; el descendente al izquierdo.
La región hipogástrica contiene la porción inferior del paquete intestinal. El útero aumentado de volumen por la concepción o por un tumor, y normalmente la vejiga distendida ABDO por la orina, entran en relación con esta región, por lo cual en ella se practica la punción de la vejiga, la operación cesárea; pero en estas dos operaciones la incisión de las paredes abdominales no se limita siempre a la región hipogástrica. A las regiones ilíacas derecha e izquierda corresponden respectivamente el ciego y la ilíaca.
CAVIDAD ABDOMINAL Y ÓRGANOS CONTENIDOS EN ELLAOcupan esta cavidad
1. Las vísceras que forman el tubo digestivo: el estómago, el duodeno, el intestino delgado, el ciego, el colon
2. El páncreas;
3. El hígado y el aparato biliar;
4. El bazo;
5. Los riñones y el aparato urinario;
6. Las cápsulas supra-renales.
Como cada uno de estos órganos será objeto de especial descripción en esta obra, el lector debe acudir para su estudio, a los artículos correspondientes. Sin embargo, muy a la ligera, hay que decir dos palabras acerca del peritoneo, membrana importantísima por sus usos y por el gran papel que desempeña en la Patología médico-quirúrgica, a res rva detenido en el artículo que de ello se ocupe.
El peritoneo es una membrana que tapiza enteramente con su hoja parietal la cara profunda de las paredes del abdomen, y él verdaderamente limita esta cavidad. Pero no todas las vísceras están contenidas dentro del peritoneo; y de aquí el que algunos autores hayan hecho una distinción entre vísceras peritoneales y extra-peritoneales. Hay en este punto una sutileza de concepto que no puede pasar inadvertida.
En todo el rigorismo de la frase, el peritoneo no contiene las vísceras. Para comprender bien la disposición en que éstas se encuentran respecto al peritoneo, supóngase mentalmente que esta membrana es una vejiga o una bolsa distendida por un fluido, en la que algunos órganos vienen a apoyarse simplemente sin deprimida, poniendo en contacto con ella una Anomalías – Pueden observarse en el abdomen algunos vicios de conformación: a) En sus paredes; b) En las vísceras; e) En los vasos.
a) Por un detenimiento en el desarrollo durante la vida intra-uterina, puede faltar la pared anterior del vientre en una extensión variable. En los casos más simples, es un mero ensanchamiento de la abertura umbilical; y algunas asas intestinales, formando hernia, quedan aprisionadas en la base del cordón. Esto sólo puede tener consecuencias en el momento del nacimiento, si el médico es poco práctico. Otras veces es tan considerable la abertura umbilical, que la pared anterior falta por completo, y las vísceras cubiertas por la membrana amniótica se presentan, o bien en su sitio normal, o lo que es más frecuente, formando hernia a través de la abertura enormemente ensanchada. La primera anomalía constituye la hernia umbilical, la segunda el exónfalo congénito. También puede faltar la pared superior, constituida, como sabemos, por el diafragma, y entonces los órganos torácicos ocupan la cavidad abdominal: caso rarísimo, pues ordinariamente son las vísceras abdominales las que "Se hallan herniadas dentro de aquella, o mejor dicho, sólo existe una gran cavidad torácico-abdominal con una serosa única resultante de la fusión del peritoneo con las pleuras. La vida, sin embargo, es compatible con este estado, y casos ha habido en que únicamente la autopsia ha revelado esta considerable .anomalía en sujetos que habían alcanzado una edad avanzada. La pared anterior puede faltar solamente en la región sub-umbilical, vicio de conformación que produce la extro.fia de la vejiga.
b) Aparte de estas dislocaciones, que pudieran llamarse accidentales, de las vísceras, existen otras anomalías en la disposición de estos órganos. El estómago puede descender de tal modo, que el píloro se encuentre en la fosa ilíaca derecha; el duodeno se ha hallado algunas veces flotante en el abdomen; gran parte de los intestinos delgados, penetrando en el conducto inguinal, llena el escroto (hernia inguinal congénita); el ciego se encuentra unas veces libre en la pequeña pelvis y retenido otras al nivel del ombligo. Las vísceras parenquimatosas, como el hígado y el bazo, cambian en su situación recíproca, o bien en lugar de los hipocondrios, ocupan las fosas ilíacas; los testículos, y eso es muy frecuente, no descienden al escroto y quedan detenidos en la región inguinal o dentro del mismo vientre; puede no haber más que un solo rih6n, que suele entonces encontrarse colocado por delante de la columna vertebral, no dando origen más que a un solo uréter o bifurcándose este conducto a mayor o menor distancia de la vejiga. A este tenor pueden citarse multitud de casos de transposiciones de vísceras, que con profusión se hallan expuestos en los tratados de anatomía, sin contar otras muchas anomalías, como falta de algunas vísceras, imperforación de algunos conductos y confusión de órganos, que, más que vicios de conformación, constituyen verdaderas monstruosidades.
e) Multitud de anomalías se observan en la disposición de los vasos arteriales y venosos, anomalías tan frecuentes en el abdomen como en las demás partes del cuerpo humano, así en los gruesos troncos vasculares como en las pequeñas ramificaciones. Sólo ha de hacerse constar este género de anomalías por su especial interés práctico.

Abdomen Continuacio

DESARROLLO DEL ABDOMEN – Las cavidades torácica y abdominal no son independientes originariamente. Juntas forman la cavidad ventral de los embriólogos, que tiene igual altura que el tubo digestivo descontada la faringe.
El estrangulamiento embrionario da lugar (V. Embriología) a la formación de los capuchones y a la limitación de la abertura umbilical, separando las porciones embrionaria y extraembrionaria de la vesícula blastodérmica. Corno la estrangulación comienza por la circunferencia del disco que representa el embrión en su origen, conduce gradualmente a este disco a cincunscribir una cavidad alargada y a afectar una forma análoga a la del tronco del adulto. Esta cavidad es la cavidad intestinal. Las cavidades intra y extra-embrionarias, como el capuchón cefálico, aparecen casi al mismo tiempo y progresan paralelamente al estrechamiento relativo del ombligo. La hoja media de los capuchones, a medida que la pared anterior de éstas se forma y agranda, se divide en dos hojas paralelas. Resulta, pues, un seno entre estas hojas nuevas cuya base corresponde al contorno del ombligo y cuyo vértice se dirige hacia la capa de las formaciones axiles. Se halla colocado delante de la cavidad intestinal y tiende a contornearla sobre sus partes laterales y posteriores sin llegar a rodearla por completo. Este seno es el bosquejo de la gran cavidad ventral. Existen en este momento cuatro hojas embrionarias por el desdoblamiento de la hoja media: dos más exteriores para la pared ventral primitiva, dos más interiores para las túnicas primitivas del intestino, resultando separada la pared del vientre de la pared del intestino.
El desdoblamiento principia sobre el borde umbilical y de aquí se propaga a la vez por los capuchones y por sus vainas primitivas; en éstas determina la separación del amnios y de la vesícula umbilical, de igual suerte que había separado en aquellos el intestino de la pared ventral. La analogía es más completa si se atiende a que el amnios y la vesícula umbilical tienen cada uno dos túnicas, que sin interrupción comunican por el ombligo con las túnicas de la pared ventral y del intestino. Como el primero que se forma es el capuchon cefruico, el desdoblamiento principia por el borde superior o cefálico de la abertura umbilical. Propágase desde aquí, como se ha dicho, a las partes vecinas intrínsecas y extrínsecas del embrión, dando lugar a la formación de la cavidad cervical (Remak) que permanece algún tiempo independiente y que se debe considerar como el primer bosquejo de la gran cavidad ventral. Cavidades semejantes se forman más tarde en las partes laterales del embrión ABDO que se abren luego por arriba en la cavidad cervical y por abajo en otra distinta. La cavidad cervical reclama nuestra atención por la independencia de su formación en primer término y por lo pronto ha de contener el corazón. Considerando esta cavidad cervical de delante a atrás, observamos que sólo recubre la mitad inferior de la cavidad intestinal superior situada detrás de ella; o lo que es lo mismo, que la parte más elevada de la lámina cefálica, también llamada lámina faríngea, no experimenta nunca desdoblamiento alguno, por lo cual aquella relación es permanente. Pueden sorprender a primera vista las dimensiones que esta cavidad ofrece considerada en un corte transversal. Hay que tener en cuenta el escaso desarrollo de los capuchones cefálicos laterales en este punto, lo que da lugar a que las partes embrionarias y extraembrionarias sean casi prolongación las unas de las otras, pues los bordes umbilicales de aquellos capuchones apenas se aproximan a la !mea media.
Se ha dicho ya que las paredes de la cavidad cervical están compuestas de una hoja doble. El intestino forma la porción media de la pared posterior, su túnica interna se llama hoja glandular intestinal, la externa hoja fibrosa intestinal. En el resto de su extensión esta pared presenta la membrana ventral primitiva y sus vainas amnióticas. Esta membrana está formada aquí, al exterior y por la cutánea primitiva al interior, sólo que en esta región toma esta última el de hoja cervical. El desdoblamiento de la hoja media se verifica del modo siguiente sobre los bordes laterales e inferiores del ernbrión.
Anunciase el fenómeno por la aparición de las venas omfalo-mesentéricas que vienen a ocupar en la hoja media el espesor de la mitad interna de su desdoblamiento, y corno para llegar al corazón deben penetrar en la cavidad cervical, preparan el abocamiento de las dos cavidades que se van a formar en la cervical que ya existe. En cuanto los vasos aparecen producese en cada hoja lateral una pequeña hendidura longitudinal, o canal muy delgado cerrado en un principio por sus extremidades superior e inferior y a los cuales denominó Remak muy exactamente cavidades pleuropulmonares, que no tardan en comunicar, como hemos dicho, con la cavidad cervical por su rápido crecimiento, mientras que sus extremidades inferiores descienden hacia la región pelviana del embrión, la contornean, se encuentran y se funden. Las cavidades pleuropulmonares se agrandan también en sentido transversal.
Cómo se transforma la pared ventral primitiva en pared ventral permanente? Los trabajos de Rernak dan cuenta casi completa de este punto de la embriología. Los vasos se añaden a la pared ventral primitiva (Membrana re1tnicns inferior de Rathke). Se forman en su hoja externa, hoja cutánea primitiva y constituyen una red, descubierta por Rathke, que comunica por un lado con las aortas primitivas y las venas cardinales y por otro con las venas umbilicales nacientes.
Los demás elementos que vienen a completar la membrana derivan de las masas vertebrales primitivas. En tanto que las hojas laterales se desdoblan, tiradas entre ellas y la cuerda dorsal se segmentan en cierto número de piezas que son las masas vertebrales primitivas. En este momento afectan la forma de pequeños prismas rectos, con tres caras laterales y dos casi horizontales. Examinándolas con atención se descubre que una hendidura vertical desprende casi completamente el tercio posterior de los dos tercios anteriores y que estos se descomponen a su vez en dos prismas superpuestos por medio de un plano de segmentación intermediario a las dos bases y paralelo a ellas. Cada lámina vertebral suministra, pues, tres segmentos. El posterior se llama lámina muscular, porque de ella derivan los músculos el antero-superior se transforma en nervio espinal, con sus dos raíces y su ganglio y el antero-inferior representa una vértebra, y en la región torácica una costilla.
Veamos cómo estas diversas producciones se extienden en la pared ventral primitiva. Si se examina su hoja interna sobre un corte transversal, se ve que está formada por dos capas continuas entre sí, pero separadas por una estría resultante de una refracción especial de la luz. Esta estría indica el camino que seguían las prolongaciones de las masas vertebrales. Va a verificarse el desdoblamiento de una hoja embrionaria; pero las hojas que de aquí provengan tendrán espesor desigual, ya indicado por la posición de la estría mencionada: la interna será la serosa pleuro-pulmonar, la externa el dermis (hoja cutánea permanente). Los bordes internos, que quedan indivisos de las hojas laterales (láminas mesentéricas de Baer), comienzan por soldarse con las masas vertebrales primitivas, por medio de un puente que pasa por detrás de los conductos excretores de los cuerpos de Wolff, y parece, por su situación y espesor, una prolongación de la hoja cutánea permanente y de los segmentos anteriores de las masas vertebrales. Después la lámina muscular se prolonga a través de él hasta la hoja cutánea primitiva, siguiendo su extensión progresiva hacia la línea media anterior la estría que antes se ha indicado. Los nervios espinales que cruzan por dentro y por delante de la lámina muscular, se dirigen hacia su cara interna, y una vez alcanzada, sus extremidades libres se sueldan con ella y la acompañan en sus progresos sucesivos. En la región torácica el segmento vertebral antero-inferior emite una prolongación que se hace bien pronto cartilaginosa y que representa una costilla, es paralela al nervio espinal y costea su borde inferior. Estas tres producciones, muscular, nerviosa y cartilaginosa, reunidas por sus extremidades libres, constituyen una lámina única; a medida que penetran en la membrana ventral primitiva, avanzando hacia el ombligo, se transforma ésta en pared ventral permanente. Posee, en efecto, entonces, de fuera adentro la hoja córnea o epidermis, la hoja cutánea secundaria o dermis y vasos, la lámina muscular representante de los músculos del tronco, las costillas, los nervios espinales y sus prolongaciones, y, en fin, la serosa pleuro-peritoneal. El proceso termina en la parte superior por la formación y soldadura de las dos mitades del esternón, y en la inferior por la formación y vasta posición de los músculos rectos del abdomen. La transformación de la membrana ventral primitiva en pared ventral definitiva no es siempre completa en la época del nacimiento, sobre todo en la región umbilical. Los exónfalos de \’poca gravedad no tienen otra etiología. En estos casos las vísceras están sólo recubiertas por las dos hojas de la membrana reuniens, hojas tenues, transparentes, análogas al amnios, del que son continuación.
Fisiología del abdomen – El fisiólogo debe entender por paredes abdominales, no solamente la cintura muscular que une el borde superior de la pelvis a la caja torácica, sino también los dos diafragmas carnosos que abdominal del corazón y de los pulmones, otro la misma cavidad del suelo perineal, porque si bien es cierto que el diafragma, el elevador del ano y los músculos de la parte antero-lateral del abdomen se contraen en determinados casos aislados e individualmente, con frecuencia funcionan en conjunto para favorecer la realización de funciones importantes, obrando en realidad como un solo músculo de acción especial.
La cavidad abdominal no podría tener un volumen invariable atendida la naturaleza y funciones de los órganos en su interior contenidos, los cambios de volumen y la movilidad que suponen aquellas funciones. De aquí la necesidad de paredes blandas, flexibles, extensibles y poco ásperas; de donde resulta al mismo tiempo menos protección para los órganos abdominales que la acordada al encéfalo y a las vísceras torácicas, aunque el poco grosor de las paredes del abdomen está en algún modo compensado con una textura especial que aumenta su resistencia. Esta ternura consiste para los músculos oblicuos y transverso en una superposición de capas cuyas fibras están dirigidas inversamente; y para la aponeurosis en un entrecruzamiento de haces celulares tan estrechamente apretados y tan inextricables que se puede decir con Winslow que esta aponeurosis parece una tela artísticamente tejida para multiplicar su resistencia. Hay que notar además, que las partes más importantes encerradas en el abdomen o las que por su débil cohesión hubiesen resistido menos eficazmente a las violencias exteriores, están colocadas más al abrigo.
De los músculos del abdomen, unos doblan el tronco directamente hacia adelante (recto del abdomen, los dos oblicuos reunidos), o lo doblan lateralmente sin imprimirle ningún movimiento de rotación (oblicuos mayor y menor del mismo lado), o hacen ejecutar al tronco un movimiento de rotación de izquierda a derecha (oblicuo mayor derecho y menor izquierdo), o de derecha a izquierda (oblicuo menor derecho y mayor izquierdo). Los músculos sacro-lumbares sirven más especialmente para la estación.
Estos mismos músculos (los antero-laterales del abdomen) intervienen en los movimientos de espiración. Hay que notar, sin embargo, que no entran en ejercicio de una manera verdaderamente activa más que en las espiraciones bruscas y rápidas o en las espiraciones complejas que se refieren al grito, al canto, a la tos. En la espiración ordinaria, la elasticidad de las paredes abdominales, la de los cartílagos costales, la de los ligamentos costo-vertebrales, la pesantez son probablemente las únicas fuerzas que entran en acción. En la espiración brusca y rápida o en la espiración compleja, los músculos oblicuo mayor, oblicuo menor y el recto del abdomen sobre todo, intervienen, y su contracción alterna con la del diafragma. Pero hay un gran número de circunstancias en que todos los músculos abdominales obran simultáneamente, bien con el objeto de mantener fija la caja torácica, bien con el fin de evacuar los diversos reservorios contenidos en la cavidad ventral, como ocurre en la defecación, en la micción y en el parto. En estos actos el músculo transverso sobrepuja en eficacia a los demás músculos abdominales: representa una especie de cincha contráctil, cuya acción no se limita a la parte blanda de las paredes del abdomen, sino que se extiende a la base del pecho, que es fuertemente apretada por este musculo. Si se recuerda que la circunferencia del diafragma está casi por todas partes unida al transverso, que el primero de estos músculos ocupa no solamente la pared superior, sino también una gran parte de la pared posterior del vientre, que el segundo llena ante todo la: vasta escotadura que media entre el pecho y la pelvis, se podrá reducir el vientre a una vasta bolsa contráctil, cuyo apretamiento procurará la evacuación de bolsas más pequeñas encerradas en el interior de la grande. La contracción del diafragma empuja las vísceras hacia adelante y abajo, pero siendo destruida la primera de estas acciones por los músculos abdominales, que rechazan las vísceras hacia atrás, el esfuerzo aboca hacia el periné, donde se hallan los reservorios que deben ser evacuados. Estos movimientos están sometidos a la voluntad, a la que se sustraen sólo en casos excepcionales, cuando, por ejemplo, a consecuencia de una sensación interna, la contracción de los músculos orgánicos determinan la acción sinérgica de los músculos de la pared abdominal, como parece ocurrir en el vómito y en los últimos tiempos de la expulsión del feto.
Anatomía comparada – Las consideraciones relativas al abdomen en toda la escala animal son muy importantes.
Los primeros animales en que se distingue cavidad visceral son los equinodermos. Estos tienen ya boca y tubo digestivo distinto de la cavidad visceral, dividido en tres partes, esófago, estómago y recto suspendido por un mesenterio y terminando a la parte exterior por un ano.
En los artrópodos el abdomen constituye una de las tres regiones o porciones en que se divide el cuerpo del animal (cabeza, tórax, abdomen). El abdomen está constituido por una serie de anillos, poco o nada modificados; con sus miembros o apéndices laterales más o menos atrofiados, llegando a veces a faltar completamente. En algunas especies de este tipo el abdomen se divide, como sucede en los escorpiones, en dos porciones: una anterior ancha, llamada preabdomen, y otra estrecha y muy movible, denominada post-abdomen. En algunos grupos de artrópodos puede desaparecer la segmentación entera del cuerpo, por una especie de metamorfosis represiva. Así sucede entre los parásitos.
En los crustáceos los órganos sexuales se hallan por lo general colocados entre el tórax y el abdomen, ya en el último o penúltimo anillo torácico, ya en el primero abdominal. En el orden de los ostracodos, el abdomen es muy delgado, dirigido hacia abajo y compuesto de dos mitades laterales alargadas en forma de pie y unas veces separadas y otras soldadas en toda su extensión; la porción terminal correspondiente a los anillos de la cola está armada en su borde posterior de espinas y ganchos que contribuyen a la locomoción y sirven también de armas defensivas.
En los cirrópodos el abdomen es rudimentario, en sus apéndices caudales, no presenta miembros, pero sí una pestaña larga, replegada entre las pestañitas de la cara ventral del tórax, y que representa el órgano copulador.
En los malacostráceos el abdomen se presenta bien distinto de la cabeza y tórax, y compuesto de seis anillos con seis pares de patas y una placa anal formada por la pieza terminal.
Los isópodos tienen el abdomen corto compuesto de anillos cortos, con patas lamelares que sirven para la respiración.
En los toracostráceos los seis pares de patas abdominales son bífidos; el último está transformado en aleta caudal, y los cinco pares anteriores sirven, o bien de patas natatorias, o bien para llevar los sacos ovíferos, o simplemente para facilitar la cópula.
En los arácnidos el abdomen puede presentar muchas modificaciones. En las arañas es globoso, sin divisiones y unido al cefalotórax por un pedículo corto; en los escorpiones muy alargado, articulado con el cefalotorax en toda su anchura y dividido en dos partes; en los acáridos, el abdomen está unido al cefalotórax y no es anillado. En las arañas el abdomen siempre es mayor en la hembra que en el macho; en la base de su cara ventral está situada la abertura genital y a cada lado los estigmas u orificios de los sacos pulmonares por donde se efectúa la respiración. El ano está situado en la cara ventral y en la extremidad posterior del abdomen; está rodeado de 4 o 6 abultamientos o mamelones bi o triarticulados que constituyen las hileras, por cuyos innumerables orificios segregan el humor que solidificado al aire constituye las hebras con que el animal fabrica el hilo. Hay especies, como la Epeiradiadema, que tiene más de mil tubos glandulares.
En los miriápodos los anillos que constituyen la cabeza, el pecho y el abdomen son tan homogéneos, que es imposible, al exterior, determinar el límite del tórax y del abdomen; pudiendo solamente fijarse la extensión de cada una de estas regiones por ciertas particularidades de organización interior.
En los insectos el abdomen contiene la mayor parte de los órganos de nutrición y de reproducción. En el insecto perfecto se halla, por lo general, desprovisto de miembros o apéndices laterales; hay, sin embargo, algunos insectos adultos, como sucede en el género Japyx, que los presentan. Al contrario del tórax, que es rígido y cuyas piezas apenas son movibles, el abdomen presenta una flexibilidad muy notable y una segmentación bien marcada. Los diez anillos que lo componen están separados unos de otros por membranas blandas y flexibles, y consisten en simples bandas o anillos dorsales y ventrales, unidos unos a otros. en sus bordes, por un espacio membranoso. Esta disposición permite al abdomen dilatarse considerablemente, especialmente en la época de expansión de los ovarios, facilitando también los movimientos de la respiración y las funciones del intestino. Frecuentemente el primer anillo abdominal se encuentra íntimamente unido y aun soldado al metatórax, o tercer anillo del pecho, mientras que los anillos posteriores presentan diversos apéndices y ofrecen una conformación más complicada. El ano está siempre situado en el último anillo, constituyendo a veces una cloaca con el orificio de las ABDO vías sexuales; este orificio en otros muchos se halla en la cara ventral del penúltimo anillo. Los apéndices normales del abdomen son unas especies de filamentos articulados que nacen del último anillo y muy cerca del ano. Se les considera como órganos del tacto, es decir, como unas especies de antenas de la parte posterior del cuerpo; a veces tienen la forma de tenazas y sirven de órganos de prehensión, principalmente en los machos. La armadura genital está constituida por apéndices que nacen en la cara ventral del abdomen y se agrupan al rededor del orificio genital situado generalmente, como queda dicho, en el penúltimo anillo. A veces estos apéndices genitales se presentan atrofiados y aún llegan a faltar completamente.
En los moluscos el abdomen no es tan distinto como en la mayor parte de los grupos de los artrópodos. En algunos lamelibranquios afecta, juntamente con algunos otros órganos, la forma de un gusano. En los heterópodos constituye un saco visceral, arrollado en espiral y rodeado por el manto y por un concha espiral; o bien una masa redondeada limitando la región pedicular posterior, o bien en fin reducido a una masa visceral formando un núcleo muy pequeño, poco distinto, revestido en su parte anterior por una piel de reflejos metálicos.
En los moluscoideos es aun menos característico el abdomen. En los briozoarios el cuerpo en conjunto forma un saco dentro del cual flotan los órganos digestivos que no están fijos a las paredes del cuerpo, ni a los tegumentos más que por la boca y el ano, por el funículo y por los grupos de músculos.
En los tunicados tiene aún menos importancia, puesto que se encuentran reunidos en una cavidad visceral única todos los órganos del cuerpo, músculos, sistema nervioso, órganos de la circulación, aparato digestivo y genital.
En el tipo de los vertebrados el cuerpo de los animales se divide en cabeza, tronco y extremidades. El tronco comprende las regiones torácica y abdominal que van unidas, no presentándose bien la limitación de ambas regiones más que en los mamíferos, a causa de la configuración de las costillas y del esternón y de la presencia del diafragma.
Los peces, por la disposición particular fusiforme de su cuerpo, tienen la cabeza, el tórax y el abdomen reunidos, no distinguiéndose al exterior los límites de las dos últimas regiones, y determinándose al interior sus detalles de organización, en la configuración del esqueleto y en la disposición de las vísceras ya muy análoga a la de los animales superiores que forma las otras clases del tipo de los vertebrados. Otro tanto puede decirse de los anfibios. En los reptiles la columna vertebral aparece ya dividida en cinco regiones distintas, si bien las regiones dorsal y abdominal no están aun bien limitadas; algunos, como los cocodrilos, tienen un estern6n abdominal que sigue al torácico y que llega hasta la región pelviana.
En las aves, el tronco, formado por el pecho y vientre, es muy corto. La espina dorsal no tiene las regiones dorsal y lumbar distintas, como en los mamíferos, porque todas las vértebras dorsales llevan costillas y las vértebras lumbares contribuyen a la formación del sacro. Esto hace que la región abdominal se encuentre reducida en longitud, pero no en anchura, que ofrece una base extensa a las extremidades inferiores. La cavidad torácica no está bien limitada con la abdominal, estando ésta también en parte recubierta por el esternón.
En los mamíferos, el tronco está ya perfectamente dividido en dos regiones, tórax y abdomen, a causa de la disposición del esternón y las costillas y de la presencia del diafragma, tabique muscular que separa entrambas cavidades. En los didelfos el abdomen tiene de particular el contener unos huesos especiales, llamados huesos marsupiales; las mamas colocadas formando semicírculo o semi-elipse, encontrándose siempre una en la línea media, y a los lados del vientre y protegiendo a las mamas, dos repliegues longitudinales, uno a cada lado, o una bolsa que cubre toda la región mamaria. La matriz carece de placentas y de cordón umbilical. Los ornitodelfos tienen también huesos marsupiales, pero no tienen bolsas ni repliegues abdominales. Los órganos de la generación y los uréteres terminan en la porción ensanchada del recto, que recibe el nombre de cloaca. Las mamas se hallan constantemente a los lados del abdomen y sin pezón. Los monadelfos tienen el abdomen bajo el tipo de conformación del hombre, del cual se ha tratado por extenso; los cetáceos tienen esta región mucho más desarrollada; las hembras de los órdenes de los bimanos, cuadrumanos, quirópteros y sirenios llevan las mamas torácicas, pero las de todos los demás órdenes las tienen abdominales.
Desde el punto de vista de la conformación exterior de los grandes animales domésticos, el abdomen tiene gran importancia porque sirve para indicar las aptitudes de dichos animales. Hay una síntesis y constante relación entre su volumen y el régimen alimenticio del animal y la naturaleza de las sustancias con que éste se nutre. Así el abdomen presenta mucho menos volumen en los carnívoros que en los herbívoros. El potro, el cordero y el ternero nacen con su abdomen relativamente reducido, manteniéndose en dicho estado mientras dura el régimen de la lactancia; la amplitud del abdomen se hace más perceptible cuanto más brusca y completa es la sustitución de la leche por hierbas y forrajes y cuanto menor es el valor nutritivo de los alimentos con los cuales se sustituye dicha leche. Este cambio se manifiesta con mayor regularidad y se encuentra más en los rumiantes jóvenes que en los demás, porque en los primeros la panza adquiere desde el quinto al séptimo mes en las razas vacunas, y antes en las lanares, una amplitud 9-ue no tenía antes y que ha de conservar después en toda la vida del animal. Tal ensanchamiento indica ya la época del destete y no se realiza sin que las formas del animal varíen de una manera perceptible, sobre todo acelerando el cambio de conformación y de volumen con una alimentación forrajera mal entendida. En este caso el exagerado grosor que el vientre adquiere, priva a la res de toda su gallardía, no desapareciendo jamás tal aspecto en la vida del animal. Los animales cuyo abdomen se halla desarrollado de tal modo, podrán, si son hembras, ofrecer buena aptitud para suministrar leche, pero ni las hembras ni los machos se prestan a ser buenos animales de cebo. Verificándose el destete en épocas oportunas y sustituyendo la leche con alimentos bien elegidos para evitar el desarrollo de la cavidad abdominal, el animal resultará precoz y apto para el engorde y fuerte para el trabajo, siempre que un ejercicio metódico y regulado fomente el desarrollo de las extremidades y en general de todo el sistema muscular. En la especie caballar el aumento del vientre se manifiesta inmediatamente después del destete, y más lentamente que en los rumiantes; y depende de la amplitud que adquiere el intestino grueso y no el estómago que conserva siempre la misma capacidad, 12 a 15 litros. En cuanto a la influencia de los alimentos, es bien conocida; los secos y ricos en principios protéicos desarrollan la alzada y los músculos; los muy cargados de humedad la alzada, los tejidos blandos y el vientre; los pobres y voluminosos, ya sean secos o húmedos, facilitan el desarrollo del vientre, de la piel, del sistema piloso o córneo, y en cambio sólo prestan un medro pobre y raquítico a la mayoria de los sistemas orgánicos.

Abductor Del Lat Abductor

adj. Nombre con que son designados algunos músculos que producen el movimiento de abducción, y muy principalmente los siguientes:
Abductor del pequeño artejo – Situado este músculo en la parte externa de la planta del pie, se inserta, por detrás, en el lado externo y posterior de la cara inferior del calcáneo; por delante, en la parte externa de la primera falange del quinto dedo y en el lado inferior de la tuberosidad del quinto metatarsiano.- Usos: abductor y flexor del dedo pequeño del pié.
Aductor oblicuo del grueso artejo – Situado en la parte posterior y media de la planta del pie, en la excavación que forman los cuatro últimos metatarsianos. Este músculo se inserta: por no. – Usos: son muy complejos; l.º lleva el primer metacarpiano hacia fuera, comunicándole un ligero movimiento de rotación sobre su eje; 2.º después de puesto el primer metacarpiano en abducción, puede concurrir a la supinación; 3.º extiende la mano hacia el antebrazo; 4.º es abductor de la mano.
Abductor del pulgar (corto) – Situado en la superficie de la eminencia tenar. Se inserta, por arriba, en el escafoides y en el ligamento anular anterior del carpo; por abajo en el lado externo de la primera falange del pulgar. – Usos: lleva el pulgar hacia adelante y adentro. Es, por lo tanto, oponente, abductor y no abductor, como indica su nombre.

Abductor (Tubo)

Quím. Tubo que sirve para conducir un gas o vapor, o mezcla de varios de estos cuerpos, desde la capacidad en donde se producen, a otro sitio donde han de obrar o se han de recoger.
Estos tubos son generalmente de vidrio, de 4 a 8 centímetros de diámetro, dándoseles con facilidad la forma conveniente por medio de la llama de una lámpara, según el objeto que han de llenar.
Cuando sirven para conducir un gas o vapor de una capacidad a otra, como se indica en la figura siguiente están constituidos por un tubo dos veces encorvado en ángulo recto, como el (e).
\"abductor\"
A veces, en este caso, en vez de ser de una pieza, como se indica en la figura anterior, es de dos, llamados codillos, que se enlazan por medio de un tubito de caucho.
Cuando sirven para conducir el gas o vapor desde la capacidad donde se produce a los frascos, campanas o recipientes donde se hayan de recibir para tenerlos aislados, los tubos abductores van a parar a la cuba de agua o de mercurio constituyendo entonces lo que se llama un tubo de Welter. V. Tubos De Seguridad.