Abios

Pueblo nómada de la Escitia, al E. de los Masagetas, que Ptolemco coloca en la Escitia extra Imaum y Homero pone al lado de los Galactófagos y de los Hipomolgos, como el más justo de la tierra. Los abios mandaron una embajada a Alejandro Magno, y una de sus hordas venció a los ejércitos de éste.

Abisca O Avisca

Comarca extensísima del Perú, que empieza en el departamento del Cuzco y da su nombre a una ramificación de los Andes, la cual, desde el Titaca, se prolonga, bajando gradualmente, hasta la orilla derecha del Amazonas, donde ya no forma más que una serie de colinas detrás de San Pablo de Olivenza. En una extensión de cerca de diez grados se desprenden de aquella ramificación otros ramales secundarios, que se dirigen al N. E. recibiendo los nombres de sierras de Piñi-Piñi, de Ticnmbinia y de Cuntamana y dando origen a ríos muy caudalosos, entre los cuales figura en primer término el llamado Madre de Dios, que lleva al Madeira las aguas de los valles de Caravaya.- La parte de los Andes de Avisca comprendida entre los 13° y 14° lat. S. en las inmediaciones de la mole del Titaca, presenta una asombrosa aglomeración de volcanes apagados que se escalonan en una sola línea, así como un crecido número de picos, aristas, disformes cumbres, rígidas pendientes cubiertas de nieves eternas, y esas moles secundarias que tanto abundan en los Andes, anastómosis de estratos, que los naturales del país llaman parcos y los geólogos nodus. Angostos senderos trazados al borde de los abismos son la única vía por donde se puede atravesar aquella región helada, y donde los peligros y fatigas que arrostra el viajero tienen su compensación en la magnificencia de los soberbios panoramas que a cada paso descubre. Pero lo pintoresco reviste allí un carácter terrible que a veces inspira terror, y el viajero se ve expuesto al vértigo de lo inconmensurable ante aquella antítesis constantemente repetida de las cumbres que se confunden con las nubes y de los abismos cuyo fondo no se divisa. -Entre los muchos lagos de esta región el principal es el Paucartampu. Aunque habitada en parte por reducidas familias de indios salvajes pertenecientes a las antiguas tribus de los huatehipayris y tnyneris, en otra parte más extensa está poblada de indios civilizados que viven en aldeas y rancherías, sumisos a las autoridades de la República. Al pié de los Andes de Avisea está el pueblo de Marcapata, cerca del cual se encuentran unos notables manantiales termales.

Abilo

m. Árbol que corresponde a la especie Icica abilo P. Blanco (género Garuga Roxb) familia burseráceas y se encuentra en la Isla de Luzón, en el Archipiélago Filipino. Tiene las flores, debajo de los peciolos comunes, en panojas umbeladas. Drupa de figura algo irregular, arrugada, más gruesa por el medio y aguzada hacia los extremos con canales que parten de arriba a abajo, según el número de las celdillas y con una a cinco pirenes óseas, rugosas, monospermas; en cada una, una o dos semillas. Hojas opuestas, aladas, sin impar, pero las más veces con él; hojuelas doce pares aovado-lineales, aguzadas, obtusamente aserradas, blandas y vellosas; los últimos pares menores y sin estípulas; los otros con dos estípulas redondas en cada par, una en cada hojuela; peciolos comunes, imbricados en los extremos de las ramas. Florece en febrero y llega a ser árbol de gran tamaño; produce mucha resina que es olorosa, sobre todo en la época de los calores. El fruto indehiscente, del tamaño de un garbanzo, y menor cuando está seco, que se pone negro, tiene un sabor áspero y un poco aromático. Los indios emplean la madera del Abilo, que es dura para diversos usos y también dan a beber el cocimiento de su raíz a los que adolecen de consunción.

Abimelec

Rey filisteo de Guerara, en la Arabia, que robó a Sara, mujer de Abraham, a quien éste hacía pasar por hermana suya, y se la devolvió con ricos presentes después de conocer su error.

Abimelec

Biog. Juez de Israel, hijo de Gedeón; se aseguró el poder por la muerte de sus setenta hermanos y excitó la indignación de los de Siquem por su tiranía fue muerto cerca de Siquem en la Palestina, por un trozo de piedra de molino que le arrojó una mujer.